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Disfruta de Chequia con los seis sentidos

Praga
Redacción | Lunes 06 de abril de 2020

El ser humano es prodigioso, con una capacidad innata para adaptarse a todo tipo de circunstancias y 6 sentidos que no solo le permiten sobrevivir sino disfrutar de los placeres de la vida. Uno de esos placeres, limitado ahora por la actual pandemia, es el de viajar. La propuesta es emplear estímulos sensoriales para recrear aquellas experiencias que más tarde se podrán vivir en República Checa.

La propuesta es emplear estímulos sensoriales para recrear experiencias que más tarde se podrán vivir en República Checa

La vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído son los cinco sentidos que acompañan a las personas durante su vida. Y en aquellos casos en los que alguno de ellos está ausente, otro se desarrolla de una forma extraordinaria. La complejidad del ser humano y su capacidad para soñar es otro de los grandes dones que nos ha regalado la naturaleza. Aprovechemos estas cualidades para viajar con los 6 sentidos. Sí, 6, porque también incluimos el “sentido común” que, como dicen, es el más común de los sentidos, en este caso, el que nos lleva a quedarnos en casa y a desplazarnos solo lo imprescindible.

Paseando con la mirada

El sentido de la vista lo emplearemos para admirar grandes panorámicas, que nos ayudan a oxigenar la mente, y para observar lugares que enriquecen nuestra cultura viajera. En Chequia existen multitud de miradores y rincones especiales que brindan imágenes inolvidables y que ahora también pueden verse desde casa gracias a las visitas virtuales.

En destinos urbanos como Praga siempre hay que reservar unos minutos para despedir el sol desde el Castillo de Praga o desde el Puente de Carlos. Pilsen regala vistas encantadoras desde la pintoresca Plaza de la República. La impresionante Plaza de Přemysl Otakar II es la que focaliza las miradas en České Budĕjovice. En la elegante ciudad de Brno no se puede dejar de abrir esa ventana del ordenador que lleva a la Villa Tugendhat o al Osario de la iglesia de San Jacobo. Y, por último, Olomouc, que nos lleva de la mano por sus grandes atractivos turísticos.

La naturaleza, otra gran aliada de nuestras pupilas en estos días, nos regala espacios tan espectaculares como la Suiza Bohemia, un parque al que también se pueden realizar visitas virtuales. Los más aventureros tienen la opción de subir al Snĕžka, el pico más alto de Chequia, sin despeinarse. Casi se sentirán en el cielo cuando estén a 1.602 metros. O realizar un paseo por las nubes en la montaña Dolní Morava, con panorámicas desde su centro de montaña, o, incluso, a vista de pájaro.

*Si, por casualidad, se llevan lentillas, interesará saber que el primer prototipo de lentes de contacto fue ideado por el químico checo Otto Wichterle en 1957. En sólo cuatro años logró que se produjesen en serie, y que muchas personas se liberasen de las incómodas gafas al viajar.

Viajando con los aromas

El sentido del olfato es, quizás, el que logra trasladarnos de una manera más rápida en el tiempo y en el espacio. Cerremos los ojos y tratemos de imaginar el olor del lúpulo, ese es el aroma que predomina en Žatec. Más familiar es el de la lavanda, con esa fragancia que nos recuerda a la infancia y que es tan relajante, así huele Olomouc. Si es el jengibre el que llega a las fosas nasales, es señal de que no estamos lejos de Pardubice. Y si, en este momento, lo que más apetece es respirar profundo y sentir la naturaleza, el característico olor a pino de muchos ambientadores recordará al Parque Nacional de Šumava, y a esas gotitas de frescor que se sienten al pasar junto a las cascadas del Parque Nacional de Krkonoše. Ambos parques también ofrecen visitas virtuales.

