ENTREVISTAS

EL ÚLTIMO ‘AGUADUCHO’ DE MADRID

Redacción | Miércoles 05 de agosto de 2015

Visita obligada en los veranos de Madrid. (AGUADUCHO: pequeño puesto o establecimiento en el que se vende agua, refrescos y otras bebidas).



Miguel y Jose, son los nombres de dos hermanos que mantienen una deliciosa, dulce y refrescante tradición, regentan el último kiosco de horchata de Madrid, un negocio que su familia, procedente de Alicante, abrió en los años 30. Este aguaducho, como le gusta denominarlo a Miguel, lleva situado en la calle Narváez, esquina con Jorge Juan, desde 1944, ofreciendo bebidas naturales elaboradas artesanalmente.
En todo este tiempo se han convertido en unos apreciados vecinos que hablan, bromean y comparten momentos de grata conversación con todas aquellas personas que conocen, una clientela fiel del kiosco a la que se unen personajes populares y famosos, de los que luego nos desvelarán algunos nombres.
Miguel, quien ha continuado con la tradición familiar, sin faltar, desde niño, un solo verano, es quien nos resume la historia de este negocio, que en breves palabras seria así ….corrían los años 30 cuando la familia Guilabert, llegó a Madrid e instaló su primer puesto en la calle Maria Guerrero, luego en la calle Cedaceros esquina con la calle Arlaban, para después, trasladarse a la Plaza de las Cortes. En el año 36 la guerra les hizo regresar a Crevillente, (Alicante) de donde eran oriundos, para en 1940 volver de nuevo a instalar su pequeño kiosco en la Plaza del Carmen, donde continuaron sirviendo su rica horchata, el granizado de limón y la famosa agua de cebada hasta 1944, fecha en que pasaron a la calle Narváez; donde llevan 71 años…’’ ofreciendo en los veranos, sin duda, la mejor horchata de Madrid, elaborada con la receta heredada de sus bisabuelos, de la que pueden vender de 80 a 100 litros al día, más 45 litros de granizado de limón y 15 litros de agua de cebada, ‘que tienen que conservarse a una temperatura entre 0,8ª y 1º’ nos comenta Jose, quien también nos aclara que la horchata natural, como la de ellos, es perecedera ‘hay que consumirla en 48 horas como mucho’
Comenzamos hablando con Miguel quien, como veterano de este modesto negocio, nos cuenta la historia de esta familia que lleva casi un siglo dedicada a la fabricación artesanal de estas deliciosas bebidas.
¿Desde cuándo está el kiosco en la calle Narváez?
Miguel: Aquí, desde el año 1944, lo abrió mi abuela María y mi abuelo Manolo, con sus hijos, María, Dolores, Manolo y Ramón, es decir hace 71 años.
Pero anteriormente estuvo instalado en otros sitios…
Miguel: -Sí, mis bisabuelos estuvieron en la calle Maria Guerrero, y desde el año 36, con su hija, es decir mi abuela, estuvieron en la Plaza de Las Cortes, pero cuando estalló la guerra no dejaban montar ningún kiosco en las calles de Madrid, y volvieron en el año 40 o 41 a la Plaza del Carmen, donde estuvieron un año, y luego les dieron otras ubicaciones hasta que en el 44 llegaron aquí donde hoy seguimos…
¿Habéis ampliado el negocio?
Miguel y Jose: -El Kiosco se ha hecho un poquito más grande y eso es lo que hemos ampliado…
Vuestros productos básicos son…
M y J: -Horchata, granizado de limón y agua de cebada, eso es lo básico.
M: -Luego están, como decía mi abuela, las guarrerías, las ‘guarricolas’ y ahora también tenemos horchata sin azúcar.
¿Desde qué día hasta que día estáis abiertos?
Miguel: -Antes se abría más tarde, desde el 1 o el 15 de mayo, pero ahora ya vamos adelantando y abrimos después de Semana Santa hasta últimos de septiembre o primeros de octubre, dependiendo, en parte, del tiempo que haga, es el que manda.
¿Cómo mantenéis el negocio?
M: -Siendo un poquito catalanes, buscando cosas baratas para poder seguir trabajando, sino ya se sabe…
¿De dónde traéis la chufa?
M: -La chufa viene de Alboraya, es donde hay que ir a comprarla. Anteriormente te la vendía todo el mundo, pero ahora es de Alboraya porque es el único sitio que la sirve y tienen parte propia y parte que compran a Marruecos, a África, porque para suministrar a todo el servicio nacional no tienen y la tienen que compran de otro sitio…
