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El otoño y la dermatitis atópica: claves para entender su empeoramiento

Redacción | Jueves 01 de octubre de 2026

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel caracterizada por una deficiencia genética en la estructura de la barrera cutánea, a menudo relacionada con la falta de proteínas clave como la filagrina y un déficit estructural de ceramidas. Cuando llega el otoño, tiende a empeorar por el cambio de temperatura, el estrés, la calefacción o el uso de abrigos o simplemente de más ropa. Entre los síntomas más frecuentes: prurito intenso, descamación, sequedad, piel más gruesa y enrojecimiento e inflamación, por ejemplo en cuello, mejillas, codos, manos, párpados y rodillas.

La bajada de temperaturas y el cambio de hábitos propios de entrar en otoño, son los máximos responsables de que empeore la dermatitis atópica que ya padecíamos, creando una especie de "barrera defectuosa" que permite la entrada masiva de alérgenos e irritantes exteriores, lo que desencadena una respuesta inmune hiperactiva. El síntoma cardinal es un prurito (picor) más bien intenso y persistente que lleva a que nos rasquemos, dañando aún más la piel, favoreciendo la colonización de bacterias como Staphylococcus aureus: “Los brotes agudos de dermatitis atópica (zonas rojas, descamadas, con eccema exudativo o picor incontrolable) deben ser evaluados y tratados por un dermatólogo mediante corticoterapia o inmunomoduladores tópicos de prescripción. En la fase de mantenimiento, es indispensable usar cosmética emoliente, ya que restaurar la barrera con lípidos cada día es la única forma comprobada de prevenir la aparición de estos nuevos brotes” – nos explica Pilar Macías, CEO de la firma mallorquina Imago Dei Skincare, especializada en cosmética personalizada en envases airless.

En pocos días o semanas notaremos este cambio drástico de temperaturas y empezaremos con el uso de abrigos, bufandas y también, la calefacción en casas y oficinas. Por ello, conviene saber qué hacer para su prevención y control: “En primer lugar, aplicarnos cremas hidratantes  y emolientes a diario, evitar perfumes y alcohol en cosméticos y optar siempre por el agua tibia sobre la caliente en nuestras duchas o al lavarnos la cara, por supuesto sin frotar al secarnos. La limpieza en el hogar también es importante, libre siempre de ácaros y polvo, y en cuánto a la ropa, mejor usar prendas que sean anchas de tejidos como el lino, la seda o el algdodón orgánico antes que la lana o sintéticos como el nylon o el poliéster” – añade Pilar.

La combinación recomendada de Imago Dei Skincare

La firma mallorquina cuenta con el mix de cosméticos perfecto para poder controlar y tratar la dermatitis atópica: su base en formato crema D-HydraCell con los sérums Nutri’Oil + Hydra.

 “La piel atópica requiere una intervención emoliente profunda que reemplace los lípidos faltantes en el estrato córneo. La crema D-HydraCell proporciona una base nutritiva rica en escualano vegetal y aceite de jojoba, aportando los ácidos grasos indispensables para reconstruir el manto de protección. Al enriquecerla con el sérum Nutri’Oil, añadimos extracto de avena, un ingrediente célebre en dermatología por ser rico en lípidos afines a las ceramidas humanas y flavonoides antiinflamatorios que calman el picor y rompen el ciclo vicioso de rascado-irritación. El aceite de árbol de té presente en el elixir ayuda a purificar y controlar el equilibrio de la flora cutánea, dificultando la proliferación de bacterias. Finalmente, la incorporación del sérum Hydra asegura que la piel no sólo reciba lípidos, también agua gracias al ácido hialurónico multimolecular, que devuelve toda la flexibilidad a los tejidos liquenificados o engrosados por la sequedad crónica”.

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