TURISMO NACIONAL

Vilafranca del Penedés puede admirarse desde las alturas de sus campanarios

Redacción | Miércoles 26 de julio de 2017

Una de las mejores maneras de admirar una ciudad o un pueblo en toda su magnitud es desde las alturas; en torres o campanarios.

Y Vilafranca del Penedès ofrece en verano la oportunidad de visitar dos de ellos. Uno es el Campanario de la Basílica de Santa Maria y el otro el Campanario neogótico de la Trinitat, de principios del siglo XX, integrado en el conjunto de un convento que data del siglo XVI. Y tras la visita, que supone un paseo por la historia de la villa, nada mejor que una copa de vino saboreando y contemplando desde sus 32 metros de altura toda la esencia del Penedès

En verano, Vilafranca del Penedès no solo se disfruta a pie, brujuleando por sus calles y plazas al encuentro de sus joyas medievales o modernistas integradas en dos rutas urbanas, sino también desde las alturas: las de sus dos campanarios, que ofrecen visitas guiadas de distintas características, por las estructuras religiosas que los acogen.

Uno es el Campanario de la Basílica de Santa Maria, en el corazón de la ciudad, que permite contemplar la puesta de sol. Y el otro, un poco más al norte, el Campanario de la Trinitat, del que hay visitas guiadas de 90 minutos todos los sábados de agosto, a las 20.00 horas.

Este campanario neogótico fue proyectado por el arquitecto August Font y terminado en 1909, dentro de las obras de remodelación del conjunto de los Trinitaris, cuando recibió el título de parroquia. La visita nos permite tener una visión de la historia de la Capital del Vino desde el siglo XVI, cuando se inició la construcción del convento de esta Orden, que se trasladó desde la actual capilla de Sant Pelegrí a su nueva ubicación en la calle de la Font, donde estaban los restos del antiguo Hospital del Sant Esperit.

El convento estaba integrado por diferentes partes –la iglesia, la capilla del Remei con su frontón triangular, el claustro, el campanario y las dependencias de los monjes– que fueron construyéndose a finales del siglo XVII.

A principios del siglo XIX, los trinitaris fueron expulsados y parte del conjunto pasó a ser la segunda parroquia de Vilafranca, después de la Basílica de Santa Maria, a partir de 1869. Entonces empezó a construirse la nueva rectoría, a reformarse la iglesia y a levantarse el actual campanario bajo la dirección del citado arquitecto.

La visita incluye un audiovisual antes de iniciar la subida a los tres niveles de que consta, con elementos singulares que se van descubriendo a medida que se asciende al piso superior, donde están las campanas. Desde allí puede disfrutarse de una magnífica panorámica de Vilafranca, del campanario de la Basílica de Santa Maria y de los alrededores de la comarca, saboreando una copa de vino del Penedés.

Todos los sábados de agosto, a las 20.00 horas, hay visitas guiadas de
90 minutos a la segunda torre de la Capital del Vino.

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