El historiador, que cumple 100 años, fue el primer director de la institución de 1991 a 1996
El Instituto Cervantes ha rendido un homenaje al historiador y primer director de la institución, Nicolás Sánchez-Albornoz, que el 11 de febrero cumplirá un siglo de vida y que ha explicado que su labor en los inicios de la institución fue la de «profesionalizar las aspiraciones de la sociedad española para proyectarse en el exterior».
«Lo que hubo en esa primera etapa fue esa profesionalización de cara al exterior, Lo hicimos gracias a todo el equipo, creando una base para el Instituto», señaló el homenajeado, que ha recordado esos primeros pasos de la institución española.
En el acto intervino el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, quien le impuso la distinción de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Sánchez-Albornoz también ha recibido la medalla del Instituto Cervantes de manos de su director, Luis García Montero, «reconociendo su magisterio y agradeciendo el camino que abrió».
Sánchez-Albornoz recibió la llamada en el año 1991 del que por entonces iba a ser titular del Ministerio de Exteriores, Javier Solana, para hacerse cargo del recién creado Instituto Cervantes. El homenajeado ha explicado que en un principio rechazó la propuesta debido a sus compromisos con la universidad con la que impartía clases en Nueva York.
«Estando en Nueva York apenas me enteré de la creación del Cervantes y estaba muy lejos de pensar que iba a terminar ahí. Hasta que Javier Solana me dijo que si quería ser director, porque se habló en ese momento que también podía serlo de la Biblioteca Nacional: había un afán de rescatar a la gente que no estaba en España (debido a su salida por la dictadura franquista)», ha señalado durante un coloquio en el que también han participado el director del Cervantes, Luis García Montero, y el periodista Juan Cruz.
Primera sede en Alcalá de Henares
Sánchez-Albornoz ha destacado que cuando entró a la dirección del Cervantes no había «un sentido de profesionalidad» en la labor de difusión del español en el exterior, recordando cómo en ocasiones eran los propios embajadores los que decidían los aprobados de los alumnos de cursos de español en el extranjero.
También encontró reticencias a «ciertas vertientes heredadas» por las que se apostaba en ese momento, como la noción de «hispanidad», en lugar de hablar de América Latina. Además, Sánchez-Albornoz ha señalado con humor cómo cuando empezó apenas había un presupuesto asignado y recaló en el primer edificio de la institución en Alcalá de Henares, ciudad en la que había estado años antes preso y condenado por antifranquista. «Era una situación muy emocionante y un poco humorística», ha celebrado.
En el acto estuvo presente el propio Javier Solana, actual presidente del Museo del Prado, así como otros exdirectores del Cervantes como Juan Manuel Bonet y Fernando Rodríguez Lafuente. También ha habido una intervención musical de la compositora Saskia Venegas, inspirada en la obra Cárceles y exilios de Sánchez-Albornoz e interpretada por la violonchelista Maya Fridman.
Legado en favor de «la diversidad»
García Montero, quien ha agradecido la labor pionera de Sánchez-Albornoz, ha afirmado que «el rumbo» que marcó el homenajeado para la institución «se basa en la consideración de la lengua y la cultura española como referencia en el panorama internacional».
«Hizo una defensa de una fraternidad profunda del español y del abandono de cualquier tipo de imperialismo o centralismo en favor de la diversidad y los valores de horizontes multiculturales», ha apuntado, resaltando que es el camino que ha seguido el Cervantes hasta la actualidad.
Por su parte, Albares ha alabado la «tarea esencial» que comenzó Sánchez-Albornoz en 1991 y que «a día de hoy perdura», que es «cuidar de las lenguas españolas y proyectarlas al mundo, así como hacer de la cultura una herramienta de entendimiento entre los pueblos».
«La Gran Cruz se instituyó para reconocer, como lo hacemos hoy, méritos excepcionales a la nación española. Pocas personas como tu han hecho tanto por ella y rendirte homenaje es un acto de justicia», ha afirmado el ministro.
Primer director del Cervantes
Durante décadas, permaneció en el exilio argentino y allí desarrolló gran parte de su carrera académica.