El artista visual mallorquín Carles García O'Dowd, afincado en Nueva York, descubrió el tríptico El jardín de las delicias de El Bosco en el Museo del Prado, durante un viaje de estudios cuando cursaba bachillerato.
El impacto que aquella pintura onírica, bella y oscura le produjo ha perdurado en él hasta que ha decidido homenajearla en Garden of Heavenly Delights - Jardín de las delicias celestiales. Esta instalación monumental la presenta en el famoso festival Burning Man de Estados Unidos, donde ya participó el año pasado con Cupola: Mater Aeterna.
El festival se celebra del 30 de agosto al 7 de septiembre en el enclave de Black Rock, una ciudad temporal construida en el desierto del estado de Nevada por los participantes. Allí se celebran actividades lúdicas y artísticas (esculturas, instalaciones, performances…), durante las cuales está prohibido comprar o vender artículos, de modo que cada participante se autoabastece durante el tiempo que dura el festival.
Fascinado por la capacidad de El Bosco para construir una imagen extremadamente compleja a partir de multitud de personajes, símbolos, pequeños acontecimientos e hilos narrativos simultáneos, García O'Dowd plantea en su reinterpretación de esta obra una relectura moral tradicional del tríptico (el placer terrenal asociado al pecado y sus consecuencias) para invertirla. En su versión, el placer y la belleza sensorial ocupan el centro de una celebración del juego, el descubrimiento, la experimentación, la comunidad y, especialmente, el consentimiento.
El imaginario de El Bosco se mezcla con referencias a la cultura kink, que aglutina prácticas, gustos y formas de relación sexual más allá de lo convencional explorando deseos no normativos, a partir del consentimiento, la negociación y los límites entre quienes participan. En la obra se dan también citas al paisaje y la vida de Black Rock City, la fiesta, la música, el cruising (encuentros sexuales ocasionales con desconocidos), el shibari (práctica japonesa de atadura artística con cuerdas), y distintas formas contemporáneas de explorar el cuerpo y las relaciones sin establecer una jerarquía moral entre ellas.
Garden of Heavenly Delights se inspira en la estructura conceptual del tríptico, y la forman tres paneles verticales de algodón retroiluminados, el central, de unos 4 por cuatro metros y los dos laterales, de unos 2 por cuatro metros. Pero esta estructura no reproduce literalmente la división de la obra de El Bosco entre paraíso, mundo terrenal e infierno. En su lugar, los extremos aparecen como fuerzas complementarias, en una relación cercana al yin y el yang: energías opuestas que se necesitan mutuamente y que dejan de representar categorías de bien y mal.
La obra incluye personajes imaginarios denominados Yoyos (individualistas, ansiosos, consumistas, tiernos y caóticos y dionisíacos) que interactúan con otros humanos y personajes y criaturas procedentes del cuadro original. Otro elemento son las mariposas y la Diosas, seres monumentales asociados a la fertilidad, lo primordial y las antiguas deidades femeninas y matriarcales, que aparecen aquí como dos esculturas monumentales.
El tríptico está construido a partir de multitud de pequeñas situaciones y referencias sexuales (de dominación y sumisión, de cruising…), de fiestas y baile. La obra reproduce, además, una reinterpretación de La maja desnuda de Goya, uno de los grandes iconos del arte español. En la obra, la maja se fusiona con una gran flor que atrae a una mariposa polinizadora, vinculando deseo, naturaleza y transformación.
El proyecto se desarrolla entre Brooklyn, Oaxaca, el desierto de Nevada y Mallorca, donde la instalación se presentará posteriormente en una exposición individual en Galería Aguasanta coincidiendo con la Nit de l’Art, que se celebra el 19 de septiembre.
Sobre el artista
Carles García O'Dowd (Palma, Mallorca, 1988), desarrolla su trabajo entre el dibujo narrativo, la instalación y la investigación visual, y utiliza la mitología personal y la sátira gráfica para explorar temas como el colapso ecológico, la migración y las contradicciones en la actualidad.
Sus ilustraciones se han publicado en medios como The New Yorker, The New York Times y The Washington Post Magazine, y ha trabajado para clientes como UFC, Deutsche Telekom y la Fundación Save The Med. En 2023, fue el encargado de diseñar la imagen gráfica del festival Viña Rock.
Ha expuesto individualmente en espacios como The New Studio (Brooklyn), Teke Gallery (Italia) y Singularity Gallery (Guangzhou), y ha participado en colectivas en Philippe Labaune Gallery (NYC), La Panera (Lleida) o The Invisible Dog Art Center (Brooklyn). Su obra ha sido reconocida por programas como los World Illustration Awards, la Fundación Pilar i Joan Miró y el Injuve.
Es coautor de Projecte Úter, un mural gráfico itinerante sobre derechos reproductivos que ha sido presentado a través de sesiones de narración oral y exposiciones en España, Francia, Alemania, México y Estados Unidos. Es becario Fulbright y máster en Bellas Artes por la School of Visual Arts (SVA) de Nueva York, donde se graduó con una Presidential Scholarship. Ha compartido su trabajo en instituciones como Stanford, Princeton y CUNY.