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Los 6 tipos de pasajeros que pueden ser los peores compañeros de viaje

Redacción | Lunes 16 de abril de 2018

MisterFly, la agencia de viajes online, te cuenta cómo pueden ser tus peores compañeros de viaje.

Por muy preparado que vayas a un viaje, el azar es el que elige quién va a ser tu compañero de avión (a no ser que vayas en Business, aunque ni allí te libras de las excentricidades de algunos). Los nervios que sientes antes de llegar a tu butaca, rezando sin ser creyente porque te toquen los deseados 3 asientos libres, o que por favor no tengas al bebé llorica de turno a tu lado, aumentan cuando ves una cara sonriente aparentemente normal que te mira, tu futuro compañero de trayecto, sin saber qué es lo que te espera. Sin pelos en la lengua te damos los nombres de los perfiles de pasajeros que NUNCA querrás que se sienten a tu lado ni en un vuelo transatlántico, ni en un vuelo barato de corta distancia Mallorca-Menorca.

Los Aerofóbicos

Llevan días sin dormir, sin comer… La espera en el aeropuerto ha sido muda. Una vez se sientan en su butaca se abrochan el cinturón antes incluso de que su espalda toque el respaldo. Es entonces cuando empieza la hiperactividad. Miran hacia todos lados, empiezan a hablar contigo, te hablan de su miedo a volar. Y cuando despegan te aprietan fuerte el brazo como si no hubiese un mañana. A cada turbulencia dejan de respirar, y cuando menos te lo esperas, cuando piensas que ya pasó todo, entran en pánico por el aterrizaje.

Los incontinentes

Dícese de los pasajeros que tienen una necesidad extrema de expulsar todo lo que se encuentra dentro de su cuerpo. Los hay de los que se levantan para ir al baño cada dos por tres, y te hacen levantarte cada vez que cierras los ojos para que les dejes paso. Y los que tú y el resto de los pasajeros recordaréis para siempre, los que vomitan. Una atmósfera estremecedora impregna repentinamente la aeronave durante todo el trayecto.

Los aromáticos

De lejos pueden lucir una sonrisa maravillosa y tener ojitos de cordero degollado, pero a medida que te acercas te das cuenta de que acabas de entrar en un pozo sin salida y que el trayecto se te va a hacer eterno. Axilas, pies, olor en general… no importa el origen, ¡la pesadilla acaba de empezar! ¿Algún consejo? La bolsa de papel puede ayudar a que te relajes, aunque si tu vecino te ve con ella querrá ayudarte y puede que levante el brazo y la cosa se complique.

Los matasueños

Estás sentado en tu butaca, nadie llega, las mariposas empiezan a subirte por el estómago (¡puede que no te toque nadie al lado!), y de repente… ¡Llega una madre con sus dos hijos! Que no cunda el pánico, puede que sean de los buenos. Presta atención. La primera señal de alerta se dispara, empiezan los juegos infantiles y los niños tiran al suelo todo lo que les pasa por las manos. La segunda señal se acerca, el carrito de la comida está de camino. Te preparas con tu serie favorita. Pero tus compis de asiento empiezan a abrir todo a lo loco, el pan vuela y la salsa de tomate llega a tu mantita. No esperes otra señal, ¡está pasando!

Los invasores

A estos los ves desde lejos, puede que tengas mala suerte y te toque solo uno al lado, que invade tu espacio sea como sea (reposabrazos, caderas voluptuosas, brazos cachas…), o puede que te toque la versión tipo sándwich. Si es así, prepárate para meditar y respirar profundamente. Espero que solo te pase en un vuelo de corta distancia.

Los que te utilizan

¡No soy tu osito de peluche! Ni me toques, ni me abraces, ni te duermas en mi hombro. Al principio sabe mal, intentas darle un golpecito seco para que se despierte y se entere por sí mismo que está durmiendo sobre tu hombro. Pero estos caen de nuevo, repiten y la segunda cabezadita viene además con babita. Tienes 3 opciones: mantenlo despierto TODO el viaje, construye una muralla entre ambos o cubre tu hombro con algo muy incómodo.

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