ESCAPADAS

Kenia, el secreto de Memorias de África

Miércoles 03 de febrero de 2016

Kenia es la tierra en que la autora de Lejos de África, Karen Blixen, fue completamente feliz. Otros escritores han alabado las grandezas de este lugar: Hemingway, Hunter, Conrad… Desde que los primeros colonos se dieron cuenta del placer de recorrer a caballo las praderas del valle del Rift o de encender una hoguera en una granja a la orilla de un lago, muchos han sido los que han querido descubrir el secreto que atrapa a quienes no quieren dejar de vivir en África. ¿Qué les hizo emigrar y enamorarse de esta tierra? NUBA, la firma de viajes exclusivos y a medida por los cinco continentes, descubre este secreto a los viajeros que quieren una experiencia única y exclusiva con su viaje Kenia de Cine.



Desde que el pasado 26 de mayo muriera el director de cine, Sydney Pollack, que llevó al cine Memorias de áfrica inmortalizando el afamado libro y la historia de amor entre de Denys Finch Hatton y Karen Blixen, interpretados por Robert Redfort y Meryl Streep, la melodía de John Barry ha vuelto a sonar en los medios televisivos y radiofónicos que han querido así homenajear al director y productor estadounidense: las dulces notas nos han hecho rememorar y evocar las maravillas del paisaje de Kenia, un paisaje que no queda tan lejos para quienes deciden, de la mano de NUBA, vivir su propia historia en Kenia.
Karen Blixen deseaba con su libro Lejos de África ganar el dinero suficiente para poder volver a África pero la Segunda Guerra Mundial frustró sus deseos, no así los de miles de lectores que se han dejado transportar a través de sus palabras o de la película de Pollack, al paraíso de Kenia. Pero también un viaje a Kenia, inspirado en las vivencias de la autora, puede hacerse realidad gracias a la empresa de viajes NUBA: visitar su granja convertida en museo, sobrevolar la sabana en aeroplano para descubrir esos recónditos lugares que el aviador y cazador enseñaba a la baronesa en su Gipsy Moth y, no dispararles como hacía la escritora, pero si contemplar los hermosos leones de piel ocre tumbados al sol, así como toda la increíble fauna africana que habita en los parques naturales o entender la filosofía de vida, tan diferente, de los nativos.
Un paisaje de película
"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y, las noches, frías. La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo. No era excesivo ni opulento; era el África destilada a seis mil pies de altura, como la intensa y refinada esencia de un continente. Las panorámicas eran inmensamente vacías. Todo lo que se veía estaba hecho para la grandeza y la libertad, y poseía una inigualable nobleza."
Las palabras con las que Blixen describe África son fieles retazos de una realidad inagotable que, aún hoy, a pesar de los años y el turismo cada vez más acosador, deslumbra al viajero. El Monte Kenia, que da nombre al país, se encuentra en el centro del territorio, al norte de Nairobi, y es la cumbre más alta del país y la segunda de África, tras el Kilimanjaro que, aunque se encuentra en Tanzania, también está parcialmente en Kenia. Ambos, como fieles centinelas que vigilan la tierra de los masai mara, reciben al viajero NUBA en su llegada a la capital Nairobi, la ciudad Verde en el Sol. La brisa del verano suave, traída a través de los nudillos que unen las colinas Ngong, es un dulce preludio del hallazgo de la paz africana que reposa en barrios coloniales como Hurlingham y Parklands.
En esta ciudad que es, sin dudarlo, la más grande del África oriental a pesar de su altiva juventud, comienza el recorrido de película con la visita al museo Karen Blixen: el gramófono o el reloj de cuco usados en el rodaje y, sobre todo, los muebles originales de la baronesa, entre ellos su máquina de escribir o réplicas de sus pinturas dan vida al lugar que fue su hogar durante la mayor parte del tiempo que vivió en Kenia. El museo se encuentra en uno de los barrios más hermosos de las afueras de la capital, llamado Karen en su honor. Hermosas mansiones coloniales y jardines ocupan lo que en su día fue la granja de Karen Blixen, que tenía una superficie de 24 kilómetros cuadrados, de los que dos y medio constituían la plantación de café.
El país del safari
Kenia es el país del safari por excelencia. La palabra “safari” en suahili significa “viaje” y evoca, en la mayoría de los viajeros, la aventura en las profundas tierras de África del Este. Kenia, “la cuna de la humanidad”, goza de la variedad de animales salvajes más importantes del continente. Por ello, los itinerarios están vertebrados por las visitas a las reservas naturales.
Los parques nacionales son una ruta ineludible de la región, la visita al parque nacional de Nairobi, cuyo límite bordea la ciudad y el aeropuerto, será el primer contacto con la fauna salvaje: orix beissa, gacelas generuk, jirafas reticuladas, lesser kudu (una rareza en Kenia), elefantes, leones, leopardos e incluso el rinoceronte. Aunque la mayor variedad de estos animales se encuentra en el parque nacional de Meru, reserva donde el famoso naturalista George Adamson dedicó gran parte de su vida al estudio de los felinos y, en particular, al de los leones. Y para quienes disfruten con las historias curiosas, podrán conocer a la leona Elsa que es la protagonista de la película Elsa, la leona. Pero no es este parque el único lugar donde los leones han protagonizado historias enternecedoras, en el siguiente parque, el de Samburú, es famosa una leona que ha raptado en varias ocasiones pequeños antílopes recién nacidos para luego adoptarlos como si fueran sus propios cachorros.
Un vuelo en avioneta privada a las orillas del lago Naivasha llevará a los viajeros a una granja colonial de principios de siglo donde los huéspedes podrán vivir las escenas cotidianas de Karen Blixen y Denys Finch Hatton. Con unos preciosos jardines junto al lago, la paz y tranquilidad que se respira es increíble; pequeñas gacelas corretean por sus alrededores, así como multitud de aves atraídas por la abundante comida que encuentran en este paraje tan singular. Por las noches, grupos de hipopótamos acuden en busca de la hierba que necesitan para su dieta diaria. La ruta de los parques termina con el Masai Mara y su río Mara, donde podrán hacer un sobrevuelo en globo por la sábana y, a su término, les esperará una botella de champán.
NUBA inmortaliza la región
Antes de acostarse de vuelta en su país, el viajero cerrará los ojos con la imagen de un atardecer en el gran valle del Rift, una vez más, sobrevolará sus montañas y grandes lagos y verá la puesta de sol convertir en estilizadas sombras las esbeltas acacias de copa plana o los robustos Baobas, el árbol que Dios plantó al revés, elevando al cielo sus fantasmagóricas ramas según dicen los nativos, son sus raíces.
Sólo viajes NUBA ayuda a conocer lo que Finch-Hatton a Karen Blixen: los rincones más secretos de la sabana. Un viaje lleno de pequeños detalles y a la medida de cualquier sueño que quiera realizar el viajero y que, será, sin duda, una experiencia única que, de vuelta en la ciudad, se transformarán en recuerdos que nos emocionarán y nos harán sentir débiles, impulsados tal vez solo por el deleite, de nuevo, de la afamada melodía de John Barry.
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