Viajar en familia no siempre es sencillo, pero hay destinos que lo ponen fácil. La Graciosa es uno de ellos. Pequeña y tranquila, esta isla canaria permite disfrutar del viaje con calma, sin horarios estrictos y con planes que encajan especialmente bien cuando se viaja con niños.
Aquí el ritmo es distinto al habitual. Se pasa más tiempo al aire libre y los días se organizan sin prisas. Para las familias, eso se traduce en menos estrés y más tiempo compartido, algo que muchas veces es lo que se busca cuando queremos disfrutar de las vacaciones con los más pequeños.
Inicio de la aventura: el cruce de “El Río”
La aventura comienza en Órzola, al norte de Lanzarote. Desde este pequeño puerto sale el ferry que conecta con La Graciosa y que cruza el estrecho conocido como El Río. El trayecto dura unos 25 minutos y resulta cómodo incluso si se viaja con niños pequeños o con carrito.
Para los más pequeños, ver cómo el puerto se aleja, observar el mar y descubrir poco a poco la silueta de la isla resulta muy estimulante. Con un poco de imaginación, este trayecto puede plantearse como el inicio de una pequeña expedición. Esto ayuda a que el viaje se viva con ilusión desde el primer momento.
Además, viajar en familia resulta más económico si se planifica bien. Si viajas con los más pequeños, recuerda que es posible obtener un precio especial por viajar en grupo a La Graciosa, una opción muy práctica para ajustar el presupuesto y destinarlo a otros planes durante la estancia.
La Octava Isla: un entorno seguro y salvaje
Uno de los grandes atractivos de La Graciosa cuando se viaja con niños es la ausencia de asfalto y tráfico. Las calles son de arena y apenas circulan vehículos, lo que aporta una sensación de seguridad muy valorada por las familias. Los niños pueden moverse con mayor libertad y los adultos disfrutan de un entorno mucho más relajado.
El clima acompaña durante gran parte del año. Las temperaturas suelen situarse entre los 22 y los 26 grados, lo que permite pasar muchas horas al aire libre. Aun así, el sol es intenso y conviene organizar bien los horarios, especialmente con niños pequeños.
La isla forma parte de una reserva marina, por lo que el respeto al entorno es fundamental. Es una buena oportunidad para explicar a los niños la importancia de cuidar la naturaleza y proteger la fauna marina. Para planificar mejor el día y saber qué ropa llevar, es recomendable consultar el tiempo en La Graciosa antes de salir.
Pueblos y estilo de vida
Caleta de Sebo
Es el núcleo principal de la isla y el punto de llegada del ferry. Aquí se concentran los alojamientos, restaurantes y servicios básicos. Sus calles de arena y su tamaño reducido facilitan mucho los desplazamientos con niños. Es habitual ver bicicletas apoyadas en cualquier rincón y a los pequeños jugando cerca del puerto mientras las familias pasean sin prisas.
Pedro Barba
Pedro Barba es perfecto para un paseo relajado en familia. No hay comercios ni servicios turísticos, pero sí un entorno muy cuidado y silencioso que permite disfrutar del paisaje y desconectar del ruido habitual de las ciudades.
Qué hacer: playas, bici y aventura
La Graciosa no necesita grandes actividades organizadas para disfrutarla con niños. Sus planes más sencillos suelen ser los que mejor funcionan:
El “Kit de supervivencia”: qué llevar en la mochila
Este punto es clave para evitar imprevistos, ya que fuera de Caleta de Sebo no hay tiendas:
En definitiva, La Graciosa es un destino que invita a desconectar de verdad y a pasar tiempo de calidad en familia. Pocos planes, muchas horas al aire libre y un entorno que ayuda a disfrutar de lo sencillo. Para terminar el día sin prisas ni imprevistos, conviene dejar el regreso organizado y asegurar plaza en el ferry desde La Graciosa a Lanzarote.