Un emblema del patrimonio local: las haabjas
Para desplazarse por las aguas durante esta estación “extra”, es costumbre que los habitantes de la zona construyan haabjas, unas pequeñas embarcaciones de madera que desde 2021 son Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Esta tradición centenaria se mantiene viva gracias a unos pocos maestros que continúan con el legado de sus antepasados y ahora trasmiten las técnicas a los pupilos más jóvenes, enseñándoles a tallar los troncos de álamo.
Además de conocer los talleres en que se fabrican estas canoas de madera, los visitantes también pueden experimentar de primera mano este particular medio de transporte, dando un paseo guiado por los paisajes inundados.
Explorando los efímeros paisajes de Soomaa
En los tramos que las inundaciones no cubren también es posible hacer excursiones a pie, cruzando pasarelas de madera y atravesando turberas, un tipo de humedal muy común en el país. Este ecosistema puede explorarse en paseos guiados y con la ayuda de bog shoes, una especie de bota respetuosa con la naturaleza que ayuda a los senderistas a caminar sobre superficies blandas sin dañar el entorno.
Gracias a las nuevas condiciones del hábitat, los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de uno de los momentos más indicados para la observación de aves y otros tipos de fauna salvaje, deleitándose con las vistas que ofrecen torres de observación como la del sendero de Riisa. Además, este es un periodo privilegiado para la fotografía de paisajes, pues los reflejos del agua, la niebla matinal y la luz cambiante crean escenas de gran belleza.
Para quienes buscan una comprensión más profunda del entorno, las experiencias con guías locales permiten descubrir también las particularidades de esta área protegida, así como la historia y cultura de sus habitantes. El Centro de Visitantes del Parque Nacional de Sooma complementa la visita con informaciones adicionales y exposiciones ligadas a la zona.
Otras regiones para ver la crecida de las aguas
Aunque la quinta estación solamente se produzca en Soomaa, los efectos del deshielo primaveral pueden observarse por toda Estonia. Uno de los espectáculos naturales más curiosos es el Pozo de la Bruja de Tuhala; cuando los niveles de agua suben, este pozo se desborda a una velocidad de 100 litros por segundo, creando un efecto singular. Adicionalmente, las cascadas del país, como Valaste o Jägala, ven su belleza potenciada al fluir con más fuerza. Sin embargo, quienes deseen experimentar estas escenas deben ser flexibles y adaptarse a unas condiciones cambiantes: es imposible conocer las fechas exactas con antelación. Todo depende de los ritmos de la naturaleza.