TURISMO NACIONAL

Ibiza fuera de temporada

Dalt Vila
Redacción | Sábado 24 de febrero de 2018

En el Año Europeo del Patrimonio Cultural, diferentes joyas arquitectónicas y culturales repartidas por todo el territorio nacional conforman un legado extraordinario que une pasado y presente y representa un potente reclamo turístico.

Ibiza, a través de su rica herencia cultural y paisajística, es un punto clave de gran valor en este mapa patrimonial que puede disfrutarse en cualquier época del año.

Si algo caracteriza a la isla blanca es la sencillez en su arquitectura. Formas limpias que sin embargo han conservado con el paso del tiempo la historia viva de una isla que hoy se incluye bajo el sello Patrimonio Cultural de la UNESCO.

Dalt Vila

Hay un consenso a la hora de empezar a recorrer el pasado de Ibiza que convierte a Dalt Vila en punto de partida incontestable. Lo avala su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Este imponente conjunto amurallado, baluarte por excelencia de la isla, es el escenario perfecto para revivir un pasado que tiene su huella en los barrios marineros, donde se respira una mezcla de mar e historia. Una fortaleza renacentista construida para proteger a la isla de los ataques de piratas y que es una de las mejores conservada del Mediterráneo. El impresionante Portal de Ses Taules (una de las puertas de la ciudad) es el inicio perfecto para recorrer con los cinco sentidos las antiguas murallas árabes camufladas entre las construcciones más contemporáneas.

Es aquí donde comienza la historia de amor de la pareja renacentista más famosa de Ibiza, la Historia de Pere y Elisabeth. Pere fue un noble que cayó plenamente enamorado de esta plebeya, y ambos vivieron su amor por las calles empedradas de la ciudad. Locales y visitantes pueden volver a sentir esta intensa historia cada sábado a través de estas visitas teatralizadas.

Visitas teatralizadas

Para aquellos que visiten la isla siguiendo la huella del pasado, la necrópolis del Puig des Molins es el lugar ideal para revivir el día a día de las antiguas civilizaciones que poblaron Ibiza.

Los últimos domingos de cada mes, mayores y pequeños tienen la oportunidad de descubrir cómo vivían fenicios, romanos, púnicos y cartagineses gracias a un auténtico tesoro arqueológico compuesto por más de 3.000 sarcófagos y elementos funerarios que también llevan el sello de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Este conjunto histórico es una de las joyas que mejor representa el esplendor que tuvo Ibiza en el pasado, a la que su extensa dimensión y la tipología de sus sepulturas le han otorgado el ser considerada la necrópolis más importante de todo el Mediterráneo occidental. En el exterior, se encuentra el Museo Arqueológico de la isla, que alberga los grandes tesoros históricos de Ibiza.

Yacimientos arqueológicos, donde empezó todo

Los innumerables restos del pasado que pueblan la isla convierten a Ibiza en un enorme yacimiento arqueológico que aúna costumbres y formas de vida de todas las épocas. Sin embargo, si hay uno que representa los orígenes por excelencia, ése es Sa Caleta, el poblado fenicio ubicado en Sant Josep, que es el poblado más antiguo de Ibiza (data del siglo VIII a.C.). Junto a él, otros núcleos de población antiguos como el púnico romano de Ses Païses en Cala d´Hort o el acueducto romano de s´Argamassa constituyen auténticos espejos de lo que fue la vida ibicenca.

Museos

Para una experiencia completa de cómo era la “Ibiza del pasado”, el casco histórico de Dalt Vila acoge también dos joyas imprescindibles: una de ellas es el Museo de Arte Contemporáneo (MACE) uno de los museos de arte contemporáneo más antiguos de España, que alberga una colección permanente de artistas que han visitado Ibiza en la segunda mitad del s.XX. Otro de los pasos obligados es el Museo Puget, que recoge el legado del pintor Narciso Puget Viñas y su hijo. Óleos, acuarelas y dibujos que suman más de 100 obras centradas en la vida rural.

Ruta por las iglesias blancas

Color indiscutible de la isla, el blanco ha sido desde siempre una de las enseñas propias de Ibiza. Presente en cada una de las iglesias que pueblan el territorio, el blanco es hoy un valor turístico consolidado a la hora de descubrir cada uno de los santuarios religiosos que en su día fueron fortaleza defensiva frente a los ataques piratas a la isla.

Iglesias de cal y piedra, construidas entre los siglos XIV y XVIII que hoy salpican la bien llamada isla blanca. De estética sencilla y sobria, casan a la perfección con el resto de construcciones del mismo estilo, siendo motivo de inspiración a lo largo del tiempo para arquitectos de todo el mundo.

Bastiones protectores de la isla

El pasado defensivo de la isla, justificado por los constantes ataques de los piratas norteafricanos, ha cristalizado con el tiempo en una serie de torreones defensivos que hoy son enseña distintiva de la isla blanca.
Siete torres construidas durante la reconquista cristiana y repartidas por toda la isla desde la zona norte, como Port de Sant Miquel (donde se ubica la Torre Balansat) o Portinatx (donde se encuentra la Torre de defensa de Portinatx); pasando por Pou des Lleó (lugar donde encontramos la Torre d’en Valls, situada en la península de Cap Roig), la playa de Ses Salines (lugar donde se ubica la Torre de Ses Portes), la Torre Sa Sal Rossa en Platja d´en Bossa, la Torre d’en Rovira, situada frente a la icónica costa de Platges de Compte o la Torre de Es Savinar , situada en Cala d´Hort.

Su ubicación, en rincones idílicos que simulan balcones con vistas “privilegiadas” al Mediterráneo, las convierten en auténticos vestigios de un pasado dorado.

Praderas de Posidonia

En 1.999, el sello Patrimonio Mundial también llegó hasta el fondo del mar. La UNESCO consideró que las praderas de Posidonia Oceánica de esta zona del Mediterráneo son las mejor conservadas del mundo. Plantas que son un auténtico pulmón para estas “inconfundibles” aguas transparentes, que permiten conservar los ecosistemas evitando su erosión.

TEMAS RELACIONADOS: