El Museo del Prado, con la colaboración de Samsung, abrirá este sábado 7 de noviembre, en horario de 20.30 a 23.30h, con acceso gratuito. Se podrá visitar, la recientemente remodelada sala 74 dedicada a Cristina de Suecia quien reunió el conjunto más valioso de las esculturas clásicas que atesora el Museo del Prado.
El conjunto más valioso de las esculturas clásicas que atesora el Museo del Prado procede de la colección que reunió la reina Cristina de Suecia en Roma, tras ser adquirida posteriormente por Isabel de Farnesio e incorporada a las colecciones reales españolas. La nueva presentación de la sala 74 del Edificio Villanueva muestra piezas de época helenística, copias romanas de originales griegos, retratos, bustos imperiales y esculturas barrocas que integran fragmentos antiguos originales.
La presencia de la soberana sueca se extiende por distintos espacios del Museo. Además de la sala, dedicada monográficamente a su colección, se suma el recorrido por las salas 71, 72, 73, 47, 55 B, donde se exponen el Adán y Eva de Durero que regalara a Felipe IV, y la sala de las Musas conservan obras que le pertenecieron. En esta última se expone también el retrato ecuestre realizado por Sébastien Bourdon hacia 1653, que la propia Cristina regaló a Felipe IV, y un ejemplar del tratado de pintura de Leonardo da Vinci dedicado a la soberana.
Hasta el próximo 17 de enero de 2027, en la sala 60 del edificio Villanueva y dentro del programa “Almacén abierto”, se podrá visitar la primera exposición dedicada a Ricardo de Madrazo y Garreta (1852-1917), el miembro menos conocido de una de las familias más influyentes en la cultura española del siglo XIX.
La exposición reúne cuadernos de dibujo, acuarelas, dibujos, un autorretrato y documentos personales que permiten recorrer una trayectoria desarrollada durante casi medio siglo.
Expuestas prácticamente en su totalidad por primera vez, estas obras descubren las distintas facetas de un artista cuya trayectoria quedó eclipsada por la proyección internacional de su cuñado Mariano Fortuny y Marsal y de su hermano Raimundo de Madrazo, pero que desarrolló una producción propia, especialmente significativa en el ámbito del dibujo y la acuarela.
El conjunto revela su dominio del lápiz, la pluma y la acuarela, y refleja la amplitud de unos intereses que abarcan desde la copia de los grandes maestros y el orientalismo hasta las vistas urbanas y las escenas de carácter íntimo y familiar, al tiempo que pone en valor la política de adquisiciones desarrollada por el Museo del Prado que ha permitido reunir 29 cuadernos del artista.