Acariciando el alma

El tacto nos dice mucho de los lugares que visitamos, y en un país con más de 200 castillos y palacios abiertos al público algunos de sus elementos comunes nos hacen volar con la imaginación. La seda y el terciopelo nos sugieren nobleza y elegancia, la frialdad del mármol la vinculamos con la exclusividad, y las formas angulosas del mobiliario con la destreza de los ebanistas y otros artesanos que compartían su arte en todo el mundo.

Cierra los ojos y trata de imaginar el olor del lúpulo, ese es el aroma que predomina en Žatec

Algunos de los palacios donde estos elementos brillan con luz propia son el Castillo y Palacio de Český Krumlov, que con los frescos de sus fachadas ya avanzan el lujo de sus interiores; el Palacio de Lednice, y su halo romántico; el Palacio de Kynžvart, con su bellísima biblioteca; los tonos pastel del Palacio de Manĕtín; y la fantasía arquitectónica del Castillo de Žleby. Sin dejar de admirar los bellos interiores de los palacios de Častolovice, Nové Mĕsto nad Metují, y Horšovský Týn.

* Por último, observemos la yema de tus dedos, y fijémonos en la huella dactilar. Es única e irrepetible, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando el fisiólogo y científico Jan Evangelista Purkyně averiguó este dato, que supuso un gran avance en la criminología y en las ciencias forenses.

Sabores dulces o salados

Algunos preferimos el dulce y otros el salado, pero en algo en lo que estamos todos de acuerdo es en que no concebimos viajar sin probar los sabores locales. Incluso cuando ha transcurrido mucho tiempo desde que se visitó ese destino, es fácil revivir la sensación cuando probamos una onza de chocolate de Litomyšl o de Brno, donde se fabrica el segundo mejor chocolate del mundo, según el International Chocolate Award. Chequia, con un chocolate muy afamado hasta la Segunda Guerra Mundial, está recuperando hoy día la tradición chocolatera. Igual de inolvidables resultan otros sabores como los quesitos de Olomouc, el jamón de Praga o los frgály de Moravia, unas deliciosas tartaletas con frutas, requesón y semillas molidas de amapola.

Quizás no se tenga en casa estos sabores, y resulte más sencillo abrir una cerveza bien fría e imaginar que se viaja a Pilsen para recorrer (virtualmente) la fábrica de Pilsner Urquell. Y si se es más de vinos, no hay problema, los de Moravia del Sur son estupendos.

Chequia, con un chocolate muy afamado hasta la Segunda Guerra Mundial, está recuperando hoy día la tradición chocolatera

* Una curiosidad relacionada con el sentido del gusto es que el azúcar en terrones fue una solución creada en 1841 por los vecinos de Dačice, un pueblo del sur de Bohemia. Antaño, el azúcar se vendía en grandes bloques que debían ser fragmentados en casa, lo que causaba molestias y cortes en la piel.

La vida siempre con música

Melodías clásicas o lo último en pop rock, la vida siempre resulta más agradable con música de fondo. Elijamosla banda sonora y disfrutemos del conjunto de 6 poemas sinfónicos ‘Mi patria’, del músico y compositor Bedřich Smetana. Imaginando que se está en la impresionante sala Dvorák del Rudolfinum para sentir la vibración de cada nota musical en el cuerpo. Aunque... también puede ser que lo que más apetezca sea moverse y desconectar al ritmo de la música. Si es así, no estaría de más conocer a Benny Cristo (era el representante de Eurovisión 2020), Mñága a Ždorp, Sebastian, Zvíře jménem Podzim y Tomáš Klus, cuyos vídeos se pueden ver en YouTube y escuchar en Spotify. Subamos el volumen, y ¡a disfrutar!

* Y si se es de naturaleza curiosa, ¿quién qué sonido emite un faisán checo? Los científicos dicen que escuchar cantar a los pájaros es bueno para la salud, quizás es el momento de empezar a diferenciar sus cantos.

Pronto, muy pronto, se podrá vivir todo en primera persona en República Checa. Mientras tanto, a viajar con los 6 sentidos.

#SueñaConAlgoBonito #PiensaenChequia

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