TURISMO INTERNACIONAL

Rutas culturales por el Algarve

Castillo de Silves
Redacción | Miércoles 18 de mayo de 2022

Porque de los naranjos de las tierras algarvías nacen las auténticas ‘naranjas de la China’ y porque hace siglos que los peregrinos atraviesan sus senderos en su Camino a Santiago. Desde las rutas que sirvieron de entrada a los árabes a territorio portugués al patrimonio que Al Andalus dejó en herencia. Por esto y por la ‘Ruta 66’ que cruza Portugal y aquí detiene el tiempo, Al-Gharb es mucho más que un paraíso de playas blancas y aguas cristalinas

Sabemos que cerrar los ojos y pensar en Algarve es pensar inevitablemente en luz, aguas turquesas y playas paradisíacas. Por algo ha sido elegido por octava vez ‘Mejor Destino de Playa de Europa’. Pero esta región del sur de Portugal puede ofrecerte mucho más si te atreves a alejarte de la orilla.

Los caminos que recorrieron los árabes en su conquista de la Península Ibérica, la herencia de Oriente Próximo que se presume en palabras, recetas y vestigios arquitectónicos o la peregrinación a Santiago en rutas medievales que cuentan los pasos desde tierras algarvías. Pero también la tradición ligada al cultivo de la naranja o recorrer la histórica EN2, la ‘Ruta 66’ de Portugal que une el país de norte a sur. Todos estos caminos que llevan conectando desde hace siglos las culturas de Oriente y Occidente pasan y dejan huella en el Algarve.

La Ruta de los Omeyas

Es la expresión máxima del pasado musulmán de Portugal. Por estos senderos, los árabes lograron entrar en Europa y aquí, en el Algarve, se quedaron del S. VIII al S. XIII, periodo en el que estas tierras estuvieron bajo el dominio del Califato Omeya. La dinastía Muawiya ibn Abi Sufyan puso fin en estas tierras a su ruta conquistadora que, con salida en Damasco (Siria), expandió su imperio por Jordania, Líbano, Egipto, Túnez, Sicilia y Andalucía, hasta llegar a tierras algarvías, donde dejó una huella que aún hoy permanece intacta en muchos aspectos de la cultura.

La Ruta de los Omeyas, a su paso por el Algarve, te invita a conocer todos sus secretos. El primero de ellos, que el nombre Algarve procede del término árabe al-Gharb, que significa Occidente. Sin embargo, el rastro de su paso por estas tierras se muestra no solo en vocablos que aún hoy se usan en la lengua portuguesa, sino también en el patrimonio artístico y arquitectónico que te sorprenderá por los antiguos caminos que no debes dejar de transitar si vienes de vacaciones al Algarve.

Alcoutim, Martim Longo, São Brás de Alportel, Estoi, Faro, Silves, Monchique, Aljezur, Vila do Bispo (Sagres), Alvor, Vilamoura, Tavira, Cacela Velha, Vila Real de Santo António son las catorce localidades que definen esta apasionante ruta llena de historia que te dejará olores y sabores del Mediterráneo en pleno Océano Atlántico. Aprovecha tu escapada a las espectaculares playas del Algarve para descubrir el legado omeya en murallas, palacios fortificados y restos arqueológicos. Podrás inundarte de una gastronomía sorprendente y unas tradiciones que disfrutarás recordando cuando llegues a casa.

Ruta de la naranja

Si has estado en el Algarve, sabrás que la naranja no es aquí una fruta cualquiera. Esta región concentra entre el 70 y el 80% de la producción de cítricos de Portugal, así que su fruta estrella bien se merece una ruta que recorra Silves, la Capital de la Naranja.

Ruta de la naranja
Este municipio algarvío despliega todo su esplendor rural para que conozcas de primera mano una tradición que se remonta al S. XVI, cuando el portugués Vasco de Gama introduce en Europa diversas variedades de las famosas ‘naranjas de la China’.

Desde entonces, la historia de Silves y sus alrededores avanza estrechamente ligada a la naranja que ha encontrado en estas tierras, bañadas por el río Arade, el abono perfecto para convertirse en una de las más deliciosas del mundo. Por este motivo, Silves ha diseñado un itinerario para su mejor embajadora. Desde primera hora y con previa reserva, son numerosas las huertas que se abren al caminante para permitirle vivir una experiencia para todos los sentidos: desde degustar las mejores naranjas del país directamente del árbol, a aprender a exprimir sus mejores propiedades. Una oportunidad para aquellos que buscan una gastronomía más natural y entablar un vínculo más estrecho con el suelo que pisan.

Recorrer la ‘Ruta de la naranja’ es conocer el patrimonio natural del Algarve y entender el patrimonio cultural que se levanta alrededor de los huertos de cítricos. En cada paso, podrás conocer cómo la industria de la zona (procesado, envasado...) ha sido capaz de convertir este fruto en un motor económico que enriquece la oferta gastronómica de la región, dando oportunidades así a la restauración y el comercio locales, donde podrás degustar las mejores recetas, mermeladas y dulces elaborados con este producto. Volverás a casa con la sensación de haber vivido una escapada rural 360º: tierra en las botas, abono en los bolsillos y la maleta llena de productos de primera calidad.

