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Villa Gwardamangia, la casa maltesa que acogió a Alfonso XIII e Isabel II

Redacción | Martes 01 de septiembre de 2026

Hay lugares capaces de conectar, casi por azar, distintos momentos y protagonistas de la historia europea. Villa Gwardamangia, en Pietà (Malta), es uno de ellos. Esta residencia, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, fue concebida inicialmente como una casa de retiro alejada del entorno urbano del Gran Puerto. Décadas después, se convertiría en escenario de dos episodios vinculados a la realeza europea: en 1927 recibió al rey Alfonso XIII de España y, años más tarde, fue el hogar de la entonces princesa Isabel y de su marido, el príncipe Felipe.

La visita de Alfonso XIII a Malta constituye uno de los episodios menos conocidos de la historia de la villa. El monarca llegó al archipiélago en 1927 a bordo de un hidroavión Dornier Wal, acompañado por el duque de Miranda, para visitar a Louis Mountbatten y a su esposa, Lady Edwina Mountbatten, propietarios de la residencia en aquel momento.

Aquel viaje quedó registrado en diversas fotografías que conserva el Malta Aviation Museum y que permiten recuperar la singular conexión entre la monarquía española y Malta durante las primeras décadas del siglo XX.

El vínculo de Villa Gwardamangia con la realeza europea continuaría años después. En 1948, Lord Louis Mountbatten alquiló la residencia y, al año siguiente, el príncipe Felipe se instaló allí tras ser destinado a Malta con la Royal Navy. Entre 1949 y 1951, la princesa Isabel compartió con él esta vivienda, convirtiéndola en su hogar durante una etapa especialmente significativa de su vida.

En aquellos años, todavía lejos de convertirse en Isabel II, la futura reina británica participó junto a su marido en distintos actos sociales y oficiales en la isla, muchos de ellos relacionados con el entorno de los Mountbatten. Malta se convirtió así en un capítulo singular de su juventud y en el único periodo en el que Isabel contó con un hogar estable fuera del Reino Unido.

Con apenas unas décadas de diferencia, Villa Gwardamangia fue escenario de dos momentos relacionados con figuras que marcarían la historia de las monarquías europeas del siglo XX. La visita de Alfonso XIII y la estancia de la futura Isabel II forman parte de la particular historia de esta residencia de Pietà, hoy convertida en un testimonio del pasado maltés y de sus vínculos con la realeza europea.

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