La noche del 23 al 24 de junio es uno de los días más conocidos del calendario fiestero español con especial relevancia en Galicia o la costa mediterránea. Pero además de las celebraciones archi conocidas de Alicante, Valencia, Málaga, A Coruña o Barcelona… existen multitud de ciudades y pueblos que se visten de largo para celebrar la noche más corta del año. En algunos puntos son protagonistas las tradicionales hogueras que, las antiguas civilizaciones encendían durante el solsticio de verano para "darle más fuerza al sol", y en otros esta noche adquiere tintes diferentes.
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Ciutadella (Menorca)
Su origen se remonta a principios del siglo XIV y se reparte en varios días desde el 21 al 23 de junio. En esta celebración, las calles estrechas del casco antiguo de la ciudad se engalanan para recibir al verdadero protagonista de la fiesta, los caballos de raza menorquina que recorren este antiguo entramado montados por los caixers, los jinetes que representan los distintos estamentos tradicionales de la sociedad: nobleza, campesinado, clero y artesanos. Uno de los momentos cumbre es la 'Qualcada', una cabalgata en el que todo se tiñe de las tradiciones medievales, y en la que la gente del pueblo se viste de blanco y en las calles resuena la música de flautas y tambores.
Lanjarón (Granada)
En esta bonita ciudad granadina las hogueras en la playa dejan paso al agua en las calles, en claro homenaje a su riqueza acuífera y a su balneario de fama internacional.
La noche del 23 al 24 de junio, se celebra la Carrera del Agua que convierte el casco urbano en una enorme batalla del agua en la que el líquido elemento es el auténtico protagonista. Durante una hora, las mangueras municipales abren un torrente continuo mientras los participantes provistos de cualquier recipiente recorren las calles. Nadie se libra del chapuzón en Lanjarón. Tampoco hay que perderse ‘La Pública’, un colorido desfile en el que participan más de mil personas disfrazadas con trajes que han sido confeccionados durante todo el año.
San Pedro Manrique (Soria)
Si estás buscando una celebración casi de leyenda, no te pierdas la noche de San Juan de esta localidad soriana. Su milenario “Paso del Fuego” y la celebración de las Móndidas, son desde hace cientos de años dos momentos llenos de interés y emoción para lugareños y visitantes. En el primero, tras bailar alrededor de la hoguera, los nativos del lugar atraviesan descalzos un camino de ascuas de madera de roble, en general con alguien a cuestas, y sin quemarse. El ritual se celebra en el anfiteatro de la ermita de la Virgen de la Peña.
El 24 de junio tiene lugar la fiesta de Las Móndidas. Tres jóvenes solteras de la villa actúan como sacerdotisas, vestidas con indumentaria tradicional y tocados de flores. En su desfile recitan versos y participan en bailes locales.
Laspaúles (Huesca)
Si quieres saborear una noche con encanto rural, no te pierdas este pueblo pirenaico de tan solo 255 habitantes que vive este momento de la mano de una de las tradiciones más antiguas de la comarca. Su principal celebración son Las Fallas que se desarrollan en tres núcleos: Laspaúles, Villarrué y Suils. Los vecinos suben al monte al atardecer y encienden una gran hoguera. Al caer la noche, los participantes descienden por la montaña portando sus fallas (antorchas de madera), creando una serpiente de fuego espectacular visible desde el pueblo.
Al llegar al pueblo, se enciende una gran hoguera en la plaza y los asistentes celebran el momento con música tradicional, bailes y gastronomía local.
Canet d'en Berenguer (Valencia)
En esta localidad las tradicionales hogueras de la playa son el eje central de la fiesta. Los visitantes y lugareños se concentran alrededor de ellas mientras cenan a la luz de luna y del fuego rodeados de un ambiente festivo. Pero, el momento álgido llega alrededor de la medianoche cuando un castillo de fuegos artificiales desde el mar da paso al tradicional baño de pies. Dice la leyenda que se deben saltar siete olas para poder pedir un deseo y que este se cumpla. También es costumbre quemar un muñeco con forma de demonio para “purificar” el pueblo y a sus habitantes.