CULTURALES

Un paseo por la Costa del Castillo de Xátiva

Xàtiva. Ruta Antigua
Redacción | Miércoles 04 de octubre de 2017

Xàtiva es testigo del paso de civilizaciones como los íberos, romanos o visigodos. Estas culturas marcaron las construcciones que todavía hoy perduran. La localidad ha visto nacer a los dos únicos papas españoles, los Borja, y entrar por la extinta puerta de la Aljama al rey Jaume I, ‘El conquistador’.

Pasear por Xàtiva se convierte en un viaje en el tiempo. La ‘ciudad de las mil fuentes’ podría ser perfectamente la ‘ciudad de las mil culturas’, ya que sus calles cuentan con muestras y legados de íberos, romanos, visigodos, árabes y cristianos. No es de extrañar que HBO se fijase en esta localidad, de ambiente medieval e islámico, para valorar si ‘Juego de Tronos’ aterrizaría en el valle.

La mejor forma de hacerse una idea de la belleza de la localidad es acudiendo, como primera toma de contacto, al Mirador del Bellveret, donde el visitante podrá ver “la más hermosa huerta que jamás en villa ni castillo alguno hubiesen visto”, como dijo el rey Jaume I ‘El conquistador’.

En este mirador se alza la escultura de Manuel Boix, Arc dourat, que homenajea al deporte autóctono: la pelota valenciana.

Bajando del mirador y paseando unos minutos, se puede encontrar la Ermita de Sant Josep construida a finales del siglo XVIII por encargo del gremio de carpinteros setabenses. Cerca de la puerta más antigua de la ermita, donde se halla una magnífica cruz gremial gótica, estaba la antigua puerta de la Aljama que, según la tradición local, fue por la que entró Jaume I a Xàtiva en 1244.

La localidad cuenta con un maravilloso parque arqueológico entre las ermitas de Sant Josep y de Sant Feliu, en el que se encontraron restos de un palacio islámico del siglo XII que todavía conserva la planta de estilo almohade, con cuatro áreas bien delimitadas: la doméstica, la noble, la de los invitados y el patio. Un lugar al que todos los visitantes deben acudir para conocer este espacio protegido desde 1991.

En la misma cuesta del Castillo, se puede ver la Ermita de Sant Feliu, una de las más antiguas del Reino de Valencia. Fue construida en 1265, tras la conquista cristiana de Jaume I, coincidiendo con la expansión del gótico por tierras valencianas y es interesante comprobar cómo se combina dicho estilo arquitectónico con el románico simplista de su portada.

Uno de los datos curiosos de este lugar es que el atrio está sujeto por columnas romanas, todas ellas diferentes, procedentes de las canteras de Buixcarró. El interior guarda un secreto que para muchos pasa desapercibido al entrar, y no es otro que las pinturas de sus muros que datan del siglo XIV y son la mayor muestra de arte protogótico de la Comunidad Valenciana.

Nevera Almacén de nieve

Aunque parezca que frío y Levante no puedan conjugarse en la misma frase, Xàtiva tiene entre su patrimonio civil una nevera, una construcción de piedra, de diez metros de diámetro por diez de profundidad, que funcionaba como almacén en el que, hasta finales del siglo XIX, se guardaba la nieve y el hielo para las villas de alrededor.

Es el testimonio de la antigua industria de la nieve desaparecida en el siglo XIX, esta impresionante cava se restauró hace unos años. Aquí se almacenaba la nieve para su posterior distribución, proveniente de las cavas que la ciudad poseía en la sierra de Mariola. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII.

Gran parte de la muralla setabense todavía se conserva en pie y, paseando por su pared, el viajero encontrará la Torre de L’Almetla. De aspecto gótico, como así indica su puerta, es la única torre que se conserva en la muralla de Poniente. En realidad, era una de las puertas de acceso a la ciudad. En la parte de Levante se encuentra una flamante ‘nueva’ torre –sus obras de remodelación han terminado recientemente-, la Torre del Sol, de estilo almohade, que los historiadores de Xàtiva datan de 1201.

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