TURISMO NACIONAL

Escapadas de primavera entre viñedos y mar

Redacción | Jueves 30 de abril de 2026

A tan solo unos minutos de Barcelona, entre colinas cubiertas de viñas y con el Mediterráneo como telón de fondo, se encuentra Alella, uno de los secretos mejor guardados del litoral catalán. Con la llegada de la primavera, este enclave despliega su versión más luminosa: viñas en brote, caminos que atraviesan el paisaje entre bodegas y una calma que invita a desconectar sin renunciar a la cercanía de la ciudad.

En este entorno privilegiado, Arrey Alella by Hotels CMC se presenta como mucho más que un hotel. Es un refugio en pleno entorno vinícola, un punto de conexión con el territorio y una puerta de entrada a la cultura del vino del Maresme. Ubicado en la histórica finca de Can Balcells, una elegante casa del siglo XIX conocida como “la casa xina”, el hotel preserva el alma de su pasado vinculado al vino, cuando albergaba las antiguas Cavas Signat, e integra hoy esa herencia en una propuesta contemporánea, cuidada y profundamente arraigada al paisaje.

La singularidad de un territorio con identidad propia

Hablar de Alella es hablar de vino, pero no de cualquier vino. La DO Alella, reconocida desde 1953, es una de las más pequeñas de España y precisamente en esa dimensión reside su valor, con una producción limitada, un carácter artesanal y una estrecha relación con el paisaje.

Aquí, las viñas crecen en un entorno único donde el mar y la montaña se encuentran a escasa distancia. El suelo, una arena de origen granítico conocida como sauló, filtra el agua con facilidad y aporta a los vinos una mineralidad y frescura muy característica. El resultado son vinos frescos y con personalidad, sobre todo los blancos de Pansa Blanca, una variedad propia de la zona.

No se trata de una tradición reciente. Ya en época romana, los vinos de esta zona eran apreciados y exportados y durante siglos abastecieron a Barcelona, consolidando una identidad vinculada al vino que hoy vive una nueva etapa gracias al impulso de pequeñas bodegas que combinan tradición, sostenibilidad e innovación.

Primavera entre bodegas: experiencias que conectan con el origen

Con la llegada del buen tiempo, el paisaje de Alella se convierte en el escenario ideal para el enoturismo. Desde Arrey Alella, los visitantes pueden acceder a una amplia variedad de experiencias pensadas para disfrutar del entorno, como catas al atardecer, paseos entre viñas, visitas guiadas, maridajes gastronómicos o propuestas más sensoriales como yoga entre cepas o picnics con vistas al Mediterráneo.

Bodegas como Alta Alella, referente en vinos ecológicos y naturales, Bouquet d’Alella, con su privilegiada ubicación frente al mar o Alella Vinícola, icono histórico de la denominación, permiten descubrir de primera mano la riqueza y diversidad de la DO.

Entre el azul del mar y el verde del paisaje

Alella ofrece una combinación poco habitual: naturaleza, patrimonio y mar en un mismo destino. El cercano Parque de la Serralada Litoral despliega un mosaico de senderos entre bosques mediterráneos, antiguos asentamientos íberos y masías centenarias, ideales para recorrer a pie o en bicicleta.

A pocos minutos, las playas del Maresme completan la escapada con su carácter tranquilo y auténtico, permitiendo alternar jornadas de exploración con momentos de descanso junto al mar.

El punto de partida para descubrir Alella

Arrey Alella by Hotels CMC es el lugar ideal desde el que explorar todo lo que ofrece el destino. Desde rutas por la naturaleza y paseos junto al mar hasta experiencias gastronómicas, culturales o visitas a bodegas, el hotel permite combinar descanso y actividad de forma cómoda y a tu propio ritmo.

Su ubicación privilegiada invita a descubrir Alella sin prisas, alternando momentos de desconexión con planes al aire libre y propuestas ligadas al territorio.

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