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Navidad blanca en el paraíso glaciar de los Alpes

Redacción | Lunes 13 de diciembre de 2021

Aletsch Arena es una estación de la región de Valais (Suiza) en las inmediaciones de Brig and Goms. No es la más grande ni la más espectacular de las estaciones del cantón suizo de Valais, pero en el dominio de Aletsch Arena la práctica del esquí es cómoda y sencilla, con servicios e instalaciones del mejor nivel.

Alejada del bullicio de otros dominios alpinos, donde se puede disfrutar del encanto de un pueblo sin coches a motor y de la contemplación del gran glaciar de los Alpes. Es un destino para el esquí en familia, para vivir la montaña con tranquilidad y descubrir uno de los rincones más privilegiados de los Alpes.

El área Jungfrau-Aletsch fue declarada en 2001 primer Patrimonio Mundial Natural alpino de la UNESCO. El centro está conformado por el impresionante macizo rocoso de Eiger, Mönch y Jungfrau con el paisaje glaciar en torno al Gran Glaciar Aletsch.

Es un destino para el esquí en familia, para vivir la montaña y descubrir uno de los rincones más privilegiados de los Alpes

El corazón del Jungfrau-Aletsch de los Alpes suizos es el impresionante Gran Glaciar Aletsch. Siempre ha tenido una fascinación especial para los turistas y lugareños. El Gran Glaciar Aletsch es el mayor ventisquero de los Alpes. Y también es el más popular debido a su fácil acceso y a que está ubicado en un lugar óptimo para realizar extensas excursiones, deportes de invierno y paseos por la naturaleza.

La mayoría de chalets y hoteles están a pie de pista. Una de las cosas más divertidas es que se va esquiando casi a cualquier parte, porque, a diferencia de otros sitios donde tampoco se permite la circulación de coches y motocicletas, como SaasFee o Zermatt, en los pueblos que conforman Aletsch Arena no se limpian las calles de nieve. La sensación de estar en medio de la montaña y rodeado de blanco es total. Para los desplazamientos con las maletas o las compras, hay servicios de moto de nieve disponibles.

Es increíble la sensación de llegar esquiando al chalet o al hotel y marcharse de la misma manera. En Aletsch Arena lo difícil es hacerlo de otro modo. En el pueblo de Bettmeralp no es raro ver a la gente yendo a por el pan esquiando. Se trata de una aldea peatonal a la cual sólo se accede con el teleférico y se encuentra muy cerca del impresionante glaciar Aletsch. Es un lugar muy popular entre familias y cuenta con casi 300 días de sol al año.

El informe sobre estaciones de esquí alpinas, el BestSki Resort, sitúa a Aletsch Arena en un lugar destacado en algunas de sus categorías, entre las que se encuentra la primera posición por calidad y preparación de las pistas.

Lo que también hace atractivo este lugar son varios snowparks y recorridos balizados. De estos últimos los más destacables están en Bettmerhorn en la cara que baja hacia Fiescheralp. Además hay uno que corre paralelo a la silla de Moosfluh y otro en el límite de Riederfurka.

Entre las grandes atracciones turísticas del lugar están las vistas al glaciar de Aletsch, que son impresionantes. Con 20 kilómetros, es el glaciar más largo de los Alpes y ocupa una extensión que no alcanza la vista. Una actividad inolvidable es hacerse el circuito panorámico del glaciar esquiando. Consiste en recorrer la estación visitando las cumbres y miradores que ofrecen las mejores vistas al glaciar. Es un recorrido de ida y vuelta de casi 30 kilómetros sin repetir pista ni remonte y tiene un desnivel máximo de 945 metros. Por ejemplo, si se comienza en Riederalp se puede coger la silla de Riederfurka y llegar hasta Moosfluh que lleva al primer mirador. Desde aquí se tiene la sensación de tocar el glaciar. Esquiando por una larga pista roja hasta la base de la silla de Bettmerhorn que sube al segundo mirador con un pequeño museo y otra vista preciosa al glaciar. Se desciende al tercer pueblo del complejo, Fiescheralp, donde se encuentra la cabina de Eggishorn a la que se accede subiendo un pequeño telesquí. Desde la cumbre, que es la mayor del dominio, se tiene una maravillosa vista del gran meandro del glaciar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El regreso se comienza por un largo recorrido que une una pista negra con una azul y otra roja para terminar en Bettmeralp al pie de una cinta que al subirla da el desnivel necesario para llegar esquiando a la silla de Blausee. Desde aquí se puede regresar a Riederalp. También se puede acceder desde aquí al último mirador, el de Hohfluh.

