TURISMO INTERNACIONAL

Los mejores refugios de Chequia para disfrutar del verano sin pasar calor

Redacción | Lunes 06 de julio de 2026

Piscinas naturales, lagos, cuevas milenarias, minas históricas, bodegas subterráneas y museos climatizados convierten a Chequia en un destino perfecto para escapar de las altas temperaturas sin renunciar a la cultura, la naturaleza y la gastronomía.

Centroeuropa vive uno de los veranos más cálidos de los últimos años, pero eso no significa renunciar a descubrir uno de sus destinos más sorprendentes. Lejos de convertirse en un inconveniente, el calor puede ser la excusa perfecta para explorar otra cara de Chequia: la de sus cuevas, minas, bodegas, museos y espacios naturales donde las temperaturas invitan a disfrutar con tranquilidad.

Tanto en Praga como en el resto del país, abundan los planes para refugiarse del calor sin perderse su inmenso patrimonio histórico, cultural y natural. La clave está en combinar las visitas al aire libre durante las primeras horas del día con propuestas bajo techo o junto al agua cuando el sol aprieta.

El agua, la gran aliada del verano

Aunque Chequia no tiene costa, el agua está muy presente en el paisaje y en el estilo de vida de sus habitantes. En Praga, dos de los lugares favoritos para combatir el calor son la piscina al aire libre de Podolí y Žluté lázně, una amplia zona de ocio situada a orillas del río Moldava donde se puede practicar kayak, paddle surf, jugar al vóley playa o simplemente relajarse contemplando el río.

Quienes prefieran un entorno más natural encontrarán excelentes opciones en los biotopos ecológicos, como el de Radotín, cerca de la capital, cuyas aguas se mantienen limpias sin productos químicos, o en la piscina forestal Lesní koupaliště, en Liberec, rodeada de naturaleza.

En Pilsen, los estanques de Bolevec ofrecen un agradable oasis para escapar del calor, mientras que, en Brno, el complejo Riviera, uno de los mayores recintos de baño al aire libre del país, combina piscinas, amplias zonas verdes y espacios de descanso.

A estos lugares se suman grandes embalses y lagos como Lipno, el mayor del país; Slapy, situado a apenas media hora de Praga, o el lago Mácha, ideales para practicar vela, windsurf, paddle surf o simplemente disfrutar de un refrescante baño.

Cultura con aire fresco

Las horas centrales del día son perfectas para descubrir la extraordinaria oferta cultural de Chequia.

En Praga destacan el Museo Nacional, la Galería Nacional, con varias sedes repartidas por la ciudad, y el Centro de Arte Contemporáneo DOX, famoso por su singular zepelín Gulliver suspendido sobre el edificio.

Fuera de la capital, la oferta continúa con la Galería Morava de Brno, una de las instituciones artísticas más importantes del país; la Galería de Bellas Artes de Ostrava; la Galería y Museo de Bohemia Occidental, en Pilsen; el Centro de Arte Egon Schiele, en Český Krumlov, o la Galería Regional de Liberec, instalada en un antiguo balneario restaurado.

Las familias encontrarán además una visita diferente en el Parque Landek, en Ostrava, considerado uno de los museos mineros más importantes de Europa Central. Sus galerías originales permiten descender a las antiguas minas y conocer de primera mano cómo era la vida de los trabajadores del carbón.

Bajo tierra siempre hace buen tiempo

El subsuelo checo mantiene una temperatura constante durante todo el año, convirtiéndose en uno de los mejores refugios frente al calor estival.

Muy cerca de Praga se encuentran las Cuevas de Koněprusy, famosas por sus espectaculares formaciones calizas. Sin embargo, el gran tesoro subterráneo del país es el Karst de Moravia, donde las impresionantes Cuevas de Punkva permiten navegar por un río subterráneo antes de contemplar el espectacular abismo de Macocha, uno de los parajes naturales más impresionantes del país.

En Brno sorprenden también los monumentales depósitos de agua de Žlutý Kopec, auténticas catedrales subterráneas, así como el histórico laberinto de galerías que discurre bajo el Mercado de Verduras. Muy cerca, la ciudad de Znojmo esconde igualmente un fascinante entramado de pasadizos medievales.

El verano también sabe a vino

Moravia del Sur es la gran región vinícola de Chequia y, además, uno de los mejores lugares para refugiarse del calor.

Las bodegas tradicionales mantienen una temperatura fresca de forma natural durante todo el año, ofreciendo una experiencia perfecta para los amantes del enoturismo. Destacan la elegante localidad de Mikulov, presidida por su imponente castillo, y las históricas bodegas excavadas en la roca de Plže, en Petrov, donde más de ochenta construcciones, algunas del siglo XV, forman uno de los conjuntos vinícolas más singulares del país.

Cinco consejos para disfrutar de Chequia en verano

  • Elegir destinos de montaña como Krkonoše, el Parque Nacional de Šumava o Jeseníky, donde las temperaturas son más suaves y abundan los bosques, ríos y rutas de senderismo.
  • Aprovechar las numerosas zonas verdes, fuentes y espacios climatizados de ciudades como Praga, Brno, Ostrava, Pilsen u Olomouc durante las horas centrales del día.
  • Utilizar el metro de Praga y los tranvías climatizados, fácilmente identificables por el símbolo de un copo de nieve.
  • Reservar las actividades al aire libre para primera hora de la mañana o el atardecer.
  • Si el aire acondicionado es importante para el viaje, conviene comprobar previamente si el alojamiento dispone de él, ya que muchos hoteles ubicados en edificios históricos no lo ofrecen.

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