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Helly Hansen y Hannah Baybutt trabajan juntos para hacer de las montañas un lugar seguro

Redacción | Jueves 09 de diciembre de 2021

Hannah Baybutt y su perro patrulla, Jake, afrontan a diario el reto de mantener y promover la seguridad en el esquí y en las montañas. Para esta pister residente en Sun Valley, Idaho (Estados Unidos), cada día es diferente, si bien su meta es siempre la misma: mantener a la gente a salvo. Su trabajo comporta salvar obstáculos, ofrecer primeros auxilios a personas heridas y dar respuesta a situaciones que presentan condiciones adversas y desafiantes. Trabaja conjuntamente con Helly Hansen en la campaña global “We belong in the Mountains”, para poner de relieve la importancia de la confianza y el trabajo en equipo.

La montaña es el lugar de Hannah Baybutt; y para ella, formar parte del equipo de expertos le ayuda a confiar en sus propias aptitudes y a mantenerse firme cuando más lo necesita. Para Hannah, vivir y trabajar en las montañas significa formar parte de algo más grande: Sentirse conectada con la gente que la rodea, saberse respaldada por su equipo y pertenecer a una comunidad que comparte sus mismas pasiones.

Helly Hansen trabaja conjuntamente con la pister Hannah Baybutt para garantizar que el trabajo que realiza en Sun Valley, haga de las montañas un lugar seguro para todos.

En su

"Cuando estamos ante una situación grave que podría cambiar la vida de una persona, recurrimos al dicho: No te pones a la altura de las circunstancias, sino que recurres a tu formación. Pues, no importa lo que ocurra ahí fuera, tienes que confiar en ti mismo, en tu formación y en tu equipo, para dar a la persona la mejor atención que necesita", explica Baybutt.

A pesar de la presión y los distintos escenarios a los que se enfrenta Hannah a diario, confiar en su equipo, en sus conocimientos y en los que la rodean resulta vital para cualquier rescate y trabajo que realice. Es esta confianza, y su conexión con la naturaleza, sus mentores y la comunidad de pisters, lo que le permite pertenecer a las montañas y garantizar que otros se sientan seguros y puedan también formar parte.

¿Cómo fueron tus primeros días como pister; cómo y cuándo encontraste tu ritmo?

Los primeros días y semanas como pister son conocidos como la revisión de los 45 días, y es como beber de una manguera. Hay mucha información, incluso sentí que tenía un poco de ventaja por haber crecido en la zona y estar familiarizada con la montaña. En mi clase de novatos éramos cinco, pero sólo otra persona era nueva como yo. Así que, durante el primer y segundo año, fue genial encontrar el ritmo juntos. Tener un compañero de trabajo con el que compartir aventuras te ayuda a decir: Sí, lo puedo hacer o lo tengo. Y, sobre todo durante el primer año, ayudar a alguien y que se acerque a ti, te hace sentir orgulloso y darte cuenta de que le estás cogiendo el tranquillo. Encontrar tu nicho, encontrar a tu gente ahí arriba y hallar esos pequeños momentos de alegría entre el gran caos, es genial.

¿Quiénes han allanado el camino para que mujeres jóvenes como tú se abran paso en un campo profesional que suele estar dominado por los hombres?

Creo que en el sector de las pisters de esquí hay muchas mujeres que han allanado el camino y a las que debo agradecer esto. Especialmente las atletas, grandes alpinistas y esquiadoras profesionales, así como a las mujeres que desempeñan funciones de liderazgo, como las guías. También admiro a mi madre. Ella me ha marcado el camino. Y también a una mujer llamada Pam Street, que me enseñó a hacer telemark cuando era una niña. Es una mujer increíble.

¿Cuentas con algún mentor, personas que te inspiren para empujar y seguir adelante con tu carrera?

Las mujeres con las que trabajo en Sun Valley -Kjirsten, Sarah, Emily y Angie- y todas esas mujeres increíblemente fuertes con las que me relaciono como pisters. Kjirsten controla la medicina y pone células de entrenamiento y nos empuja. Y, Sarah ha sido una gran mentora en lo que respecta al apoyo con nuestro perro patrulla, Jake, y a afrontar el reto de que él y yo trabajemos juntos.

¿Qué cualidades tienen estas mujeres para que te resulten atractivas?

Creo que todas estas mujeres son realmente fuertes: fuertes en sus creencias, fuertes mentalmente, fuertes físicamente. Y te llevan al redil. Quieren que te superes, que tengas éxito. Creo que en un papel en el que es fácil dudar de uno mismo, estas mujeres te ayudan a ver lo bueno que hay en ti. Sacan lo mejor de mí. Y cuando las cosas se tuercen, creo que también recurro a ellas porque están muy preparadas y saben exactamente lo que hay que hacer, cuándo y cómo. Busco en ellas la estabilidad y la fuerza.

¿Alguna vez, dudas de ti misma o de tus capacidades como pister?

Siempre dudo de mis capacidades. Me pregunto: ¿Soy lo suficientemente fuerte? ¿Soy lo suficientemente buena? ¿Me estoy representando bien? Y creo que muchas veces, tener esas dudas y ser capaz de contrarrestarlas con un "sí lo eres, puedes hacerlo", me hace mejor en lo que hago. Creo que cuando vas a un naufragio en la montaña debes tener ese pequeño miedo, porque te da una ventaja. Sin embargo, esa duda puede vencer y convertirse en algo negativo; y, es entonces cuando recurro a las personas que quiero y en las que confío para que me ayuden a volver a un punto central de equilibrio entre la duda y la confianza. No hay que ir demasiado lejos en ninguno de los dos sentidos.

¿Cómo y dónde encuentras ese equilibrio interior?

Creo que va y viene. La vida viene en estas marejadas, si quieres pensarlo como una marejada o como una montaña, vas a tener estos altibajos. Y, creo que saber esto y tener la capacidad de adaptarse es importante. Y, conocer a las personas que te cubren las espaldas en los momentos bajos. La gente y la comunidad son muy importantes para mí. Son mi sentido de pertenencia, mi sentido de comunidad, el sentido de reencuentro conmigo misma.

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