URBANAS

El Madrid que olía a Ava Gardner

Ava Gardner y Lola Flores
Redacción | Miércoles 02 de junio de 2021

“Hubo un tiempo, alrededor de los años sesenta del siglo pasado, en que las noches de Madrid olían a Ava Gardner. Ese olor se componía de alcohol, Chanel y tabaco, al que se le añadía el del sudor después de una fiesta flamenca de madrugada. La actriz iba dejando ese rastro por donde pasaba. Más guapa cuanto más ebria: así era Ava en las noches de Madrid en las que ella ejercía su absoluta libertad. La acompañaban los gitanos con las palmas, como si ser libre fuera ya un espectáculo.

Nadie era nadie en Madrid si no le había encendido un cigarrillo a Ava Gardner en Chicote, en el Corral de la Morería o en Villa Rosa. Pero si la buscabas en cualquiera de los colmaos donde solía abrevar, sucedía que no había llegado todavía o se acababa de marchar o hacía tiempo que no sabían nada de ella. La persecución de esta corza huidiza había marcado un itinerario en aquel Madrid, gris ala de mosca, donde los artistas de Hollywood que rodaban películas en España celebraban fiestas de esmoquin blanco alrededor de piscinas mentoladas. Ava Gardner no era un ave de paso como ellos. Había asentado sus reales en esta ciudad donde los camareros, los taxistas, los guardacoches, los mendigos que pedían limosna en la puerta de los tablaos te decían que nunca habían visto una mujer más bella, aun con el rímel corrido al final de una juerga.

Más guapa cuanto más ebria: así era Ava en las noches de Madrid en las que ella ejercía su absoluta libertad

Había llegado a España en 1953 a rodar la película ‘Pandora y el holandés errante’ en Tossa de Mar, en la Costa Brava. Supo en seguida que este era un país exótico, lleno de tipos raciales, donde ella se encontraría admirada y protegida. En las primeras imágenes se la veía bajando del avión de Iberia en Barajas con un ramo de flores, o en la barrera de las Ventas con gafas de sol y sombrero de paja o en una capea con Luis Miguel Dominguín. A veces su figura se cruzaba con la de Hemingway o la de Orson Welles en la Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana o en el Cock con Sinatra, en Oliver o en el Comercial con algunos periodistas y gente de la farándula, pero ella reinaba siempre por sí misma en Los Gabrieles de la calle de Echegaray, en la terraza de Riscal, en el Florida Park o el Pavillón de El Retiro y en todos los tablaos. Al principio de su estancia en Madrid, su guarida fue la suite presidencial 716 del Castellana Hilton, donde al pie del ascensor cada madrugada, después de la fiesta, se establecía una lotería de amor a última vista. Luego vivió en el chalet La Bruja de La Moraleja y al final hizo famoso su estruendoso dúplex con ático de la calle Doctor Arce, n. º 11, donde las guitarras y el zapateado amenazaban muchas noches con reventar los tabiques. Hacia la mitad de los años sesenta su luz comenzó a apagarse, y un día de 1967 se fue a vivir a Londres. En Madrid, el rastro de su perfume terminó por esfumarse en el recuerdo.”

Texto de Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936). Ha publicado en 2020 la novela ‘Ava en la noche’ (Editorial Alfaguara)

Comencemos por la ruta del animal más bello del mundo, como alguien definió a Ava Gardner, sigamos el rastro de su olor por la capital…

CAFÉ COMERCIAL

AVA a veces necesitaba relajarse y coger fuerza. Ocultando sus ojos verdes y la resaca tras una sofisticadas gafas oscuras, miraba fijamente un café en el Comercial. Cinematográfica escena desde fuera, puede que difíciles pensamientos desde dentro…

El Café Comercial no necesita muchas presentaciones, sus 130 años de historia hablan por sí solos. El vecino más emblemático de la capital reabre sus puertas con una oferta gastronómica que recobra el sabor castizo y se adapta a cada uno de los momentos del día. Dos cartas diferenciadas, la del restaurante y la de la barra, pero con un mismo lema, la vuelta a las raíces madrileñas y a la cocina de Mercado.

El Café Comercial, local de referencia para artistas y escritores de todas las décadas, mantiene su gran apuesta por la cultura. El Café Comercial te acompaña a lo largo de todo el día, puedes empezar desayunando nuestro típico chocolate con churros, comer Bacalao al pilpil sobre pisto confitado y terminar la noche disfrutando de una variada carta de cócteles.

CHOCOLATERÍA SAN GINÉS

Ava con el rímel desparramado después de coches de juerga eterna, palabras chapurreadas en español, chocolate y churros se mezclaban en San Ginés sin poder distinguir si acababa la noche o se iniciaba un nuevo día en ese maravilloso Madrid en el que ella estalló de puro disfrute…

La Chocolatería San Ginés es una chocolatería de las más famosas de Madrid ubicada en el pasadizo de San Ginés (en pleno centro de la ciudad: muy cerca de la Puerta del Sol). Se trata de uno de los sitios más populares para tomar chocolate con churros, ya desde que se fundó en el año 1894.

AVA a veces necesitaba relajarse y coger fuerza. Ocultando sus ojos verdes, miraba fijamente un café en el Comercial

La Chocolatería de San Ginés situada a medio camino entre la Puerta del Sol y el Teatro Real, en pleno centro de Madrid, es una de las chocolaterías más antiguas de la capital. Fundada en 1894 fue conocida durante la Segunda República como “la escondida” por su particular ubicación en el pasadizo de San Ginés, un callejón apartado de todo el bullicio. A pesar de estar fuera de la vista de los viandantes, la chocolatería adquirió una fama sin precedentes. Pese a que hoy figura en todas las guías turísticas de la ciudad, en su momento fue un establecimiento que frecuentaba la bohemia y los eruditos de la literatura y las artes.

CHICOTE

Ava Gardner se bebió Chicote. Nombrar Chicote sin mencionar al animal más bello del mundo es como hacer un agujero en su historia, como demoler un muro de carga del local. Nombrar a Ava sin recurrir a Chicote sería como robarle noches y noches de su excesiva historia en Madrid.

Cruzar la puerta giratoria de Museo Chicote es entrar en una cápsula del tiempo en la historia de Madrid, un templo cuya barra es el altar y los cocktails sus dioses.

Fundado en 1931, fue la primera coctelería de España. El barman Perico Chicote encargó la decoración Art Decó, que aún se conserva intacta, al famoso arquitecto de la época Luis Gutiérrez Soto.

LHARDY

Azorín decía que “en el espejo del Lhardy nos esfumamos en la realidad”. Un espejo que antes que a Ava, ya reflejó a la Chelito en maravilloso contraste con elegantes y formales damas que tomaban el “consomme” acompañado de una copita de tokay.

El año que se inauguró Lhardy, todavía toreaba Cúchares, había aguadores por las calles y acababa de nacer la música de zarzuela.

Con el ornato de esta bella fachada definida por el gusto del Segundo Imperio que vuelve ahora a cautivarnos, Lhardy ha sabido conservar celosamente el ambiente cortesano y aristocrático del Madrid del siglo XX, y los comienzos del XXI al mismo tiempo que las mejores fórmulas de la cocina europea.

Una comida en el Lhardy permite evocar el mundo señorial, mientras se disfruta de la mejor gastronomía.

El tiempo que pasa y vuelve por el espejo del Lhardy

El famoso restaurante Lhardy entra en su 3er siglo de existencia en la misma casa de la Carrera de San Jerónimo donde abriera sus puertas en 1839, cuando Madrid era Corte de la Reina Gobernadora y acabada de estrecharse el abrazo de Vergara, entre Espartero y Maroto.

Gran parte de la historia de España se ha tramado entre la elegancia de estas paredes, bajo sus lámparas que evocan la etiqueta y solemnidad del romanticismo, y en torno a sus manteles que continúan subrayando los más delicados refinamientos gastronómicos.

CORRAL DE LA MORERÍA

Un rincón situado entre la puerta de entrada y el servicio permitía vislumbrar a todos los asistentes del tablao. Ese era el rincón de Ava Gardner, testigo de sus risas, sus borracheras, su ausencia de duende y su desmedida belleza y libertad…

El tablao flamencomás prestigiosodel mundo

Desde su inauguración en 1956, ofrece cada noche una experiencia única en el mundo gracias a su apuesta por la máxima calidad tanto en la programación artística como en la oferta gastronómica y la atención al cliente.

Balanceando sus increíbles caderas, Ava subía 22 escalones, desde la primera planta de La Mallorquina hasta el Salón de té

No en vano, está incluido en el libro de viajes más famoso del mundo: “1.000 sitios que ver antes de morir”, nº 1 en la lista del N.Y.Times que selecciona los lugares más emblemáticos del planeta. Ostenta el reconocimiento como “Mejor Tablao Flamenco del Mundo” del Festival Internacional de Cante de las Minas de la Unión, así como el “Premio Ciudad de Madrid” que le otorgó el ayuntamiento de la capital, junto al Museo del Prado, el Thyssen y el Reina Sofía.

EL HILTON

¿Qué no habrá visto la suite presidencial 716 del Castellana Hilton? Cada vez que el sensual ritmo de sus tacones resonaba en los suelos de mármol de Carrara del fastuoso vestíbulo del hotel se sabía que salía la verdadera reina de la noche de Madrid. Nunca se sabía si volvería ni como…

El Hotel Castellana Hilton (en la actualidad InterContinental Madrid), está situado en el número 49 del paseo de la Castellana en la esquina con la calle García de Paredes (barrio de Almagro), sobre los terrenos en los que se levantaba el palacete del marqués del Mérito,fue proyectado por el arquitecto Luis Martínez-Feduchi en 1950; la construcción finalizó en 1953.Con 8 plantas, el hotel reutilizó elementos de la decoración interior del edificio previo.Tras su inauguración en 1953 se convirtió en el hotel predilecto de la administración franquista, y alojó a mandatarios y estrellas extranjeras de cine.

LOEWE

Nunca hubo alguien tan ansioso por darse placer y sentirse viva como Ava. Peligrosamente libre daba rienda suelta a todos sus caprichos, desde hombres hasta el maravilloso, casi arquitectónico, bolso de piel de cocodrilo que compró en el año 1958 en la icónica boutique de Loewe en la Gran Vía…

Loewe es una empresa europea creada por el alemán Enrique Loewe Roessberg en España y con capital francés, quien se instaló en un taller de marroquinería en la calle del Lobo, que actualmente se llama Echegaray. Posteriormente, se hace con una tienda en la calle del Príncipe para la venta de lo que se realiza en el taller.

En 1905, se convierte en “proveedor de la Casa Real”. Finalmente, y antes de ubicarse de modo definitivo, recorre varios números de la Gran Vía y se instala durante décadas en la calle Barquillo. Siempre se ha dedicado a la venta de piel, efectos de viaje y encuadernaciones de lujo. De hecho, Loewe es la que acercará, en la década de 1950, el comercio de lujo a otras zonas, como el Barrio de Salamanca.

En esta tienda además se pueden contemplar una selección de las piezas de sus colecciones históricas. Un pequeño museo del lujo del siglo XX en el que se puede comprobar, gracias a su libro de firmas, cómo pasaron por sus puertas iconos de la vida cultural y social, convertidos también en embajadores de la moda y el glamour, como Ava Gardner, Deborah Kerr, Charlton Heston, Cary Grant, James Stewart, Margot Fonteyn y Maria Callas.

LA MALLORQUINA

Balanceando sus increíbles caderas, Ava subía 22 escalones, desde la primera planta de La Mallorquina hasta el Salón de té como siempre, en busca de placer. Tertulias eternas con personajes de la cultura y bombones, muchos bombones…

El Villa Rosa era el lugar idóneo para encontrar la vibrante pasión de los gitanos madrileños

En su obrador, el más céntrico de España, fundado en 1894, se elaboran recetas tradicionales que evolucionan al mismo tiempo que incorporan propuestas y sabores innovadores. Sus maestros pasteleros elaboran desde primera hora de la mañana en el centenario obrador de La Mallorquina, situado en pleno kilómetro cero. Cada día, desde las 6 de la mañana se elaboran los productos, de primera calidad, para que los clientes puedan disfrutar de dulces recién horneados. El trabajo en obrador continúa por la tarde, con el objetivo de ofrecer en todo momento producto de calidad. La Mallorquina trabaja con las mejores materias primas: harina de Huesca, considerada una de las mejores de España; chocolate y mantequilla puros y nata, entre otros. Ingredientes naturales, sin conservantes, aromatizantes o estabilizantes.

EL RASTRO

Los profilácticos estaban prohibidos en Madrid con cierto morral estricto, pero se podían conseguir en el Rastro si se pedía “una funda para el paraguas”. Ava Gardner adoraba el Rastro…

El rastro de Madrid es considerado una referencia internacional dentro de los mercados con actividad comercial desarrollados al aire libre. Este mercadillo con más de un cuarto de milenio es un lugar emblemático que debes visitar durante tu estancia en Madrid. Se cuentan por miles los años de historia detrás del rastro madrileño existiendo a día de hoy entorno a 3.500 tiendas en el rastro de Madrid que se reparten entorno a la Plaza de Cascorro en el barrio de Embajadores.

VILLA ROSA

El Villa Rosa era el lugar idóneo para encontrar la vibrante pasión de los gitanos madrileños, con quienes Ava habitualmente remataba la noche entre copas y, dice, a veces entre sábanas…

Su vida como tablao comenzó en 1921, cuando Pajares se queda con el negocio y consigue que el cantaor Antonio Chacón abandone el tablao Los Gabrieles, decano del flamenco en Madrid, para instalarse en Villa Rosa. Según las fuentes del propio local, «la nueva etapa se inició con una fiesta organizada por el Conde de los Andes, buen aficionado, en honor de Chacón. Le acompañaron el gran guitarrista Ramón Montoya y el cantaor Manolo Pavón.» Chacón siguió al frente de Villa-Rosa hasta su muerte en 1929, pero el tablao continuó activo durante más de treinta años, hasta 1963, en que cerró por una temporada. Abrió de nuevo en 1964 hasta la década de 1970, desaparecido su «antiguo esplendor». Cerrado de nuevo, en la década de 1980 se habilitó como sala de fiestas, periodo en el que Pedro Almodóvar lo usa como escenario para Tacones lejanos (la escena está protagonizada por Miguel Bosé y las actrices Victoria Abril y Marisa Paredes).

El Florida acogía a Ava. Y Ava parecía una aparición mariana rodeada de palmeros

Volvió a abrirse como tablao –pero sin dejar de funcionar como sala de fiestas– en la primera década de 2000 (octubre de 2002 a mayo de 2009). En 2011 se hizo cargo del local el empresario Jesús Rodríguez Cerezal que le devolvió su primitivo lustre de tablao-restaurante.

FLORIDA PARK

El bucólico parque de El Retiro acogió El Florida. El Florida acogía a Ava. Y Ava parecía una aparición mariana rodeada de palmeros. Ava vivía la noche intensamente. La noche se transformaba en día y el día la expulsaba de nuevo al bucólico parque…

En los años dorados de Florida Park cualquier cosa podía suceder en cualquier momento, y los asistentes lo sabían: lo del pendiente de Lola fue registrado por las cámaras televisivas, pero muchas otras cosas por el estilo sucedieron sin que por desgracia exista testimonio documental de ello. Por tanto, a nadie debe extrañar que las entradas para asistir a sus espectáculos se revendieran en el mercado negro a precios estratosféricos. Hoy la maquinaria del marketing pretende convencernos de que hasta una cena en un restaurante italiano merece llamarse “una experiencia”. Pero entonces sí que se vivían experiencias, y desde luego se estaba dispuesto a pagar por ellas.

LAS VENTAS

Ava buscaba emociones constantemente y de modo casi enfermizo. Y encontró en La Ventas el lugar donde su corazón se aceleraba, aplausos, risas, miedo y mucho de excitación. Se enganchó a la tauromaquia, pero sobre todo se volvió loca por la figura del torero, sin importar si era un error como Mario Cabré o un trofeo como Luis Miguel Dominguín…

Las Ventas es el nombre que se le dio a la plaza de toros de Madrid porque así se llamaba la zona en la que se sitúa. Actualmente tiene una capacidad para 23.798 espectadores, aunque en taquillas hay disponibles 23.624 entradas. Es la plaza de toros más grande de España y la tercera plaza del mundo con más aforo, por detrás de México y Valencia (Venezuela). El ruedo de Las Ventas es el segundo mayor en el mundo en cuanto al diámetro, con 60 metros, detrás del de Ronda. Desde 1994, la plaza de toros de Las Ventas es un edificio considerado como “bien de interés cultural con categoría de monumento histórico-artístico”.

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