La reciente incorporación de la Reserva Marina de Aqaba a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO pone el foco sobre el único destino costero del país, donde arrecifes de coral, historia, deportes acuáticos y gastronomía descubren una Jordania diferente a orillas del Mar Rojo
Petra, Wadi Rum, Jerash o el Mar Muerto forman parte del imaginario de cualquier viaje a Jordania. Pero, en el extremo sur del país, las montañas de tonos rojizos se encuentran con las aguas intensamente azules del Mar Rojo en Aqaba, un destino que muestra una faceta diferente del Reino: marítima, relajada y estrechamente ligada a la naturaleza.
Este verano, Aqaba cuenta además con un nuevo reconocimiento internacional. La Reserva Marina de Aqaba ha sido inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, tras la decisión adoptada por el Comité del Patrimonio Mundial durante su 48ª sesión. La incorporación se ha realizado bajo los criterios naturales y que reconocen sus excepcionales procesos ecológicos, su biodiversidad marina y su contribución de importancia mundial a la conservación de especies y ecosistemas marinos amenazados.
Situada en el extremo norte del Mar Rojo, la reserva protege un extraordinario mosaico de arrecifes de coral, arrecifes mesofóticos y praderas marinas, y alberga más de 150 especies de coral duro, más de 500 especies de peces y cerca de 1.000 especies de moluscos, además de numerosas especies endémicas y amenazadas. Sus arrecifes son, además, reconocidos internacionalmente por su excepcional resiliencia térmica, una característica que aumenta su valor científico y medioambiental ante las presiones que afectan a los ecosistemas marinos en todo el planeta.
Una riqueza natural que no solo se contempla, sino que también puede formar parte de la experiencia del viajero. Porque el Mar Rojo es uno de los grandes protagonistas de una estancia en Aqaba.
Bajo las aguas del Mar Rojo
Sumergirse en el Mar Rojo es una de las experiencias más características del destino. Sus temperaturas y aguas poco profundas han convertido esta zona en uno de los grandes enclaves para practicar buceo y snorkel, tanto para quienes quieren iniciarse como para buceadores experimentados.
Bajo el agua, los arrecifes de coral y los peces de múltiples colores conviven con algunos escenarios inesperados. Aqaba cuenta con diferentes puntos de inmersión en los que pueden descubrirse barcos hundidos, un tanque e incluso un avión Hercules C-130, convertidos con el paso del tiempo en singulares refugios para la vida marina. Las inmersiones y salidas de snorkel pueden organizarse a través de los numerosos centros de buceo autorizados que operan en el destino.
El Mar Rojo también puede disfrutarse más cerca de la superficie. Una jornada de snorkel entre arrecifes de coral y peces de colores, por ejemplo, permite descubrir fácilmente la riqueza marina de Aqaba sin necesidad de experiencia previa, mientras que las actividades organizadas de limpieza también ofrecen la oportunidad de concienciar sobre la conservación marina y contribuir a la protección del ecosistema submarino.
Y el buceo no es la única forma de disfrutar del mar. Windsurf, jet ski, wakeboard y otras actividades acuáticas completan las posibilidades para quienes buscan unas vacaciones más activas, mientras que sus playas permiten sencillamente bajar el ritmo y disfrutar del Mar Rojo sin más planes que bañarse o descansar frente al agua.
Para descubrir lo que se esconde bajo la superficie sin necesidad de mojarse, el Aqaba Aquarium, integrado en el Marine Science Station Complex, permite observar de cerca algunas de las especies que habitan estas aguas y conocer mejor la biodiversidad marina de la zona.
Una ciudad con siglos de historia
Pero Aqaba mira al mar sin olvidar una historia que se remonta muchos siglos atrás. Su situación estratégica hizo de este enclave un importante punto de conexión entre las rutas comerciales que unían la península Arábiga, África y el Levante.
Todavía hoy pueden recorrerse los restos de Ayla, una de las primeras ciudades cuidadosamente planificadas del periodo islámico y un importante centro comercial de la costa del Mar Rojo. Sus vestigios permiten imaginar el papel que durante siglos desempeñó Aqaba como lugar de paso de comerciantes, viajeros y culturas.
También sorprende encontrar en la ciudad uno de los testimonios más tempranos del cristianismo: las ruinas de una iglesia datada a finales del siglo III y considerada uno de los ejemplos más antiguos conocidos de una iglesia construida expresamente como lugar de culto.
A este recorrido se suma el Castillo de Aqaba, cuyos orígenes se remontan al periodo mameluco y que, tras sucesivas transformaciones, funcionó también como caravanserai y cuartel militar. Lugares que recuerdan que la riqueza histórica jordana se extiende mucho más allá de Petra o Jerash.
Sabores, mercados y atardeceres junto al mar
Otra forma de conocer Aqaba está en sus calles. Pasear por su zoco, detenerse entre puestos de artesanía, especias y productos locales o sentarse a la mesa permite descubrir el ritmo cotidiano de la ciudad.
Como corresponde a un destino junto al Mar Rojo, el pescado y el marisco ocupan un lugar destacado en su gastronomía, junto a algunos de los sabores más reconocibles de la cocina jordana. Una combinación que convierte una comida frente al mar en otra forma de acercarse al destino.
Y después de una jornada explorando sus fondos marinos o su patrimonio, Aqaba invita también a hacer justamente lo contrario: parar. Una tarde de playa, un tratamiento de spa o simplemente contemplar cómo cae el sol sobre el Mar Rojo permiten añadir unos días de descanso a un recorrido por Jordania. Para inspirarse a la hora de organizar la estancia, esta propuesta de 72 horas en Aqaba combina buceo, patrimonio arqueológico, gastronomía, compras y momentos de relax.
Su ubicación convierte además a Aqaba en un complemento natural de algunos de los grandes iconos del sur del país. Después de recorrer la ciudad nabatea de Petra o los paisajes del desierto de Wadi Rum, el viajero puede continuar hacia el sur para terminar su itinerario junto al mar, descubriendo una Jordania completamente diferente.
El reciente reconocimiento de la UNESCO refuerza también el compromiso con la preservación de este patrimonio. Jordania continuará trabajando en la protección legal y la gestión de la Reserva Marina, la investigación científica, la monitorización ecológica, la gestión responsable de visitantes y la participación de las comunidades locales. Entre las próximas actuaciones se encuentra la implementación del Segundo Plan de Gestión Integrada de la Reserva Marina de Aqaba 2027-2030, orientado a garantizar la conservación a largo plazo de su excepcional valor natural.
Naturaleza, arqueología, gastronomía y vida junto al Mar Rojo se encuentran así en Aqaba, un destino cuya incorporación a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO no solo reconoce la singularidad de su patrimonio natural, sino que invita también a descubrir uno de los lados todavía más inesperados de Jordania.