TURISMO INTERNACIONAL

Lieja en primavera: ciclismo, cerveza y tradición nocturna

Redacción | Jueves 19 de marzo de 2026

En primavera, Lieja despliega toda su energía. Ubicada al este de Bélgica y conocida como la Ciudad Ardiente, es uno de los destinos urbanos con más personalidad de Valonia. Situada a orillas del río Mosa y rodeada por las colinas de las Ardenas, Lieja combina historia, espíritu festivo y una intensa vida cultural que se vive tanto de día como de noche.

Entre eventos deportivos emblemáticos, celebraciones populares y experiencias culturales singulares, la ciudad propone una escapada urbana diferente: un lugar donde el deporte se vive como una fiesta, la cerveza forma parte del arte de vivir y las noches se iluminan con creatividad.

Una ciudad donde el deporte forma parte de la cultura

Cada primavera, el mundo del ciclismo vuelve la mirada hacia Liège–Bastogne–Liège, una de las carreras más legendarias del calendario internacional. Con más de un siglo de historia, esta clásica de las Ardenas —considerada uno de los cinco “monumentos” del ciclismo mundial— es famosa por su exigente recorrido a través de las colinas del sur de Bélgica.

La carrera atraviesa paisajes espectaculares, pueblos tranquilos y carreteras sinuosas que han hecho historia en el ciclismo. Para los aficionados, seguir la ruta de esta competición mítica permite descubrir otra cara del territorio: un paisaje verde, lleno de pequeñas localidades con encanto y estrechamente ligado a la cultura ciclista. Además, este recorrido puede explorarse durante todo el año siguiendo los itinerarios inspirados en este legendario evento.

Pero en Lieja el deporte también se vive con sentido del humor y espíritu festivo. El Beer Lovers Marathon es uno de los eventos más originales de la ciudad: un maratón donde correr se combina con degustaciones de cerveza belga a lo largo del recorrido. Corredores disfrazados, música en las calles y puestos de degustación convierten la carrera en una celebración colectiva donde lo importante no es batir récords, sino compartir el momento.

Cuando cae la noche: la magia de la Nuit des Coteaux

Si el día en Lieja está marcado por la energía y el movimiento, la noche revela su lado más poético. El mejor ejemplo es la Nuit des Coteaux, uno de los eventos culturales más singulares de Bélgica.

Durante esta velada especial, las laderas históricas de la ciudadela —un laberinto de escaleras, callejones y pequeños jardines— se transforman en un recorrido mágico iluminado por miles de velas. Instalaciones artísticas, conciertos improvisados y pequeñas intervenciones culturales acompañan el paseo nocturno, creando una atmósfera íntima y sorprendente.

Los visitantes recorren lentamente este barrio histórico mientras descubren patios escondidos, vistas sobre la ciudad y rincones normalmente cerrados al público. La luz cálida de las velas y el sonido de la música convierten la ciudad en un escenario a cielo abierto donde patrimonio y creatividad dialogan de manera única.

El arte de vivir de la “Cité ardente”

Más allá de sus eventos, Lieja seduce por su carácter y por una historia profunda que ha marcado su identidad. Tras convertirse en un importante centro de peregrinación en el siglo VIII con el asesinato de San Lamberto, la ciudad ganó relevancia al trasladarse allí la sede episcopal. Su verdadero impulso llegó en el año 980, cuando el obispo Notger recibió poderes que llevaron a la creación del Principado de Lieja en 985, un Estado eclesiástico que perduró más de ocho siglos y dejó una huella duradera en la historia política y cultural de Europa.

Aquí, la vida urbana gira en torno a las plazas animadas, las terrazas llenas de gente y una gastronomía que celebra los sabores locales. La “Cité ardente” también seduce por sus sabores: la famosa gaufre de Lieja, los generosos boulets liégeois servidos con su característica salsa dulce o el tradicional pékèt, el aguardiente local que forma parte del folclore de la ciudad.

El centro histórico refleja el contraste entre el rico patrimonio de Lieja y su arquitectura contemporánea. Lugares emblemáticos como la Place Saint-Lambert, el majestuoso Palacio de los Príncipes-Obispos o la impresionante Montagne de Bueren, con sus 374 escalones que dominan el casco antiguo, conviven con iconos modernos como la futurista estación de Lieja-Guillemins, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava, o el museo La Boverie, dedicado a las bellas artes y a grandes exposiciones internacionales.

La ciudad también destaca por su notable arquitectura, con 448 edificios catalogados, y por su rica oferta cultural que incluye 20 museos. Sus espacios naturales, como las laderas verdes de la Ciudadela, ofrecen sorprendentes zonas de tranquilidad en pleno corazón urbano.

Para vivir Lieja como un auténtico local, nada mejor que pasear por el mercado de la Batte, el mercado dominical más emblemático y grande de Bélgica. Fundado en 1561, se celebra cada domingo a orillas del río Mosa y reúne a miles de visitantes entre puestos de productos locales, flores, antigüedades y especialidades regionales, creando una atmósfera única.

Lieja es también una ciudad animada y acogedora. En el Carré, el barrio comercial durante el día que se transforma por la noche en uno de los centros de ocio más dinámicos de la ciudad, cafés, bares de moda y espacios alternativos reflejan el espíritu vibrante que caracteriza a la capital ardiente de Valonia.

Una escapada urbana con personalidad

Gracias a su ambiente creativo y festivo, Lieja ofrece una experiencia diferente dentro del panorama de escapadas urbanas europeas. Aquí el viajero no solo visita una ciudad: participa en su vida.

En primavera, este espíritu se hace aún más visible. Entre ciclismo legendario, maratones cerveceros y noches iluminadas por miles de velas, Lieja demuestra por qué sigue siendo una de las ciudades con más carácter de Valonia.

Un destino perfecto para quienes buscan algo más que una simple visita urbana: una ciudad auténtica, vibrante y profundamente humana.

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