TURISMO INTERNACIONAL

Manneken-Pis, el pequeño gran símbolo de Bruselas

Redacción | Jueves 01 de octubre de 2026

Con apenas 55 centímetros de altura, esta pequeña figura se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Bruselas y atesora una colección de trajes procedentes de distintos lugares del mundo

Pocos personajes están tan ligados a la identidad de una ciudad como Manneken-Pis lo está a Bruselas. Con apenas 55 centímetros de altura, esta pequeña figura forma parte del imaginario de la capital belga y combina historia, tradición, leyendas y un particular sentido del humor que refleja el carácter de sus habitantes.

Conocido también como «Ketje de Bruselas», Manneken-Pis es uno de los personajes más queridos por los bruselenses y una parada habitual para quienes recorren la ciudad. Su imagen, representada orinando sobre una fuente, ha dado lugar a numerosas historias y leyendas que se han transmitido a lo largo de los siglos.

Entre la historia y la leyenda

Una de las leyendas más conocidas cuenta que un niño llamado Juliaanske salvó Bruselas al apagar con su orina la mecha encendida de una bomba que amenazaba la Grand-Place. Otra versión sitúa al protagonista en la figura de un joven príncipe que, durante una batalla, combatió desde las ramas de un roble.

Más allá de estas historias, el origen de Manneken-Pis está relacionado con una función mucho más práctica. La fuente formaba parte del antiguo sistema de distribución de agua potable de Bruselas y ya en el siglo XV desempeñaba un papel relevante dentro de una red que llegó a ser reconocida en toda Europa.

La estatuilla estuvo además estrechamente vinculada a la vida de la ciudad. Sobrevivió al bombardeo de Bruselas de 1695 y, a partir de entonces, adquirió un valor simbólico cada vez mayor. Su presencia comenzó a asociarse a celebraciones y acontecimientos relevantes, dando origen a una de sus tradiciones más singulares: vestirla para determinadas ocasiones.

Un armario con siglos de historia

El vestuario de Manneken-Pis se ha convertido con el tiempo en parte inseparable de su identidad. Personalidades, ciudades, asociaciones y países de todo el mundo han regalado trajes a la pequeña figura, dando lugar a una colección que supera el millar de piezas.

Actualmente, una selección de estos atuendos puede contemplarse en la Casa del Rey, situada en la Grand-Place de Bruselas. El museo permite recorrer parte de esta particular historia a través de los diferentes trajes con los que Manneken-Pis ha sido vestido a lo largo de los años.

La tradición se remonta al menos al siglo XVIII, cuando la estatuilla ya recibía nuevos atuendos varias veces al año. Desde entonces, sus vestidos han reflejado acontecimientos, culturas y homenajes, convirtiendo su guardarropa en una colección tan peculiar como representativa del vínculo entre Bruselas y su pequeño protagonista.

Un símbolo del carácter bruselense

Manneken-Pis perdió en el siglo XIX su función principal dentro de la red de abastecimiento de agua de la ciudad, pero su significado para Bruselas no hizo más que crecer. Con el paso del tiempo se convirtió en una representación del folclore local y de una manera de entender la vida marcada por la cercanía, el humor y la capacidad de reírse de uno mismo.

Más allá de sus reducidas dimensiones, Manneken-Pis reúne buena parte de la personalidad de Bruselas: una ciudad que ha convertido una pequeña fuente en un símbolo reconocido internacionalmente y que continúa ampliando, generación tras generación, la historia de uno de sus habitantes más singulares.

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