TURISMO INTERNACIONAL

Pueblos del Alentejo, la escapada perfecta para desconectar esta primavera

Redacción | Miércoles 01 de abril de 2026

Las encantadoras villas portuguesas de Moura, Mértola, Monsaraz y Marvão cautivan a los viajeros deseosos de explorar nuevos horizontes, experimentar el paso del tiempo entre monumentos centenarios y saborear la tradición local

Entre fortalezas que cuentan la historia de Portugal e infinitos campos en plena floración, en el Alentejo se respira calma. Cercana y marcada por una filosofía slow que contagia de ritmos suaves a todo el que la visite, esta región lusa es un destino ideal para improvisar una escapada primaveral y aprovechar el buen tiempo.

Monsaraz, una joya blanca a las orillas del lago de Alqueva 

Monsaraz conserva intacto su patrimonio de tiempos pasados. Tras atravesar sus murallas medievales y serpentear por las calles de piedra, donde las casas encaladas reflejan el sol, los visitantes pueden disfrutar de las vistas que ofrece su castillo. Al situarse al borde del lago de Alqueva, la villa guarda algunos de los mejores miradores para observar y fotografiar un paisaje en el que se entremezclan el azul del agua y el verde de la primavera.

Una vez concluido el paseo, que también debe incluir paradas en la Iglesia de Nossa Senhora da Lagoa y las tiendas de artesanía locales, adquiriendo una de las tradicionales mantas de lana de Monsaraz, es el momento de completar la visita con experiencias como el paseo en globo. En las cercanías del pueblo, se recomienda degustar el excelente vino regional en bodegas como Herdade do Esporão y recorrer los restos megalíticos del Crómlech de Xerez. Además, conviene esperar a que caiga la noche para maravillarse ante el espectacular cielo nocturno, ya que la zona también es parte de la Reserva Dark Sky®.

Marvão, una villa medieval bien conservada

A pocos kilómetros de la frontera con España y encaramado sobre un promontorio a 850 metros sobre el nivel del mar, Marvão es uno de los pueblos más sorprendentes del Alentejo. Su bella fortaleza rodeada de jardines encierra historias de legado visigodo y árabe, funcionando también como plataforma de observación sobre el Parque Natural de la Sierra de San Mamede. El secreto está en acudir al atardecer para captar la especial luz del Alentejo y experimentar su silencio, quebrado solamente por los sonidos de la naturaleza.

Las tabernas del lugar son el mejor refugio para los viajeros cansados y hambrientos. El menú suele conformarse de tapas a base de olivas, quesos o embutidos, así como platos tradicionales de receta antigua. Lo mejor es dejarse aconsejar por los lugareños.

Mértola, un pueblo de espíritu árabe

Considerada una “villa museo” por su importante patrimonio islámico, Mértola es una pequeña localidad a los pies del río Guadiana. Entre sus casitas de detalles amarillos y azules pueden encontrarse una antigua mezquita del siglo XII ahora transformada en iglesia cristiana, además de diez museos idóneos para conocer la historia de la localidad. Las calles adornadas con flores conducen al castillo, que durante siglos se consideró como la fortaleza más inexpugnable de la Iberia occidental.

Cuando el clima se vuelve más cálido, el privilegiado entorno de Mértola invita a disfrutar de actividades acuáticas como paseos en barco o kayak por las aguas del río, desde el cual además se contemplan vistas impresionantes del pueblo en su conjunto.

Moura, un refugio junto al Guadiana

También en las inmediaciones del lago de Alqueva, la localidad termal de Moura esconde la morería más grande y mejor conservada del país luso. En su urbanismo de planta árabe destacan el castillo, dotado de una torre circular a la que se añadió un reloj durante el siglo XIX; los vestigios de una antigua muralla; el Museo Árabe y las ruinas de un convento de monjas dominicas.

Su ubicación entre campos de olivos convierte a Moura en uno de los mejores destinos para descubrir este producto alentejano, comenzando por una visita al Museo del Aceite, instalado en un lagar que se cuenta entre los más antiguos de la región, y terminando con una cata del oro líquido. El buen tiempo también invita a explorar las rutas senderistas de la zona, uno de los planes más populares en primavera.

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