TURISMO INTERNACIONAL

Cuando los bosques de Estonia se cubren de agua: la quinta estación, un fenómeno único

Redacción | Miércoles 01 de abril de 2026

Entre finales de marzo y principios de abril, el Parque Nacional de Soomaa, al suroeste de Estonia, acoge un fenómeno único: la quinta estación. Los intensos meses de nieve y heladas dan paso al deshielo y las lluvias, provocando que las cuencas fluviales se desborden y el nivel del agua suba drásticamente. Y, cuando ello ocurre, los paisajes sufren una transformación completa: los prados se inundan, los bosques y turberas se convierten en pequeñas islas rodeadas por lagos y las casas se aíslan unas de otras. Durante este especial periodo, es posible recorrer la zona en barcas tradicionales, explorar un entorno natural recién despertado de la hibernación y conocer el modo de vida local.

Un emblema del patrimonio local: las haabjas

Para desplazarse por las aguas durante esta estación “extra”, es costumbre que los habitantes de la zona construyan haabjas, unas pequeñas embarcaciones de madera que desde 2021 son Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Esta tradición centenaria se mantiene viva gracias a unos pocos maestros que continúan con el legado de sus antepasados y ahora trasmiten las técnicas a los pupilos más jóvenes, enseñándoles a tallar los troncos de álamo.

Además de conocer los talleres en que se fabrican estas canoas de madera, los visitantes también pueden experimentar de primera mano este particular medio de transporte, dando un paseo guiado por los paisajes inundados.

Explorando los efímeros paisajes de Soomaa

Con el agua siempre como protagonista, la quinta estación invita a conocer los bellos parajes de la zona de una forma diferente. Más allá de las haabjas, las rutas en canoa son otra de las actividades estrella, ya que los visitantes pueden remar ellos mismos por las praderas sumergidas, deslizándose entre los árboles.

En los tramos que las inundaciones no cubren también es posible hacer excursiones a pie, cruzando pasarelas de madera y atravesando turberas, un tipo de humedal muy común en el país. Este ecosistema puede explorarse en paseos guiados y con la ayuda de bog shoes, una especie de bota respetuosa con la naturaleza que ayuda a los senderistas a caminar sobre superficies blandas sin dañar el entorno.

Gracias a las nuevas condiciones del hábitat, los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de uno de los momentos más indicados para la observación de aves y otros tipos de fauna salvaje, deleitándose con las vistas que ofrecen torres de observación como la del sendero de Riisa. Además, este es un periodo privilegiado para la fotografía de paisajes, pues los reflejos del agua, la niebla matinal y la luz cambiante crean escenas de gran belleza.

Para quienes buscan una comprensión más profunda del entorno, las experiencias con guías locales permiten descubrir también las particularidades de esta área protegida, así como la historia y cultura de sus habitantes. El Centro de Visitantes del Parque Nacional de Sooma complementa la visita con informaciones adicionales y exposiciones ligadas a la zona.

Otras regiones para ver la crecida de las aguas

Aunque la quinta estación solamente se produzca en Soomaa, los efectos del deshielo primaveral pueden observarse por toda Estonia. Uno de los espectáculos naturales más curiosos es el Pozo de la Bruja de Tuhala; cuando los niveles de agua suben, este pozo se desborda a una velocidad de 100 litros por segundo, creando un efecto singular. Adicionalmente, las cascadas del país, como Valaste o Jägala, ven su belleza potenciada al fluir con más fuerza. Sin embargo, quienes deseen experimentar estas escenas deben ser flexibles y adaptarse a unas condiciones cambiantes: es imposible conocer las fechas exactas con antelación. Todo depende de los ritmos de la naturaleza.

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