TURISMO INTERNACIONAL

Gruissan, pueblo portuario francés, paraíso de Barbarroja

Redacción | Miércoles 22 de junio de 2022

El paraíso de Barbarroja cuenta con cinco playas salvajes y la marisma de la Isla de San Martín, refugio de miles de aves migratorias y uno de los pocos lugares en Europa donde avistar flamencos.

Tierra de corsarios y peregrinos, náufragos y pescadores; y, cómo no, de mar y lagunas rosas, cenotafios y viñedos, Gruissan es lo más similar a la dolce vita. Es el único y más increíble pueblecito portuario, circular del litoral Mediterráneo, asentado sobre el agua, en la desembocadura del río Aude, en Francia. Aquí se concentran la belleza de un entorno preservado y los más auténticos placeres de la vida; y, los callejones empedrados que serpentean como un caracol y rememoran las batallas libradas en el pasado, alrededor de la Tour de Barberousse. Y desde lo más alto del pináculo descubrimos por qué dicen que Gruissan es el pueblo visto desde los estanques.

A pocos kilómetros de Narbonne, al final de la ruta de las salinas y rodeando el menudo puerto que lleva a la laguna de Ayrolle, quince casitas y cabañas nos muestran que hay otra forma de vivir. Porque en el único pueblecito portuario circular del litoral, situado en la costa francesa del Aude, el ritmo es otro. Aquí, cada mañana, como reza la tradición, los pescadores salen a vender su pescado fresco, el capturado en el estanque (anguilas, sobre todo); al tiempo que te cuentan acerca del mar.

Pero el encanto y la fascinación le viene a Gruissan de lejos, como testimonian sus muros y callejones empedrados alrededor de la Iglesia y la Tour de Barberousse (Barbarroja), lo que queda del castillo del siglo X. Las que son algunas de las edificaciones más antiguas, fueron edificadas en lo más alto de la roca para custodiar la localidad; pero, hoy día, son el más espectacular mirador desde donde contemplar los estanques y el Macizo de la Clape.

De náufragos y vinos

A pocos minutos, en las alturas del pueblo de Gruissan se encuentra el Macizo de la Clape, con la capilla de Notre Dame des Auzils, el lugar de peregrinación de los pescadores de Gruissan. No te pierdas la increíble colección de barcos, exvoto de la marina, y sus modernas vidrieras. Para llegar, debes seguir el camino sagrado de les “Allée des Naufragés”, el camino de los náufragos; un remanso de paz con cenotafios que conmemoran a los marineros de Gruissan desaparecidos en el mar., ya puestos, aprovechamos para recorrer la pintoresca ruta de los vinos de la denominación AOC La Clape y para encontrarnos con los bodegueros de los dominios vinícolas que son tan encantadores y auténticos como Gruissan. Ésta es la ocasión perfecta para degustar sus vinos y deleitarnos nuestros oídos con historias de viñedos y savoir faire.

Casas de campo y estanques

Entre las maravillas con las que cuenta Gruissan destaca el distrito de las casas de campo. Son 1300 cabañas construidas sobre pilotes en un patrón de ajedrez, que se hicieron mundialmente famosas en 1986, con el estreno de la película "37,2º Al Amanecer", de Jean-Jacques Beineix.

Gruissan es también uno de los pocos lugares donde se pueden visionar flamencos en Europa. Con cinco lagunas increíbles, es el paraíso de los estanques en Francia. La pequeña la localidad costera acoge un patrimonio natural excepcional clasificado como “Natura 2000”, con una flora y fauna increíbles, por descubrir, pero también para proteger y preservar. Visita los estanques de Ayrolle, Campignol, Grazel, Gruissan y Mateille.

Cinco playas naturales

Gruissan es sinónimo de cinco playas naturales. Con 2 Km de arena fina, la playa de los Chalets es de visita obligada porque aquí se encuentran las maravillosas cabañas sobre pilotes. La de Mateille, llana y más salvaje, cuenta también con 2 km y su zona norte es un buen lugar para el naturismo. La prolongación de Mateille, en la playa de Ayguades es ideal para las familias por sus aguas poco profundas y se extiende hasta Narbonne Plage a lo largo de 1,5 Km de arena fina.

En el centro de Gruissan y junto al puerto deportivo está la playa de Grazel, más familiar. Mientras que la Vieille Nouvelle, denominada playa salvaje o playa de las salinas, es inmensa y totalmente virgen. Es el paraíso de los naturistas y de los pájaros.

Marismas rosas y oro blanco

Los lagos de agua salobre que se comunican con el mar, originando esas increíbles formaciones de sal, conforman la preciosa marisma de la Isla de San Martín. Es una extensión de más de 400 hectáreas de marismas saladas, refugio de miles de aves migratorias a lo largo del año; y, el lugar donde se extrae la sal marina de Gruissan. Aquí se encuentra el Ecomuseo, donde se narra en detalle el proceso de cosecha de la flor de sal y donde se exponen antiguos aparejos y accesorios; a la vez que se cuentan saladas historias de navegantes.

El puerto deportivo y la eco-estación

Por su parte, el puerto deportivo de Gruissan es un proyecto único en Francia, actualmente en fase de renovación y con capacidad para más de 1650 navegantes, que sigue la forma de hacer y pensar del pueblo. Lidera los proyectos ecosostenibles con su Bandera Azul y la etiqueta Qualité Plaisance.

Pionera, la Oficina de Turismo inauguró en 2014, la Eco-estación de Gruissan. Se trata de un espacio destinado a promover las visitas a lo largo de la costa de forma eco-responsable con el uso de medios de transportes 100% eléctricos, de emisión cero, como bicicletas, scooters, coches o lanzaderas.

La meca de los deportes de deslizamiento, ciclismo y senderismo

Desde hace 20 años, la playa Gruissan – Les Chalets Gruissan acoge eventos internacionales de windsurf como la Défi Wind, la maratón de mares. Una playa a menudo barrida por los vientos y uno de los sites ideales donde empezar con el kite, stand up paddle o windsurf. Y, los estanques de Gruissan son perfectos para alquilar un barco o para la práctica del kayak, catamarán o remo.

Si prefieres mantener los pies en el suelo y/o amas las dos ruedas, debes saber que el macizo de la Clape es un lugar privilegiado donde realizar algunas de las mejores rutas de senderismo y caminatas del Aude. También es la meca de las bicicletas de montaña, con más de 20 increíbles rutas de todos los niveles para pedalear y entre las que destacan las del Gouffre de l’Oeil Doux, las del Estanque de Gruissan y el recorrido circular de las Salinas desde Les Ayguades.

Especialidades locales

Bourride d’anguilles, brasucada de mejillones, mariscos con un toque de flor de sal o la tarta de piñones acompañada de un vino local de las Coeaux du litoral audois, deben formar parte de tu visita a Gruissan. No puedes marcharte de aquí sin antes probar sus especialidades locales, amplias y requetebuenas.

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