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Siete claves para reconocer un buen roscón artesano

Redacción | Viernes 29 de diciembre de 2017

El panadero artesano Moncho López de los coffee bakery y panaderías levaduramadre, descubre en qué debemos fijarnos para encontrar un buen roscón.

  • Peso
  • Moncho López nos alerta al respecto: “Todos los roscones industriales están muy cargados de levadura, de gasificantes y muy hinchados. Son roscones que pesan poco y tienen mucho volumen. Si el cliente no se fija, a simple vista y a igualdad de volumen, podrían parecer iguales a los artesanos, sin embargo estos últimos pesarán aproximadamente el doble que los industriales”.

  • Durabilidad
  • Un roscón artesano tiene una duración corta, de un día o dos aproximadamente, en cambio el industrial que está cargado de conservantes, colorantes y estabilizantes, aguanta mucho más: “Para que nos hagamos una idea de lo que digo, basta con saber que hay grandes proveedores de roscón industrial que fabrican las piezas durante el mes de agosto”.

  • Bolsa de plástico
  • Para conservar el roscón desde agosto hasta Navidad, lo meten dentro de una bolsa de plástico: “Los roscones que van en bolsa de plástico muy posiblemente no han sido elaborados esa noche, sino que han sido congelados, casi con toda seguridad, durante varios meses. Debemos tenerlo en cuenta”.

  • Uniformidad
  • Cuando ves una partida de roscones y observas que son todos perfectamente iguales y simétricos, es un síntoma claro de que la elaboración está mecanizada: “Los más fiables, los de formas diferentes: uno más alargado, otro más redondo o más gordito en el extremo… son indicios de que han sido formados y boleados a mano”.

  • Natas
  • Este es un mundo aparte. En levaduramadre lo hacen con una nata del 38% de materia grasa montada con 150 gr de azúcar glass por kilo, luego lo colocan en el roscón frío para que no se baje la nata y ya, no se le añade más: “Y eso deberían ser todas las natas del mundo. Lo que pasa con el industrial es que no usan nata, ya que la nata del 38% es cara y por eso la sustituyen por chantilly (que no es un producto bueno y además sale de un bote) o bien por otro que se llama ‘mix vegetal’ que es más o menos lo mismo que una margarina, pero que una vez montado forma una pasta blanquecina, que trabajado con azúcar da una textura parecida a la de la nata, que sin embargo deja en la boca una película aceitosa como de petróleo que empapa el paladar y no deja saborear nada”.

  • Pobres en frutas
  • Lo más caro del roscón industrial son los ingredientes, mientras que lo que encarece el producto artesano es la mano de obra, por ello los artesanos como Moncho López no escatiman en producto: “Son piezas que suelen tener más fruta, más azúcar y más almendra, porque lo que realmente cuesta son las 10/12 horas de la persona que está trabajando en el roscón”.

  • Conservantes
  • Si el roscón viene en una bolsa de plástico y en una caja preciosa pero cuando miramos los ingredientes vemos que hay conservantes, estabilizantes y que tiene una duración larga, desconfiemos, seguro que es un producto industrial.

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