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¿Cócteles saludables? ¡Es posible!

Redacción | Martes 08 de agosto de 2023

AGOSTO ES UNO DE LOS MESES DE VACACIONES POR EXCELENCIA, EN EL QUE LAS PLAYAS Y LOS CHIRINGUITOS ESTÁN A REBOSAR.

Y para muchas personas también es sinónimo de festivales y de fiestas en los pueblos o, si prefiere algo más tranquilo, de veladas en casa de los amigos.

¿Y qué tienen en común todos estos ejemplos? Pues que es habitual disfrutarlos con un cóctel en la mano.

Ahora bien, abusar del alcohol nunca es bueno. Menos aún si la bebida elegida solo ofrece grados etílicos y, en el caso de que se beba de más, una resaca garantizada al día siguiente.

Pero la cosa cambia si ese cóctel incluye unos ingredientes tan deliciosos como naturales y saludables. ¡Y eso es justo lo que quiero compartir con usted!

Botánica para bebedores

“Parece ser que alrededor del mundo no queda árbol, arbusto o delicada flor silvestre que no haya sido recolectado, destilado y embotellado. ¿Botánicos alcoholizados? Si consideramos el papel que han tenido a la hora de crear las mejores bebidas del mundo, es un milagro que haya algún botánico sobrio”.

Quien así habla con tanto humor es Amy Stewart, escritora estadounidense conocida por sus libros y sus divertidas charlas sobre horticultura. Y también es la autora de ‘Botánica para bebedores’. Las plantas que han dado origen a las mejores bebidas del mundo, del que se ha extraído la cita de antes.

Se trata de un auténtico manual en el que, a modo de brindis entre las plantas y la bebida, la autora explora la historia botánica y la fascinante química que hay detrás de más de 150 plantas, flores, árboles y frutas que han dado lugar a las bebidas y cócteles más famosos del mundo.

Toda gran bebida empieza con una planta

Qué sería del Martini clásico sin la ginebra (hecha a base de bayas de enebro, cardamomo, coriandro, hinojo, hojas de laurel, lavanda y piel de cítricos, entre otros), del Manhattan sin su whisky de centeno y su toque final de cereza marrasquina o del Daiquiri sin su ron de caña de azúcar y un chorrito de zumo de lima recién exprimido.

Todas las bebidas alcohólicas, desde el vino más exquisito al cóctel más creativo o la cerveza más refrescante, tienen su origen en una o dos variedades de hierbas que aportan su personalidad, aroma y sabor y las hacen únicas.

La inspiración para este libro, según cuenta la propia Stewart, surgió en una convención de autores de libros de jardinería en Portland (Oregón, Estados Unidos). La autora estaba en el vestíbulo del hotel con un experto en agaves y cactus de Tucson (Arizona, Estados Unidos), al que acababan de regalar una botella de Aviation, una ginebra local con la que no sabía qué hacer, dado que no era bebedor de ginebra.

Amy sí sabía qué hacer. “Conozco la receta de un cóctel que conseguirá que te enamores de la ginebra”, le retó. “Necesitaremos jalapeños frescos, un poco de cilantro, unos tomates cherry…”.

“¡Basta! Me has convencido. Nadie nacido en Tucson puede resistirse a un cóctel que lleve jalapeños”.

A partir de ese momento la autora y el experto en cactus pasaron la tarde buscando los ingredientes por la ciudad, mientras Stewart aleccionaba a su acompañante sobre las muchas virtudes de la ginebra en unos términos irresistibles para quienes de verdad aman las plantas.

“Mira los ingredientes. ¡Enebro, una conífera nada menos! Coriandro, el fruto de la planta del librante. Todas las ginebras llevan además pieles de cítricos, y esta lleva también capullos de lavanda…”.

Cuando llegaron a la tienda de licores, se quedaron extasiados. Donde otros solo ven bebidas alcohólicas, ellos veían pura horticultura, un invernadero maravilloso, un jardín botánico exótico y frondoso.

¿Bourbon? Zea mays, una planta de largo tallo.

¿Absenta? Artemisia absinthium, una hierba mediterránea.

¿Vodka polaco? Solanum tuberosum, procedente de la patata.

Esa noche, mientras firmaban libros en la caseta de su editorial, el experto en cactus y Amy Stewart iban cortando chiles y picando cilantro, preparando los ingredientes del Gin Tonic Mamani, cuya historia es de lo más curiosa.

¿Sabía que el gin tonic nació para mejorar el sabor de una medicina? Se añadió un chorrito de ginebra para enmascarar el sabor de la quinina, el ingrediente medicinal que se extrae de la corteza de la chinchona y da sabor a la tónica, que se usaba como medicina contra la malaria.

De hecho, el Gin Tonic Mamani se bautizó así en honor de Manuel Inca Mamani, el hombre que lo perdió todo, incluso su vida, al intentar llevar semillas de quinina desde la selva de Bolivia a Gran Bretaña.

Firmando libros, picando rodajitas de jalapeños y hablando de las variedades del género Cinchona spp fue precisamente cuando Stewart concibió la idea de escribir ‘Botánica para bebedores’.

Más que un libro es una enciclopedia de botánica (hierbas y especias, flores, árboles, frutas, frutos secos y semillas) y de procesos alquímicos (fermentación, destilación), además de una divertidísima clase de historia, un completo recetario de fantásticos cócteles y grandes consejos para cultivar las plantas necesarias en tu propio jardín.

Por cierto, según la autora, aquella noche en Portland el Gin Tonic Mamani fue un auténtico éxito entre los autores de libros de jardinería.

Para que no se quede con ganas de probarlo aquí va la receta.

Receta del Gin Tonic Mamani

Ingredientes:

45 ml de ginebra (Aviation o Hendrick´s).

1 jalapeño (o si se prefiere, un pimiento menos picante) sin las semillas y el centro, cortado a rodajitas.

2 ó 3 ramitas de cilantro fresco o albahaca.

1 pepino (dos trozos: uno grande y uno más delgado a modo de bastoncito para agitar).

Tónica de calidad (una marca que no lleve jarabe de maíz con un elevado porcentaje de fructosa), como Fever-Tree o Q Tonic.

3 tomates cherry rojos o naranjas.

Preparación:

En una coctelera, mezcle la ginebra con dos rodajitas de jalapeño, una ramita de cilantro y el trozo grande de pepino.

Llene un vaso highball con hielo y ponga encima 1 ó 2 rodajitas de jalapeño, una ramita de cilantro y el palito fino de pepino.

Cuele la ginebra y viértala encima del hielo. Llene el vaso con agua tónica y decórelo con los tomates cherry pinchados en un palillo.

¿Se anima a probarlo?

Si este libro cae en manos de un botánico, dice su autora que espera que le anime a organizar una fiesta con cócteles, y si cae en manos de un barman, que le convenza para que monte un pequeño huerto o una jardinera en la ventana.

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