El área Jungfrau-Aletsch fue declarada en 2001 primer Patrimonio Mundial Natural alpino de la UNESCO

Aletsch Arena es un dominio que promociona el esquí en familia. Es muy útil tener a los niños fuera del apartamento sin tener que preocuparse si se alejan, ya que se les puede ver esquiando calle abajo. Se ven muchos chiquillos en clase de esquí.

Es legendaria la profesora Sabine Haldemann, que estuvo casi 15 años enseñando a los más pequeños en Bettmeralp. Es conocida porque cantaba con ellos, hacia juegos, en definitiva, hace atractivo ese primer contacto de los benjamines con la nieve. Esta atención por las familias se concreta en ofertas como la de que los niños y los jóvenes de hasta 20 años puedan esquiar gratis los sábados.

En el pueblo de Riederalp, vive Art Furrer, otro personaje muy conocido y querido en la región. Pasa por ser un pionero del esquí acrobático y es muy conocido en Suiza, entre otras cosas, por un programa de televisión con cámara oculta en el que se presentó a unas clases de esquí en Austria con unas tablas de 4 metros de largo fingiendo ser un norteamericano rico y excéntrico que quería aprender a esquiar. Furrer, nacido en 1937 y que el verano de 2018 escaló el Matterhorn con 81 años, es crítico con algunas de las características del esquí actual. Según cuenta, cuando era profesor en activo, una persona normal necesitaba semanas para empezar a dominar mínimamente el esquí. Hoy en día, es posible tener una técnica básica en un par de días, lo que da una falsa seguridad a los principiantes. Furrer aboga por algún sistema que permita sancionar a los esquiadores irresponsables.

Los destinos sin coches Riederalp , Bettmeralp y Fiescheralp están entronizados en lo alto de la soleada meseta de Valais. En el valle del Ródano se encuentran los idílicos pueblos de Mörel-Filet, Lax, Fiesch y Fieschertal . Y a mitad de camino están las ciudades de Ried-Mörel, Greich, Betten Dorf y Martisberg por descubrir. Familias, parejas, viajeros individuales, entusiastas del deporte, aquellos que buscan paz y tranquilidad o amantes de la naturaleza encontrarán la oferta adecuada para sus necesidades personales en los complejos turísticos del Aletsch Arena.

La vista del majestuoso Gran Glaciar Aletsch y el panorama montañoso único o el descenso en la pista prístina durante un recorrido de esquí lo llenan de una sensación de libertad abrumadora. Ski-in, ski-out, naturaleza virgen, gran valor recreativo, la proximidad al glaciar, el impresionante paisaje montañoso de Valais

Gigante de hielo en el Aletsch Arena

El Gran Glaciar Aletsch es un espectáculo de belleza arcaica. En lo alto, en los miradores de Hohfluh, Moosfluh, Bettmerhorn y Eggishorn, uno se vuelve impresionantemente consciente del tamaño y la singularidad del Gran Glaciar Aletsch. No se puede escapar de la fascinación de la enorme corriente de hielo, que se extiende a lo largo de 20 km desde su área de captación en la región de Jungfrau (4.000 m) hasta el desfiladero de Massa, unos 2.500 m más abajo.

El Gran Glaciar Aletsch ha dado forma al paisaje en el Aletsch Arena durante miles de años. Durante la última edad de hielo (hace unos 18.000 años), el hielo todavía cubría las crestas entre Bettmerhorn y Riederhorn; solo los picos de Bettmerhorn y Eggishorn estaban libres de hielo. Esto se puede notar al observar la naturaleza: mientras que el área cubierta de hielo en ese momento parece haber sido pulida por el movimiento de los glaciares, Bettmerhorn y Eggishorn tienen formas rugosas.

También en el bosque de Aletsch se puede contemplar en la naturaleza el crecimiento y el declive del gran glaciar de Aletsch. Hace unos 11.000 años, la lengua del gigante de hielo se encontraba en el valle del Ródano, su borde casi llegaba hasta el Riederfurka.

El Gran Glaciar Aletsch tuvo su último punto alto alrededor de 1860: era alrededor de 3 km más largo que hoy, el borde del glaciar en el área del Bosque Aletsch estaba unos 200 m más alto. Esta zona todavía puede verse como una franja de luz con vegetación relativamente joven en el paisaje.

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