¿Y el limón?
M: -De Murcia
¿Y la cebada?
M: -De cualquier parte donde la vendan.
¿Cómo se hace el agua de cebada?
M: - Se coge la cebada tostada, y como se hace un café, se cuece con agua, machacarla, dejar un poquito en maceración, colarla, se le añade azúcar moreno de caña y luego cuando se enfría un poquito de limón… y es una bebida típica de Madrid
De toda la vida…
M: -Eso es. Además en las verbenas se vendía y se hace referencia en las zarzuelas de corte madrileño, que hay unas cuantas que hablan de la cebada, por ejemplo “Agua, azucarillo y aguardiente”, “La verbena de la Paloma”, “Doña Francisquita”, que está con su amiga es un kiosco tomando un agua de cebada, o también en ‘El último cuplé,’ película de Sara Montiel de los años 30, ella se enamora del torero, y cuando el torero la ve va con su novia, se sienta en un kiosco y ella se toma una horchata y él agua de cebada…
¿A qué época se remonta el agua de cebada?
M: -Pues al 1870 o por ahí…
¿Y la horchata?
M: -Esa es un poquito más vieja… (se ríe) pues ya con Jaime I el Conquistador, se empieza a beber horchata, es lo único que se sabe en ese momento, luego se desconoce si se sigue bebiendo o no, no hay muchas referencias de eso… Se han encontrado chufas en Egipto, en las pirámides, en los sarcófagos de los faraones…
¿Qué horario tenéis de apertura?
M: -Desde las once menos cuarto hasta las dos y desde las cuatro y cuarto hasta las 9 y media o diez menos cuarto todos los días, y fiestas de guardar también.
Es un kiosco por el que han pasado y siguen pasando mucha gente, y mucha gente famosa. Miguel comienza a decirnos nombres y la lista es interminable, haciendo referencia a la última visita de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.
‘Ha pasado mucha gente, desde el cuñado de Franco, Serrano Suñer, cantantes de aquella época como Antonio Martelo o Luis Mariano, más actuales como Junior, Rocío Durcal, los Pekenikes que vivían en la zona de Ibiza… Ana Belén, Pastora Vega, Imanol Arias, Aute y señora, Rosana, José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Álvaro de Luna, Amparo Soler Leal, Carmen Sainz de la Maza, su padre Regino Sainz de la Maza, Aitana Sanchez Gijón Caco Senante, Fernando Sánchez Dragó, Ángel Sopeña, Enrique González Macho, José Luis Cuerda; de la farándula hemos tenido a todos, gente de televisión, de radio, de periódicos, porque aquí abajo estaba el diario Pueblo y cuando cerraban subían y a eso de las dos o las tres de la mañana tomaban agua de cebada… Y también algún que otro importante gentleman, -dice con sorna-
¿Estaba abierto hasta tan tarde?
M: -Antiguamente sí, hasta las tres, las cuatro, y como anécdota un día que hicieron huelga los autobuses hasta las 6 de la mañana, mis tíos se tuvieron que ir andando a su casa, a la Dehesa de la Villa…
Además de España, ¿en qué otros países se toma horchata?
M: -En España, (dice rotundo)… pero ahora como se vende envasada en botella, de marca, que no es horchata, pero bueno… pues se toma en todos los sitios.
Sois el último kiosco…
M: -El último aguaducho típico de Madrid, (matiza), esto eran los aguaduchos que había en Madrid. En la zarzuela “Agua, azucarillos y aguardiente”, estaba el kiosco de la Pepa, cuando la gente paseaba, se sentaba en los bulevares o en las mesas y tomaban horchata, agua de cebada …
¿Cuántos kioscos llegó a tener Madrid que sepas?
M: -En Madrid unos 300, en los años 60, unos 300. Yo he conocido unos cuantos…
¿Por qué han desaparecido?
M. –Primero porque los abuelos, los padres, los hijos han seguido, pero los hijos de los hijos y algunos nietos quieren un trabajo más tranquilo
¿Es muy sacrificado?
M: -Si, hay que estar aquí todos los días, haga frío, haga calor…
¿Y a ti, Miguel que te ha llevado a seguir?
M: -¿A mí que me ha llevado?,….pues mira que nací en O’Donnell y las hermanas me trajeron aquí, y desde que nací he estado en el kiosco metido…
¿Y a Jose?
J: -Pues también la tradición familiar…
¿Pero llevas menos años que Miguel?
J: -Sí, venía de pequeño, cuando tenía unos ocho o diez años hasta los doce, a echar una mano, a fregar vasos y demás…
M: -Toda la familia estaba trabajando aquí, unos por la mañana, otros por la tarde. No te obligaban, te mandaban, “te mandaban” y si no venías cobrabas…
¿Se te pasó por la cabeza dejar el kiosco?
M: -A mí por la cabeza se me pasan muchas cosas (dice jocosamente)… pero no soy hijo de Botín y sigo porque es la costumbre, estoy acostumbrado desde pequeño a lo mismo, a lo mismo, a lo mismo… y estás en casa y estás pensando en esto y sales para casa pensando en esto…
J: - yo estoy por tradición y por el tema laboral, Madrid quema mucho, yo antes estaba de trabajando en reparto y quema mucho estar todo el día en la calle y decidí cambiar a ver si mejoraba un poco la situación y bueno, estoy aquí todo el tiempo que puedo.
¿Da para vivir?
M: -Da, pero tienes que tener mucho cuidado… tienes que ser un poquito catalán…
J: -Tienes que tener mucho cuidado…
M: -Como te diría… que si puedo, puedo… que si no puedo, no puedo… (Haciendo alusión a que tiene que plantearse los gastos con prudencia)
¿Hasta cuándo pensáis seguir?
M: -Hasta cuando me jubile.
J: -Como él tiene más edad, se jubilará antes y yo voy a intentar seguir. Me gustaría seguir aquí porque además hoy en día el tema laboral está como está… y a no ser que encuentre un local que con eso te puedas defender y estar todo el año, pues habrá que seguir aquí aguantando.
Ósea que el día que este kiosco cierre, esto se acabó…
M: -El que quiera seguir que siga, pero tiene que gustarte si no, no haces nada…
J: -Acabará con nosotros, porque yo tengo una hija, pero como cualquier hijo de vecino, tiene sus estudios y tiene su universidad, entonces, como le habrá pasado a mucha gente, si son varios en la familia, pues quieren seguir, pero si solo es uno y si tiene suerte y encuentra un trabajo… esto es muy bonito, pero hay que reconocer que es muy sacrificado y estás a expensas de lo que pueda pasar incluso políticamente, mañana te sale uno que dice que va a hacer una remodelación de la calle y la hago peatonal o pongo esto y no quiero kioscos en la calle y como contra eso no puedes luchar, y eso que aquí mucha gente nos dice que si pasa eso pues recogemos firmas y tal, sí, sí, puedes recoger todas las firmas que quieras…
M: -Pero de momento te echan el cierre…
J: -Y cerrado te quedas…
¿Qué pedirías a la Administración?
M: -Le pediría menos papeleo… estoy harto de tanto papel. Todos los años llevo los mismos papeles, pero “no me conocen”…
J: -Eso es lo malo, que sigues en el mismo lugar y te siguen pidiendo las mismas cosas, si somos los mismos, no hemos cambiado, si dijéramos que mañana aparte de esto vamos a vender bocadillos y otras cosas, pues vale…
M: -Eso es lo mismo, no entiendo porque si tengo un permiso por 15 años, arreglado para otros 15 años más, solo tendría que llevar una hoja, que pusiera ahí “renovar” y ya está, pero no un tocho de hojas,…
J: -Y luego también que respeten un poco todas estas cosas tradicionales, yo eso siempre lo he dicho…
M: -Que sean un poquito permisivos, no mucho,… porque luego como digo, llevan los últimos de Filipinas y se quedan como dueños, porque en los años 80, la legislación de aquí en Madrid era que todo lo que se pusiera en la vía pública, todos los kioscos tenían que ser blancos, sin logotipos y sin nada y no se ha cumplido. Y cuando la señora Botella lo puso a ordenar en el año 2012, los “listos” pusieron el grito en el cielo… los que hay en las terrazas de la Plaza Mayor todos son Mahou, Coca Cola y demás… y si son blancos, todos dicen que eso les costará dinero, ¿qué pasa? Que cuando han estado 20 años chupando del bote, entonces sí. A mí me lo exigieron al principio y tuve que hacerlo…
J: -Todo lo tradicional de Madrid se está perdiendo, no se respeta…
En eso no es como en Barcelona, que intentan conservar la tradición
M: -Así es, aquí da igual…
Por esa tradición, que no se cuida ni se defiende, y por lo que iba a perder el paladar de los viandantes de Madrid, nos gustaría alzar la voz por este tipo de establecimientos, una oferta diferente al consumo habitual del verano en Madrid, para que no se pierdan. Acercaos a conocerlo y dar vuestra opinión.

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