TURISMO NACIONAL

Tarragona, escapada relax al hotel boutique La Boella

Redacción | Viernes 30 de agosto de 2019

Todo el año esperando a que lleguen las ansiadas vacaciones de verano y después pasan sin apenas darse cuenta. Dos días después de volver al trabajo, aparece la impresión de que los días de descanso “están a años luz” y la vuelta a la rutina se hace cada vez más difícil.

Un cambio que es mejor afrontar gradualmente para atenuar el síndrome postvacacional y evitar tener que hacer esfuerzos adicionales que resten energía al primer toque de despertador.

Ubicado en La Canonja, a sólo diez minutos de la histórica Tarragona, de sus playas y campos de golf, el complejo oleoturístico y hotel boutique La Boella se alza como un escenario ideal para recargar las fuerzas después de haber vuelto a la rutina. Un lugar que facilita afrontar la cuesta de septiembre gracias a su completa oferta de ocio y gastronomía, que invita a quedarse y a disfrutar de ella descubriendo que el placer no acaba con el fin de las vacaciones.

Un entorno idílico que invita a desconectar para volver a conectar

El complejo tarraconense se caracteriza por su decoración de estilo rústico, que proporciona un ambiente cálido y acogedor. Sus paredes de piedra y sus techos -que dejan entrever las vigas- combinados con mobiliario moderno y de diseño, le dan un toque especial.

Una de las principales ventajas que ofrece el complejo de Tarragona es su entorno. Cuenta con diversos jardines donde pasear durante horas y desconectar del ambiente urbano en un entorno de paz, tranquilidad y silencio entre flores, árboles, césped y fuentes.

Por otra parte, La Boella es reconocida por su restaurante, que ofrece una cuidada carta con menús e ingredientes de gran calidad y kilómetro cero, adaptados a todos los gustos. Un establecimiento que elabora sus platos con un producto excepcional, un servicio de lujo y un final para el recuerdo en uno de los enclaves más singulares de la Costa Dorada.

Además, su cuidada gastronomía también puede degustarse en su terraza, con diez mesas totalmente integradas con el entorno, donde la experiencia culinaria se acentúa notablemente en un marco de naturaleza rodeado de naranjos, flores de azahar, magnolias, lavanda y romero.

También cabe la posibilidad de disfrutar del último baño del verano en la piscina del hotel, que está abierta durante todo el día con servicio de toallas incluido, lo que permite mucha flexibilidad si se desea tomar un baño nocturno. Asimismo, cuenta con una zona de solárium con hamacas para tumbarse al sol y también zonas con sombra bajo una gran pérgola.

Entre todos los servicios a disposición del cliente, destaca su amplia oferta de actividades de ocio al aire libre, y si se es un amante de la gastronomía, el complejo cuenta con múltiples propuestas gastronómicas y enológicas, como degustaciones de quesos y aceites, cursos de catas de vinos y talleres de cocina.

TEMAS RELACIONADOS: