PLAYA

Un paraíso sin gente; las tranquilas playas del Algarve

Playa de la Barreta
Redacción | Martes 03 de agosto de 2021

El Algarve portugués ofrece innumerables posibilidades para el turista más aventurero, pero también hay un tiempo y un espacio para hacer un viaje al interior de uno mismo. Y en ese viaje nos acompañan, como telón de fondo, calas indómitas, ensenadas ocultas y bahías secretas. Muchos son los tesoros por descubrir en el polo más austral del país luso, toda una invitación a dejarse llevar por el vaivén de las olas, alejados del mundanal ruido…

El Algarve portugués alberga más de un tesoro escondido y, sin duda, sus playas desiertas forman parte de esa riqueza. Playas inmensas, donde perderse y alejarse de todo y de todos es fácil, y playas poco frecuentadas, muchas de ellas vírgenes, donde la vida y la naturaleza siguen fluyendo, impertérritas, entre sus dunas y brezos a veces, entre acantilados otras.

Además, la calidad de sus aguas es incomparable, lo que ha llevado a las playas del Algarve a atesorar no pocos reconocimientos: el Algarve posee 87 playas con Bandera Azul, 93 con Calidad de Oro y 14 reconocidas como ZERO Polución en la región. Además, han sido distinguidas 45 playas accesibles y el Algarve se ha convertido en el Mejor Destino de Playa del Mundo en los World Travel Awards (2020).

Haremos un recorrido por las playas secretas del Algarve…

Playa de la Isla de Armona

La Playa de Armona es un auténtico remanso de paz de aguas transparentes. Situada frente a la ciudad portuaria de Olhão, esta playa, ubicada en la Isla de Armona, solo es accesible en barco. En ella no hay coches y, por tanto, tampoco ruidos molestos. El único sonido es el del mar entrelazado con el trinar de los pájaros. Los habitantes de Armona están acostumbrados a vivir en el paraíso, sin grandes aglomeraciones, con lo básico y con mucha paz. Aquí la costa tiene poca profundidad, así que podemos adentrarnos caminando mar adentro hasta llegar a algún cúmulo de tierra donde descansar.

Sí es importante ir prevenidos: en Armona tan solo hay alguna tienda de productos básicos y algún que otro bar-restaurante; además, debemos elegir un día en el que la meteorología esté de nuestra parte pues, al ser mar abierto, el viento del Atlántico puede llegar a ser incómodo si sopla en rachas fuertes. Para llegar, puedes tomar el barco desde el puerto de Olhão.

Playa de la Barreta

Se trata de una de las playas más impresionantes a nivel paisajístico de todo el Algarve. Ubicada en Isla Desierta, Faro, se extiende durante 11 kilómetros de arena. La única manera de llegar a ella es en barco desde el muelle de la Porta Nova.

Playa de la Barreta es un espacio de fauna protegida donde conviven apaciblemente borrelhos, charranes, golondrinas, chiretas y moluscos. En el trayecto, de unos 40 minutos de duración, es posible avistar especies locales de aves y peces, pero también observar la manera en que las aguas han configurado el paisaje entre marismas, laberintos, rocas y canales. Además, la Asamblea Municipal de Faro aprobó aquí la creación de un espacio para la práctica del Naturismo en 2011 (la otra gran playa nudista de Portugal está en Tavira, Playa do Barril).

La Barrinha

Desde la Playa de Faro también tenemos otra oportunidad para escapar del gentío y adentrarnos en un lugar recóndito. A través de un largo pasadizo de madera es posible llegar hasta la Barrinha, ubicada en la Península de Ancão. Aquí es habitual la práctica de diversas actividades deportivas, gracias a la ausencia de grandes masas de turistas: pesca, paddleboard, windsurf, canoa o vela, entre otros.

La gran ventaja es su gran extensión de arena, por lo que no tendrás problema para colocar tu toalla. Su fina arena dorada es suave al contacto con la piel y apenas se apega. Ha conseguido, además, todos los galardones antes mencionados, así que ¿acaso hay un lugar mejor para perderse? Ni edificios, ni carreteras; solo dunas, matorrales, agua límpida y sol.

Playa do Carvalho

Si buscas un pequeño arenal recortado entre suntuosos acantilados, has llegado a tu destino. Playa do Carvalho, en Lagoa, es un escenario de cuento. Para llegar a él, tendrás que dejar el coche algo alejado y caminar por tierra batida, bajar unas escaleras y atravesar dos túneles excavados en la roca. Es prácticamente como si cayéramos por la madriguera del conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas y apareciésemos en un mundo paralelo, bañado por un azul infinito, rodeado de enormes moles de roca coronadas por vegetación típica del litoral.

Los acantilados proporcionan sombra a los bañistas y los protegen del viento, pero no se debe descuidar que ésta es una zona con posibilidad de corrimientos y desprendimientos de piedras, por lo que se recomienda guardar una distancia de seguridad y permanecer siempre vigilantes.

Playa de Vale dos Homens

Viajamos ahora hasta la zona de Aljezur, en el extremo suroccidental. De nuevo nos encontramos con una playa salvaje, muchos metros de arena y una imponente escalera de 285 peldaños para descender hasta la misma. El acceso se realiza desde el municipio de Rogil.

La Playa de Vale dos Homens se encuentra situada en plena altiplanicie vicentina y sus formaciones rocosas permiten disfrutar de un baño tranquilo en las piscinas que se forman durante la marea baja. Es el lugar ideal para el aislamiento y la meditación. No tiene servicios como duchas o chiringuitos, pero sí está vigilada durante la época estival. Es, además, lugar de encuentro de surfistas y para todos aquellos amantes de la naturaleza que desean observar la variopinta vida marina: anémonas, robalos, mejillones, estrellas de mar, lapas, camarones…

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