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40º aniversario Provisional Danza: 7 ocasiones 1 salida

Redacción | Miércoles 30 de septiembre de 2026

«La compañía Provisional Danza cumple 40 años en Cuarta Pared estrenando 7 ocasiones 1 salida. Su fundadora Carmen Werner, es una de las creadoras más talentosas y prolíficas del panorama internacional.

¡Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS!

SINOPSIS

escapar huir

salir por la tangente

obviar cosas, gente, frases, consejos, diagnósticos

– En cualquier situación incómoda, lo importante es sobrevivir al momento

(Werner)

¿De qué trata?

Es una pieza de danza contemporánea de unos 60 minutos, creada y dirigida por Carmen Werner, fundadora de Provisional Danza. La idea de partida es muy sencilla pero bastante sugerente: qué hacemos cuando queremos escapar de una situación incómoda.

La propia sinopsis lo resume mediante una sucesión de verbos: escapar, huir, salir por la tangente, obviar cosas, personas, frases, consejos, diagnósticos… Y llega a una conclusión casi instintiva: ante una situación incómoda, lo importante es sobrevivir al momento.

(Sala Cuarta Pared)

No parece plantearse, por tanto, como una narración convencional con una historia que seguir, sino como una sucesión de situaciones físicas y emocionales en las que el cuerpo expresa esas estrategias de huida, resistencia o evasión.

7 ocasiones, 1 salida: Carmen Werner, siete maneras de volver a casa

Hay algo de despedida, de celebración y también de memoria en 7 ocasiones, 1 salida. La pieza, presentada en la Sala Cuarta Pared con motivo de los cuarenta años de Provisional Danza, puede contemplarse como un homenaje a Carmen Werner y, al mismo tiempo, como un pequeño recorrido por un universo creativo construido durante décadas. En apenas una hora se intenta condensar una trayectoria, recuperar gestos, situaciones, obsesiones y maneras de mirar que forman parte de su lenguaje escénico.

Y quizá ahí reside tanto su encanto como su dificultad.

Pretender resumir cuarenta años de creación en sesenta minutos es, inevitablemente, una tarea imposible. Pero la obra no parece querer resolver esa imposibilidad, sino jugar con ella. Como si se tratara de abrir sucesivas puertas a distintas habitaciones de la memoria de Werner y asomarse durante unos instantes a lo que hay detrás de cada una.

El hilo conductor elegido en esta ocasión es la vivienda. Un asunto aparentemente cotidiano que, bajo la mirada de la compañía, adquiere una dimensión mucho más amplia. Tener una casa, encontrarla, pagarla, abandonarla, compartirla o no poder acceder a ella se convierte en una metáfora de algo mucho más profundo: la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.

Y aquí aparece una de las virtudes de la propuesta: la ironía.

No es una ironía cruel ni busca provocar una carcajada fácil a costa de quienes sufren el problema de la vivienda. Al contrario, existe una conciencia evidente de que detrás de determinadas situaciones aparentemente absurdas hay una realidad que afecta a muchísimas personas. La sonrisa que provoca la escena puede quedarse rápidamente suspendida, porque sabemos que aquello que estamos viendo no pertenece únicamente al terreno de la ficción.

La vivienda se convierte así en espacio físico y emocional. La casa puede ser refugio, prisión, deseo, incertidumbre o territorio compartido. Y los cuerpos de los intérpretes parecen estar constantemente negociando con ese espacio: entrando, saliendo, encontrándose, chocando, ocupándolo o tratando de escapar de él.

De ahí que el título, 7 ocasiones, 1 salida, adquiera también un significado especial. Hay muchas situaciones posibles, muchas maneras de enfrentarse a ellas, pero quizá siempre existe esa necesidad última de encontrar una salida.

En la pieza está presente, además, algo muy reconocible del universo de Carmen Werner: la capacidad de transformar lo cotidiano en materia escénica. Un gesto aparentemente pequeño puede adquirir una dimensión poética; una situación doméstica puede convertirse en una reflexión sobre las relaciones humanas; el humor puede convivir con la melancolía sin que ninguno de los dos termine anulando al otro.

Por eso, más que buscar en esta obra una narración perfectamente cerrada, conviene contemplarla como un álbum de recuerdos escénicos. Fragmentos que aparecen y desaparecen, cuerpos que construyen pequeñas historias, ecos de otras obras y de otras épocas. El espectador que conozca la trayectoria de Werner probablemente reconocerá determinadas formas, mientras que quien se acerque por primera vez puede percibir simplemente un lenguaje escénico muy personal, físico y cargado de humanidad.

Y Carmen Werner está ahí no solamente como creadora, sino también como presencia. Su participación adquiere inevitablemente un valor simbólico: es la artista que contempla y comparte con otros intérpretes un recorrido que lleva cuatro décadas construyéndose.

Hay algo especialmente emocionante en esa circunstancia. Porque el homenaje no se construye desde la solemnidad. No estamos ante un monumento a Carmen Werner, sino ante una obra que parece decirnos que su legado sigue estando vivo mientras los cuerpos continúen moviéndose, jugando, tropezando, riéndose y buscando una salida.

Quizá por eso la pieza funciona mejor si se entiende como un homenaje en movimiento, más que como un resumen. Porque resumir a Carmen Werner sería imposible. Lo que sí puede hacerse es recuperar algunas de sus huellas y permitir que vuelvan a caminar sobre el escenario.

En una época en la que encontrar una vivienda se ha convertido para muchas personas en una auténtica carrera de obstáculos, 7 ocasiones, 1 salida consigue además que una cuestión social de enorme gravedad entre en escena sin convertirse en discurso. Lo hace desde el cuerpo, desde el humor, desde la ironía y desde esas pequeñas situaciones que, precisamente porque nos resultan reconocibles, terminan interpelándonos.

Al final, quizá la verdadera casa de Carmen Werner no sea un espacio concreto. Sea el escenario.

Y después de cuarenta años, 7 ocasiones, 1 salida parece celebrar precisamente eso: que todavía hay historias que contar, cuerpos que poner en movimiento y alguna salida que buscar.

¿La encontraremos?

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