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Wempe Glashütte renueva la elegancia clásica con un reloj de fase lunar

Redacción | Lunes 19 de octubre de 2026

El nuevo Zeitmeister Classic Automatic Moon Phase combina una esfera de inspiración tradicional, una caja de proporciones estilizadas y un mecanismo automático certificado como cronómetro.

La fascinación por la Luna encuentra una nueva expresión en la relojería mecánica con el Zeitmeister Classic Automatic Moon Phase, la última incorporación de Wempe Glashütte i/SA a su colección Zeitmeister. El modelo recupera una de las complicaciones más apreciadas de la relojería clásica y la integra en un diseño de líneas depuradas, pensado para combinar elegancia y comodidad en el uso cotidiano.

La fase lunar ocupa una posición central en la esfera, a las seis en punto, donde una luna dorada destaca sobre un fondo azul intenso. A su alrededor, la fecha se muestra mediante una aguja retrógrada que recorre una escala situada en el perímetro exterior de la esfera plateada. Los índices horarios aplicados completan una composición equilibrada, en la que cada elemento contribuye a preservar la claridad visual.

Proporciones más estilizadas y dos acabados

El nuevo modelo está disponible en dos versiones: acero inoxidable y acero inoxidable chapado en oro. La primera incorpora una correa de piel de aligátor negra, mientras que la segunda apuesta por una correa marrón, en sintonía con el tono cálido de la caja.

Sus proporciones también desempeñan un papel importante en el diseño. Con un diámetro de 40 milímetros y un grosor de 11,8 milímetros, el reloj presenta una silueta estilizada que favorece su adaptación a la muñeca. Su perfil permite llevarlo cómodamente tanto con ropa formal como en el día a día, bajo el puño de una camisa o una chaqueta.

Una complicación clásica con movimiento automático

En el interior, el Zeitmeister Classic Automatic Moon Phase incorpora el calibre Sellita SW380-1 de carga automática, que ofrece una reserva de marcha aproximada de 56 horas. El mecanismo acciona las indicaciones de fase lunar y fecha, y cuenta con un volante Glucydur y un escape de áncora suizo.

La fase lunar, además de su valor estético, representa una de las complicaciones tradicionales de la relojería, al mostrar la evolución de la parte iluminada de la Luna a lo largo de su ciclo. Su presencia aporta al conjunto una dimensión astronómica que convive con la funcionalidad de las indicaciones cotidianas.

La precisión, bajo control en Glashütte

La precisión constituye otro de los rasgos distintivos de este modelo. Como el resto de los relojes de Wempe Glashütte i/SA, el nuevo Zeitmeister se somete, una vez ensamblado, a las pruebas oficiales de cronómetro en el histórico Observatorio de Glashütte, en Alemania.

Durante 15 días, el reloj se examina en cinco posiciones diferentes y bajo distintas condiciones de temperatura. Para obtener la certificación, su marcha media diaria debe mantenerse dentro de un intervalo de entre −4 y +6 segundos.

Solo tras superar satisfactoriamente estas pruebas puede recibir la certificación correspondiente y lucir la denominación «cronómetro» en la esfera. Un proceso que pone el acento en la tradición de precisión relojera de Glashütte y completa la propuesta de un modelo que combina una complicación clásica con unas proporciones adaptadas a las preferencias actuales.

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