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Viajar con salud y redes sociales

Redacción | Lunes 14 de agosto de 2023

Las redes sociales impactan, y mucho, a la hora de viajar con salud. Por ello es clave encontrar el equilibrio entre lo virtual y lo real para que no acabe afectando a nuestra salud mental. Y aquí te enseñamos cómo.

Esta es una historia que, tal vez, ahora mismo está teniendo lugar en muchos rincones del planeta.

Nuestra protagonista acaba de comenzar sus vacaciones en un destino de ensueño al que llevaba años queriendo ir. Por ello no le ha importado madrugar para visitar una playa paradisiaca. Sin embargo, al llegar al lugar descubre que otros turistas han tenido la misma idea y ahora esa playa, que en teoría debería estar desierta, tiene más turistas que granos de arena y más móviles que olas en el mar.

Pero nuestra protagonista no se desanima porque sabe que lo importante es encontrar un encuadre perfecto. Así, comienza a sortear los palos de selfie e incluso se sale del camino marcado hasta llegar a una cala escondida donde solo unos pocos se han atrevido a adentrarse. “¡Lo tengo!” exclama al ver el horizonte “¡Esta foto va a ser épica!”.

Solo entonces se dirige a su compañero de aventuras, al que le pide que coloque la cámara en el plano indicado, mientras ella posa para mostrar al mundo cómo están siendo sus vacaciones “de ensueño”.

El resultado de toda esta aventura es la que puede ver bajo estas líneas:

Realidad vs. fotografía

La historia que contada es totalmente ficticia, pero la imagen es muy real. Se trata de una instantánea que dio la vuelta al mundo hace unos años y que deja bien claro cómo se ha tergiversado la idea que ahora muchas personas tienen de “disfrutar de las vacaciones”.

Antaño, descubrir nuevos lugares era toda una experiencia. Pero ahora, en la era de la “instagramización”, la emoción del viaje (antes, durante y después del mismo) se ha visto eclipsada por una casi obsesión por dar con la fotografía perfecta que obtenga más “me gusta” o “likes”.

Se trata de un nuevo disfrute de las vacaciones en el que no importa tanto lo que se está experimentando en ese momento, como la idea que se da al resto del mundo, en forma de imagen, de ese momento vivido.

Ya no cuenta el “estar” en ese destino, sino que todo el mundo “vea” que has estado en él. Y da igual si el escenario elegido ha dejado de ser paradisiaco para convertirse en un lugar masificado por los turistas.

De hecho, esto es lo que está ocurriendo en la actualidad. Ahora es habitual elegir destino de vacaciones, no por su oferta cultural o de ocio, sino porque es el mejor para presumir en redes sociales. Y también se ha vuelto tristemente frecuente que la gente recorra cientos de kilómetros para llegar a ese lugar de ensueño y apenas permanezca en él cinco minutos, una vez ha realizado la fotografía pertinente.

Uno de los problemas es que esta forma de actuar afecta al entorno, el cual no soporta la presión de tantos turistas. Sobre todo, si se trata de ecosistemas que hasta ese momento apenas habían tenido contacto con las personas.

Pero también compromete la salud de esas personas.

¿Cómo nos afecta el vivir a través de una cámara?

No es lo mismo ver las cosas con nuestros ojos que a través del visor de una cámara o móvil. Muchos estudios han confirmado esta realidad.

Por ejemplo, se sabe que a nuestra mente le cuesta recordar lugares y acciones concretas si, en lugar de experimentarlos a través de nuestros sentidos, nos limitamos a grabar en vídeo o sacar fotografías del momento que se está viviendo.

Además, pensar solo en subir la instantánea perfecta a las redes sociales afecta a la salud mental. Hasta el punto de que existe una correlación entre el tiempo dedicado a esas aplicaciones y el aumento de la ansiedad, la depresión y la baja autoestima.

Pero no solo porque la felicidad parece depender de cuántos “me gusta” reciba esa imagen. También porque el hecho de vivir a través de una pantalla acaba generando una desconexión de la realidad y hasta una pérdida de identidad y distorsión de la percepción de belleza.

La cantidad de filtros que se emplean en cada instantánea para que el resultado sea “perfecto”, tarde o temprano conlleva que uno sea incapaz de reconocerse cuando se mira en el espejo.

Y el resultado de todo esto se ve cada día con récords de operaciones de estética, cada vez a una edad más temprana. En muchos casos, incluso, “se presentan jóvenes que muestran una foto de ellos con un filtro, queriendo que su rostro sea así”, señaló en su día la presidenta de Aecep (Asociación Española de Cirugía Estética Plástica).

Volver a viajar con salud y vivir el presente

Recuperar la conexión con el presente y disfrutar del aquí y el ahora. Esto, que es lo ideal siempre, también debería aplicarse durante las vacaciones. Es entonces cuando más necesitamos disfrutar de esa experiencia para recargar energías

Y son muchas las técnicas que pueden ayudarle a conseguirlo. La meditación, el yoga, la denominada “respiración consciente” o el mindfulness se han probado muy efectivas a la hora de atajar las crisis de ansiedad y reconectar con el presente.

Y, por supuesto, intentar pasar menos tiempo en las redes sociales, o incluso dejar el móvil en casa cuando salga a pasear, le ayudará a conseguir ese objetivo.

Vuelva a conectar con la verdadera esencia de viajar: descubrir y apreciar lugares nuevos y maravillosos, no solo con los ojos, sino también con el corazón y el alma.

(Extraído de https://www.saludnutricionbienestar.com/)

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