TURISMO NACIONAL

Siete claves para prolongar el bienestar de las vacaciones durante septiembre

Redacción | Viernes 14 de agosto de 2026

Dormir sin despertador, caminar, leer, comer sin prisas, pasar más tiempo al aire libre o, simplemente, no llenar cada minuto del día. Durante las vacaciones recuperamos casi sin darnos cuenta algunos hábitos que nos ayudan a sentirnos mejor. El problema llega en septiembre, cuando el despertador vuelve a sonar y las agendas se llenan de obligaciones, reuniones y tareas pendientes.

Pero regresar a la rutina no tiene por qué significar renunciar de golpe a todo aquello que nos hacía sentir bien durante el verano. Dosificarse, reservar tiempo para uno mismo, mantener el contacto con la naturaleza o permitirse pequeñas escapadas pueden ayudar a hacer más amable la vuelta.

Ana Bedoya, fundadora de Hotel Spa Niwa y pionera del turismo rural de bienestar en Castilla-La Mancha, lleva tres décadas observando cómo viajamos, descansamos y buscamos momentos de desconexión. Desde su experiencia, propone siete sencillos gestos para incorporar parte de ese bienestar a la vida cotidiana.

Licenciada en Turismo y vinculada al sector desde hace treinta años, Bedoya regresó en 2008 a su localidad natal, Brihuega, después de trabajar en hotelería internacional de alta gama. Allí puso en marcha un pequeño hotel boutique especializado en bienestar, con spa y terapias orientales, en un momento en el que este concepto todavía era poco habitual en Castilla-La Mancha.

Su filosofía parte de una idea sencilla: no hace falta esperar a las próximas vacaciones para volver a sentirse bien.

1. No intentes volver al 100 % el primer día

Pasar del descanso absoluto al despertador, el trabajo, el colegio, las obligaciones y la vida social en apenas 24 horas puede resultar difícil. “Hay que dosificarse y volver poco a poco. Las prisas nunca fueron buenas”, explica Bedoya.

Siempre que sea posible, recomienda regresar un par de días antes de reincorporarse al trabajo para recuperar horarios, organizar la vuelta y asumir las tareas pendientes de forma progresiva. Septiembre no tiene por qué empezar intentando resolver en una semana todo lo que se ha acumulado durante el verano.

2. Conserva los hábitos que te hacían sentir bien

Dormir más, caminar, nadar, practicar algún deporte, leer, disfrutar del aire libre, comer sin prisas o, incluso, reservar momentos para no hacer nada son pequeñas rutinas que solemos recuperar durante las vacaciones.

“No podemos seguir de vacaciones todo el año, pero sí podemos intentar no perderlo todo de golpe”, señala Bedoya. La clave está en identificar qué hábitos nos han sentado bien durante el verano y buscarles un espacio real en septiembre.

También es un buen momento para seguir cuidando la piel después de semanas de exposición al sol, el calor, el cloro y el agua salada, apostando por una buena hidratación y tratamientos que ayuden a recuperar su confort.

3. Reserva tiempo para ti antes de necesitarlo

Una de las grandes paradojas del autocuidado es que muchas veces esperamos a estar agotados para parar. Sin embargo, reservar momentos propios debería formar parte de la rutina y no convertirse en una solución de emergencia.

“Hay personas a las que el estrés se les nota en la cara nada más entrar. Llegan aceleradas diciendo: ‘¡por fin aquí!’. Después se relajan y, cuando se marchan, parecen otras”, explica Bedoya.

Leer, dar un paseo, disfrutar de un tratamiento, tomar un café tranquilamente o simplemente desconectar durante un rato pueden convertirse en pequeños espacios de pausa dentro de la semana.

4. Camina, respira y recupera el contacto con la naturaleza

No hace falta convertir septiembre en un retiro espiritual. Caminar, pasar tiempo al aire libre o acercarse a un entorno natural son hábitos sencillos que las vacaciones suelen recuperar y que la vida urbana tiende a relegar.

“La vida de pueblo tiene otro ritmo. Puedes caminar, respirar, estar en contacto con la naturaleza, escuchar el silencio, vivir con menos. En la ciudad parece que el día no tiene suficientes horas”, apunta Bedoya.

Un parque, una ruta cercana o una escapada a un entorno rural pueden ser suficientes para romper durante unas horas con la sensación de velocidad constante.

5. Déjate cuidar

El bienestar tampoco tiene por qué convertirse en otra obligación más de la agenda. A veces consiste precisamente en dejarse cuidar.

En Hotel Spa Niwa, en Brihuega, la experiencia combina spa, tratamientos y terapias orientales con el entorno rural de La Alcarria. Entre sus propuestas figuran el Hilot, técnica tradicional filipina que se ha convertido en uno de los tratamientos distintivos del establecimiento; el Shiatsu, las pindas aromáticas, el masaje con miel y diferentes rituales de bienestar.

La propuesta incorpora además elementos vinculados al territorio, como aceites esenciales de lavanda, espliego y lavandín y miel de producción local, en una combinación entre tradición oriental y entorno alcarreño.

6. Escápate del asfalto, aunque solo sea por un día

No siempre hacen falta varios días libres, un puente o un viaje largo para desconectar. A unos 90 kilómetros de Madrid, Brihuega permite cambiar durante unas horas el ritmo urbano por el de una localidad de la Alcarria.

Una escapada de día puede combinar paseo, naturaleza, gastronomía y bienestar, sin necesidad de convertirla en un viaje de varios días.

“No hace falta irse lejos para sentir que estás de vacaciones. A veces basta con conducir una hora, respirar, entrar en un spa, recibir un buen masaje y sentarte en un jardín sin mirar el móvil”, explica Bedoya.

La idea encaja con una tendencia cada vez más vinculada al turismo de proximidad: escapadas cortas que permiten desconectar sin necesidad de esperar a las vacaciones.

7. Aprende a no hacer nada y no te sientas culpable

Uno de los grandes placeres del verano es bajar el ritmo y permitirnos no hacer nada. Paradójicamente, también es uno de los primeros hábitos que desaparecen cuando regresamos a la rutina.

Encontrar un lugar tranquilo, leer, tomar una infusión, sentarse en un jardín, contemplar el paisaje o simplemente dejar pasar el tiempo también puede ser una forma de descanso.

“El verdadero lujo hoy es que nadie te moleste”, resume Bedoya.

Desde Niwa, su recomendación para quienes llegan agotados pasa por apagar el móvil, escuchar lo que pide el cuerpo, relajarse en el spa, dejarse cuidar y terminar la jornada con un paseo por Brihuega.

Porque las vacaciones pueden terminar, pero el bienestar no debería hacerlo con ellas. Mantener algunos de los pequeños placeres del verano, reservar tiempo para uno mismo y permitirse de vez en cuando una escapada pueden convertir septiembre no tanto en el final de las vacaciones como en el comienzo de una forma más pausada de vivir la rutina.

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