Ruta Al-Mutamid

Hubo un tiempo en el que el Algarve, el Alentejo y la Andalucía occidental eran un mismo territorio a los ojos del mundo. Hubo un tiempo, en que estas tierras respondían al nombre de Al- Andalus. La poesía y la música eran inspiración para el pueblo y las mentes florecían de conocimiento y arte. Eran tiempos del rey Al-Mutamid, el Rey Poeta.

Nacido en Beja (Baixo Alentejo), su afán de mecenazgo y promoción artística lo llevó a ser gobernador de Silves (Algarve) y señor de Sevilla, dejando a su paso una huella que hoy enriquece el patrimonio monumental e histórico de esta esquina del suroeste de Europa. El rastro de esta huella es el que debes seguir en la Ruta Al-Mutamid que, desde Lisboa a Sevilla, te invitará a evocar los momentos de mayor esplendor intelectual de este rincón ibérico.

Ruta Al-Mutamid

En concreto, en tierras algarvías este erudito atraviesa espacios naturales de extraordinaria belleza como Aljezur (Faro), una villa situada en la reserva natural de la Costa Vicentina que no te dejará indiferente. Acantilados de vértigo, playas encantadoras y callejuelas blanquecinas que baña un océano de fuerza imparable y azul intenso. Su castillo morisco te recordará que sigues los pasos del Rey Poeta.

Lagos es otra de las paradas de este camino en la región de Algarve y, junto a Tavira (otro punto del itinerario), uno de los destinos preferidos de la zona. Aparte de sus acantilados resplandecientes y sus playas paradisíacas, sus aires arabescos se respiran por sus coloridos suelos y algunos de sus monumentos. El puente de piedra que atraviesa el Gilao (Tavira) lleva el sello Al -Andalus, que podrás también descubrir por fachadas, campanarios en forma de alminar e iglesias que recuerdan, por momentos, a mezquitas.

En Silves, sus puertas y murallas invitan a detenerse un poco más en esta parada de la ruta de Al-Mutamid, pues el sabor andalusí es más fuerte que en otros puntos de este camino por territorio portugués. Su catedral (antigua mezquita) y su castillo (el más grande de la región), encaramado en lo alto de una colina, son el mayor legado en estas tierras del Rey Poeta.

Ruta de la EN2

Una oportunidad que te invita a perderte para encontrarte. La histórica carretera nacional 2 que une el territorio luso de norte a sur es la Ruta 66 de Portugal, que atraviesa el Algarve por Faro, Loulé y Sao Bras de Alportel.

Un viaje sin reloj, sin prisas y, si quieres, sin mapas, en el que deberás dejarte llevar por la tranquilidad y la tradición. En coche, en moto, furgoneta o autocaravana, la Ruta de la EN2 no te defraudará. Descubrirás paisajes cautivadores que te obligarán a detenerte y te provocarán permanecer en silencio o gritar enloquecidamente. La sensación de libertad será el combustible de este camino lleno de llanuras y serranías, ciudades antiguas que te invitarán a hacer noche, aldeas escondidas en las que sentarse a conversar con sus gentes y comer de sus platos. Podrás dejarte impresionar por su patrimonio o saltar al vacío por los acantilados que frenan el océano con una mirada deslumbrante.

Esta ruta, única en Europa, cambiará tu forma de viajar, de pensar, de vivir. Un nuevo concepto, un nuevo Portugal, un nuevo Algarve. Pero siempre el mismo. Y si eres de los que siempre guarda fetiches de sus viajes, esta experiencia te regalará el mejor de todos: un pasaporte que identifica todos los municipios de la Ruta de la EN2, que podrás sellar en cualquier Oficina de Turismo, cafetería o alojamiento que encuentres a lo largo de tu camino. No pararás hasta tener todas tus páginas selladas.

Camino de Santiago

Hablar de emprender El Camino es hablar de iniciar un viaje interior, un camino hacia uno mismo y no hay mejor lugar para empezarlo que desde Faro (capital de Algarve), una de las paradas del Camino Central Portugués que une Lisboa con Santiago de Compostela.

Esta ruta, que se utiliza desde la Edad Media, presume de ser la segunda más importante en número de peregrinos (la primera es la francesa); caminantes que, ya sea por motivos de fe o de aventura, eligen pasar por el Algarve en su tránsito hacia la Catedral de Compostela, donde reposan las reliquias del apóstol Santiago.

Pero el Camino de Santiago, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco, reserva también un espacio de intimidad y reflexión a su paso por Tavira (Camino Naciente Portugués) que, si bien no tiene tanta fama como el ramal central, es una alternativa encantadora y menos masificada a la que sin duda merece la pena darle una oportunidad.

A pie o en bicicleta, cualquier momento es bueno para empezar a vivir esta experiencia que te llevará por senderos que llevan siglos escuchando los pasos de peregrinos que, en su ruta incansable, cumplen sueños y promesas a fin de redimir sus pecados o limpiar su alma. Un Itinerario Cultural Europeo que tienes la oportunidad de vivir en Año Santo.

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