TURISMO INTERNACIONAL

Bahía de Kotor: un viaje entre fortalezas, leyendas y montañas

Redacción | Miércoles 09 de septiembre de 2026

Fortalezas medievales, pueblos de herencia veneciana, un submarino histórico, islas nacidas de antiguas leyendas y una gastronomía marcada por el Adriático convierten la Boka Kotorska en uno de los grandes tesoros de Montenegro.

Entre montañas escarpadas y las aguas del Adriático, la bahía de Kotor dibuja uno de los paisajes más espectaculares de Montenegro. Sus aguas penetran entre los Alpes Dináricos creando un escenario que recuerda a los fiordos del norte de Europa, mientras sus ciudades y pueblos conservan las huellas de siglos de dominio veneciano, otomano y austrohúngaro.

La conocida como Boka Kotorska reúne 105 kilómetros de costa y un mosaico de localidades con personalidad propia. Kotor, Perast, Tivat y Herceg Novi permiten recorrer en pocos kilómetros diferentes capítulos de la historia montenegrina, pero también descubrir una costa donde la naturaleza, la aventura y la gastronomía tienen un papel protagonista.

Estas son seis experiencias para descubrirla…

Recorrer Kotor y ascender hasta su fortaleza

El casco histórico de Kotor, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, está protegido por un impresionante sistema de murallas que asciende por la ladera de la montaña. El acceso al centro histórico se realiza a través de antiguas puertas, entre ellas la Puerta del Mar, construida durante el periodo veneciano.

Tras ellas comienza un laberinto de calles empedradas que conduce hasta la catedral de San Trifón, palacios históricos e iglesias que reflejan el pasado multicultural de la ciudad.

Para completar la visita hay que mirar hacia las alturas. La subida hasta la fortaleza de San Juan, encajada en la montaña sobre Kotor, exige esfuerzo, pero ofrece a cambio una de las mejores panorámicas de la bahía. Desde allí, la particular geografía de la Boka Kotorska se entiende en toda su magnitud.

Entrar en un submarino histórico en Tivat

La historia naval también forma parte de la identidad de la bahía. En Tivat, la antigua base naval alberga hoy el Museo del Patrimonio Naval, donde se conserva uno de sus grandes protagonistas: el submarino Heroj P-821.

Botado en 1967, navegó durante más de dos décadas por el Adriático antes de convertirse en pieza museística. Hoy es posible entrar en su interior y recorrer sus estrechos pasillos, la sala de mando y los antiguos camarotes.

La visita permite acercarse a la vida cotidiana de la tripulación y descubrir un capítulo menos conocido de la historia marítima de la antigua Yugoslavia.

Seguir las huellas de las fortalezas de Herceg Novi

Conocida por sus numerosas escaleras y su particular orografía, Herceg Novi conserva un importante conjunto de fortificaciones que recuerdan su valor estratégico a lo largo de los siglos.

A orillas del mar se encuentra Forte Mare, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Más arriba, Kanli Kula, la llamada Torre Sangrienta, fue levantada durante el dominio otomano y hoy acoge espectáculos en un singular escenario al aire libre.

La ruta puede continuar hasta la fortaleza de Španjola, situada en lo alto de la ciudad. Su nombre recuerda la breve presencia española en Herceg Novi en el siglo XVI y su posición privilegiada permite contemplar la bahía desde las alturas.

Sobrevolar la bahía y lanzarse por la montaña

La bahía también puede descubrirse desde una perspectiva mucho más vertiginosa. El teleférico de Kotor, inaugurado en 2023, conecta la ciudad con las laderas del monte Lovćen en unos minutos y permite contemplar desde el aire el trazado de la bahía, las montañas y el Adriático.

En la estación superior, el paisaje se convierte en escenario para distintas actividades al aire libre. Senderismo, ciclismo y miradores conviven con propuestas de aventura como el Alpine Coaster, una pista de montaña en la que cada visitante controla su propia velocidad.

Para quienes buscan todavía más adrenalina existen experiencias como Falcon Fly, mientras que el Aerobar permite elevarse sobre el paisaje y contemplar la bahía desde las alturas. Una manera diferente de descubrir un territorio que, visto desde arriba, adquiere una dimensión completamente nueva.

Navegar hasta Nuestra Señora de las Rocas

Frente a Perast, uno de los pueblos más bellos de la bahía, emerge una pequeña isla que parece flotar sobre el Adriático. Es Nuestra Señora de las Rocas, una isla artificial cuya historia está ligada a una antigua tradición marinera.

Según la leyenda, en 1452 se encontró en este lugar un icono de la Virgen y, con el paso de los siglos, los habitantes fueron depositando piedras alrededor de la roca hasta crear la isla. La iglesia actual, construida en el siglo XVII, conserva pinturas del artista barroco Tripo Kokolja y numerosos objetos relacionados con la tradición marítima de Perast.

Entre sus piezas más singulares se encuentra un tapiz bordado durante décadas por Jacinta Kunić, mientras esperaba el regreso de su marido marinero. La tradición cuenta que la mujer llegó a incorporar su propio cabello a la obra.

Llegar hasta la isla en barco desde Perast es una pequeña travesía que combina paisaje, arte, historia y leyenda.

Saborear la cocina del Adriático

La gastronomía es otro de los grandes atractivos de la Boka Kotorska. La cocina local combina los productos del Adriático con ingredientes y recetas procedentes del interior montenegrino.

Entre las especialidades más representativas se encuentra la buzara, elaborada con mejillones de la bahía cocinados con vino blanco, ajo y perejil. También son habituales el risotto negro con tinta de sepia y el pescado fresco a la parrilla.

Desde las montañas cercanas llega el Njeguški pršut, uno de los productos más tradicionales de Montenegro. Todo ello puede acompañarse con vinos locales como el tinto Vranac o el blanco Krstač.

Y pocas formas hay mejores de terminar el recorrido que sentarse en una terraza frente al Adriático, con las montañas de fondo y el paisaje de Kotor extendiéndose al otro lado del agua.

Una bahía para descubrir sin prisa

La Boka Kotorska concentra en un territorio relativamente pequeño una sorprendente variedad de experiencias. Ciudades amuralladas, fortalezas, pueblos marineros, patrimonio religioso, historia naval, montañas y gastronomía forman un recorrido en el que cada parada descubre una nueva faceta de Montenegro.

Más allá de la imagen de Kotor como uno de los grandes iconos del Adriático, la bahía invita a quedarse, navegar, caminar y mirar el paisaje desde diferentes perspectivas. Un destino donde historia y naturaleza se encuentran a cada paso.

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