Durante más de seis décadas, Mallorca se ha consolidado como uno de los enclaves de rodaje más relevantes del Mediterráneo. Su diversidad paisajística —entornos urbanos históricos, costa abrupta, calas, zonas rurales e interiores— junto a una luz característica y un clima favorable, ha convertido a la isla en escenario de producciones nacionales e internacionales.
Desde los años sesenta hasta la actualidad, largometrajes, series de televisión y coproducciones europeas han utilizado Mallorca tanto como representación de sí misma como de otros territorios, mostrando su versatilidad como escenario cinematográfico.
Palma, la capital histórica del cine
La ciudad de Palma despuntó en los años 60 como núcleo de rodajes. Su bahía, casco histórico y puerto sirvieron de escenario para historias mediterráneas contemporáneas.
Bahía de Palma (1962) proyectó al mundo una ciudad moderna y luminosa en plena transformación turística.
Evil Under the Sun (1982), adaptación de Agatha Christie protagonizada por Peter Ustinov, convirtió el Mediterráneo mallorquín en un escenario de intriga sofisticada.
Más recientemente, Jack and Jill (2011) siguió mostrando la ciudad como un entorno cinematográfico reconocible.
La Serra de Tramuntana: lujo y tensión internacional
Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, la Serra de Tramuntana es uno de los paisajes más utilizados en producciones internacionales. Sus montañas, acantilados y pueblos de piedra han sido protagonistas en títulos como:
Este entorno aporta una identidad visual única, difícil de replicar en estudio.
El interior: tradición y literatura
El Pla y las zonas rurales de Mallorca han servido como marco para historias históricas y literarias, mostrando la Mallorca más auténtica y pausada.
Bearn (1983), adaptación de Llorenç Villalonga, reflejó la Mallorca profunda y menos conocida.
El mar (2000), de Agustí Villaronga, consolidó el interior como escenario ligado a relatos de memoria histórica y emocional.
Llevant y sur de Mallorca: clásicos y diversidad paisajística
El Llevant ha acogido películas emblemáticas como El Verdugo (1963), mientras que la costa abierta atrajo producciones internacionales en los años 60, como Woman of Straw (1964) y Deadfall (1968).
El sur de la isla, especialmente el Migjorn, ofrece calas abiertas, caminos junto al mar y horizontes amplios. Producciones como The Stranger Within (2013) y Verbotene Liebe (2012) aprovecharon este paisaje para generar atmósferas de tensión y realismo visual.
Mallorca y la industria audiovisual
La isla combina accesibilidad, diversidad de localizaciones y estabilidad climática, factores que aseguran su continuidad como escenario cinematográfico. Mallorca ha sido escenario de cine europeo, británico, adaptaciones literarias y proyectos estadounidenses, consolidando su posición como uno de los enclaves naturales de rodaje más consolidados del sur de Europa.