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Crónicas de piedra y pluma: el alma de Taiwán dialoga en Madrid

Redacción | Viernes 26 de junio de 2026

La exposición Crónicas de piedra y pluma. Dúo de Arte Contemporáneo Taiwanés, instalada en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, es una invitación a cruzar un umbral donde la materia y el espíritu, la memoria y el paisaje, la tradición y la contemporaneidad encuentran un territorio común.

Y el acto de inauguración contó con la presencia del embajador de Taiwán en España, Lino Cheng; la directora del Real Jardín Botánico-CSIC, María-Paz Martín; la comisaria de la exposición, Chi-Wen Tu, y la artista taiwanesa Mia Liu.

La exposición, que permanecerá abierta del 24 de junio al 30 de agosto propone examinar cómo estos dos creadores taiwaneses, arraigados en la experiencia local y en diálogo con el contexto actual, realizan una traducción y reconfiguración transcultural mediante recursos formales como la tinta, la fotografía, la instalación y los manuscritos documentales, entre otros medios mixtos.

Organizada por el Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España, en colaboración con el Real Jardín Botánico-CSIC, la muestra reúne las obras de dos artistas de generaciones y lenguajes distintos, pero unidos por una misma sensibilidad: Pu-Chun Teng y Mia Liu.

Entre ambos construyen una suerte de conversación silenciosa donde la piedra y la pluma se convierten en símbolos complementarios de la experiencia humana: la permanencia y el cambio, el arraigo y el viaje, la gravedad de la tierra y la libertad del aire.

Lejos de documentar un desplazamiento geográfico, la exposición propone una travesía interior. Sus obras exploran la manera en que la identidad cultural se transforma y se renueva en diálogo con un mundo cada vez más interconectado. A través de la tinta, la fotografía, la instalación, el papel y diversos medios mixtos, ambos artistas articulan una mirada profundamente contemporánea sin renunciar a las raíces estéticas de Oriente.

En el universo de Pu-Chun Teng, nacido en Hualien en 1957, la piedra se convierte en memoria. Durante décadas, el artista recorrió Asia, Europa y Estados Unidos, una experiencia que enriqueció una trayectoria marcada por la reinterpretación de la pintura tradicional china de tinta. Sus paisajes pétreos, construidos mediante minuciosos puntos y texturas, parecen emerger de una geografía soñada. Montañas, riscos y formaciones minerales se deforman, se superponen y mutan hasta situarse en una frontera incierta entre lo real y lo imaginado. El paisaje deja de ser representación para convertirse en refugio espiritual, en un espacio donde el tiempo parece suspendido.

Frente a la solidez de esas montañas aparece la delicadeza aérea de Mia Liu (Taipéi, 1980). Formada entre Taiwán y Estados Unidos, la artista trabaja con papel, fotografía e instalación para explorar los vínculos invisibles entre naturaleza, memoria y experiencia cotidiana. Sus creaciones se construyen a partir de gestos mínimos: puntos, líneas, repeticiones y delicadas intervenciones sobre elementos naturales que transforman lo aparentemente ordinario en una experiencia contemplativa. Como una pluma llevada por el viento, su obra invita a detenerse y descubrir la poesía escondida en aquello que suele pasar inadvertido.

Aunque sus lenguajes visuales parecen avanzar por caminos diferentes, ambos artistas comparten una misma inquietud: comprender cómo las tradiciones culturales sobreviven, se transforman y dialogan con la sensibilidad contemporánea. Sus obras revelan una fusión orgánica entre la estética oriental y los lenguajes artísticos occidentales, no como una mera combinación de técnicas, sino como una reflexión consciente sobre la herencia, la identidad y la creación en tiempos de globalización.

Durante la inauguración de la muestra, el embajador de Taiwán en España, Lino Cheng, subrayó que esta exposición permite descubrir una dimensión de Taiwán menos conocida internacionalmente. Si el país suele asociarse a la innovación tecnológica, los semiconductores o la inteligencia artificial, iniciativas como esta revelan también la riqueza de una tradición cultural capaz de dialogar con el mundo desde la sutileza y la creatividad.

Por su parte, la directora del Real Jardín Botánico-CSIC, María-Paz Martín, destacó cómo la exposición muestra la capacidad de los artistas taiwaneses para transformar materiales, técnicas y tiempo en imaginaciones poéticas, reflejando la complejidad y elegancia de la cultura visual contemporánea de la isla.

El entorno del Jardín Botánico parece amplificar el sentido de la propuesta. Entre árboles centenarios, senderos silenciosos y espacios dedicados a la observación de la naturaleza, las obras encuentran un escenario especialmente propicio. Allí, las piedras de Pu-Chun Teng y las plumas metafóricas de Mia Liu trazan una misma cartografía emocional: la de quienes buscan comprender el mundo a través del arte.

Crónicas de piedra y pluma no es únicamente una exposición de arte contemporáneo taiwanés. Es también una reflexión sobre la capacidad de la creación para tender puentes entre culturas, tiempos y sensibilidades. Un relato visual donde la firmeza de la roca y la ligereza del vuelo dejan de ser opuestos para convertirse en las dos caras de una misma búsqueda: la de aquello que permanece, incluso cuando todo parece transformarse.

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