Más allá de las grandes ciudades estonias, el centro del país esconde encantadoras localidades todavía inexploradas. Arquitectura con siglos de historia, planes culturales, una viva naturaleza primaveral o interesantes opciones wellness definen la oferta turística de Türi, Paide, Põltsamaa, Viljandi o Tõrva, conformando una ruta perfecta para quienes buscan viajar sin prisas y conocer el estilo de vida local.
Viljandi, una combinación de naturaleza salvaje y ambiente medieval
En lo más profundo del país, Viljandi recibe a los curiosos con su casco antiguo repleto de casas de madera, antiguas villas y otros edificios de la época hanseática. La principal atracción son las ruinas de su castillo, emplazadas en lo alto de una colina y cercanas al lago Viljandi, formando una pintoresca escena que se ha afianzado como uno de los lugares favoritos de los viajeros. El pasado medieval de la zona también se adivina en las ruinas de sus murallas, visibles en algunos puntos, y en la iglesia de San Juan, construida sobre la estructura de de una abadía francesa y reconvertida en sala de conciertos.
Tras pasear por sus calles empedradas es preciso hacer una pausa en un restaurante local en el que degustar la gastronomía estonia, o en alguna de sus acogedoras cafeterías, como Fellin, reconocida con el Bib Gourmand de la Guía Michelin. En cuanto a su escena cultural, Viljandi es también referente de la cultura popular estonia y ha sido reconocida como Ciudad Creativa de la UNESCO. Cada julio se celebra el Festival de Música Folk, llenando la localidad de música y danza.
Puentes y rosas como símbolos de Põltsamaa
De ambiente romántico y arquitectura señorial, Põltsamaa es una joya escondida que ataño fue hogar del rey de Livonia y ahora cautiva a los viajeros con su encanto natural y sus vestigios de tiempos pasados. Ideal para ser descubierta a pie y atravesada por un río del mismo nombre, la ciudad se extiende sobre cinco islotes conectados por 19 puentes. Además de su castillo, cuyo mirador ofrece espectaculares vistas, en la localidad destacan sus jardines de rosas, que albergan más de 900 especies diferentes. Antes de abandonar la ciudad, es preciso probar uno de sus productos más tradicionales: el vino elaborado a partir de bayas y frutas, que en verano también cuenta con su propio festival.
La “capital de la primavera”, Türi
Situada a menos de hora y media de Tallin, la tranquila ciudad de Türi recibe el sobrenombre de “capital de la primavera”, viviendo su máximo esplendor cuando las zonas verdes comienzan a transformarse. El momento culminante llega en mayo con la famosa Feria de las Flores, un evento con cerca de 700 vendedores que comercializan con plantas, productos de jardinería y artesanía local, acompañados de un animado programa cultural y musical. Tras compartir el entusiasmo de los habitantes de Türi por la nueva estación y pasear por su centro, los visitantes también pueden explorar la iglesia medieval de la ciudad o el Museo de la Radiodifusión de Estonia.
Paide, una pequeña localidad histórica
Ubicada en el centro geográfico del país, Paide es una de las ciudades más antiguas de Estonia y un punto clave para entender su historia. La torre de su castillo, una peculiar construcción de planta octogonal, domina el paisaje urbano y constituye uno de los símbolos más reconocibles del lugar. Para profundizar en su pasado, se recomienda descubrir antiguos oficios como boticario, médico, herrero o cervecero en el Museo de Actividades de Wittenstein.
Paide es también un destino ideal para los amantes de la naturaleza, ya que en sus cercanías pueden hacerse rutas senderistas que pasan por turberas, un tipo de humedal rico en biodiversidad muy habitual en Estonia. A pocos kilómetros, la finca Kirna es otro de los grandes reclamos de la zona, ya que allí florecen miles de tulipanes entre mediados de mayo y junio, dando lugar a una colorida estampa.
Tõrva, un retiro de bienestar en la región de Mulgimaa
Con una moderna plaza central rodeada de parques, Tõrva destaca por su ambiente relajado y sus propuestas de bienestar, protagonizadas por spas como Veemõnula. La ciudad cuenta con cuatro lagos y zonas de ocio muy populares durante las épocas de calor, como la playa del lago Vanamõisa, que alberga la plataforma de saltos más alta de Estonia. Para completar la experiencia, se recomienda recorrer los alrededores de Tõrva, donde pueden encontrarse un parque temático inspirado en Alicia en el País de las Maravillas o el Centro de Experiencias Mulgi, dedicado a la cultura local; así como disfrutar de eventos como el festival Fire Days, que combina actuaciones musicales con espectáculos pirotécnicos e instalaciones lumínicas.