GOURMET

La sopa de cebolla triunfa entre los platos de cuchara

Redacción | Jueves 14 de noviembre de 2019

La sopa de cebolla es uno de los platos que han dado fama a la cocina tradicional francesa. Elaborada entre las clases más desfavorecidas desde tiempos inmemoriales, hace ya más de un siglo que se convirtió en el desayuno perfecto para los que pasaban la noche en los incontables cabarets de París. Su origen medieval llegó casi intacto al siglo XIX, cuando en las tabernas de los alrededores del mercado de las Halles de París, se decidieron a servirla como tentempié de medianoche. Fue en ese momento también cuando se le añadió el gratinée, que no es más que una buena porción de queso gruyere o emmental gratinado sobre una rebanada de pan blanco.

En la actualidad, la receta se ha visto algo modificada y adaptada a los nuevos tiempos, pero no en el gastrobar madrileño Bendita Locura Coffee & Dreams, donde la preparan tradicionalmente incluyendo el gratinée: “Es un plato muy rico y reconfortante pero no excesivamente pesado, y es sobre todo el entrante ideal para combatir el frío y recuperar fuerzas. Para que quede rica, hay que dejar que la cebolla caramelice y se vaya tostando junto a la mantequilla, para luego añadir el caldo y antes de servir, colocar el pan con el queso y poner en el horno a gratinar” – comenta David Monzón, copropietario del local.

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