TURISMO INTERNACIONAL

Ocho puertas de acceso que narran la historia de la milenaria Jerusalén

Redacción | Jueves 23 de agosto de 2018

Ocho son las puertas que dan acceso actualmente a la ciudad vieja de Jerusalén. Una ciudad rodeada de antiguas murallas construidas a principios del siglo XVI por el sultán turco Solimán el Magnífico y que tienen un perímetro de cuatro kilómetros.

Estos ocho ingresos han sido testimonio de la historia de la ciudad y, a excepción de la Puerta Dorada, siguen actualmente en uso, siendo atravesadas diariamente tanto por habitantes y visitantes. Distintos accesos a la ciudad antigua que brindan la oportunidad de conocer ocho escenarios diferentes y que, a su vez, invitan a ser testigos de los contrastes religiosos y arquitectónicos que alberga.

Estas son las ocho puertas y sus principales características ordenadas en el sentido de las agujas del reloj y nombradas con el nombre más popular que ostentan:

Puerta de Herodes. Su nombre en árabe y hebreo es Puerta de las Flores, debido a los motivos con forma de rosetas que la decoran. El nombre de Herodes, no obstante, se debe al hecho de que esta entrada lleva a la casa de Herodes Antipas, a la que Jesús fuera enviado por Pilato: Ubicada en el norte, da acceso a los mercados de la ciudad vieja y al barrio musulmán. Tiene la misma orientación que la Puerta de Damasco.

Puerta de los Leones. Los animales de aspecto feroz que flanquean este acceso son los responsables de esta denominación, aunque también es conocida como Puerta de San Esteban, en honor al santo mártir del cristianismo. Esta puerta, la única que da acceso a la ciudad por su parte este, marca el inicio de la Vía Dolorosa, el camino interior de la ciudad antigua por donde Jesús cargó la cruz hasta el calvario.

Puerta Dorada. También llamada Puerta de la Misericordia o Puerta Oriental, este acceso se ubica en la muralla occidental del Monte del Templo. A pesar de llevar varios siglos bloqueada, todavía se dice que está a la espera de un milagro para que vuelva a abrirse cuando el Mesías regrese y resuciten los muertos.

Puerta de las Basuras. Este ingreso, también llamado puerta del Estiércol o de los Desperdicios, servía originariamente para sacar la basura de la ciudad. De aspecto poco atrayente, se trata sin embargo de un acceso muy transitado ya que constituye la forma más rápida de llegar al Muro Occidental (o de las Lamentaciones) y a la Explanada de las Mezquitas, dos de los lugares más icónicos de Jerusalén.

Puerta de Sión. A través de esta entrada construida en 1540 se accede directamente a los barrios armenio y judío. Situada en la muralla sur, es la última de las cuatro puertas principales de la ciudad vieja. Recibe su nombre por el monte Sión ubicado justo enfrente y también es conocida por los árabes como Puerta de David, ya que la tumba del legendario rey está a pocos metros.

Puerta de Jaffa. Esta es la única puerta situada en el lado occidental de la ciudad antigua. Presidida por la Torre de David, es hoy la entrada más transitada al ser un acceso directo a los barrios cristiano y judío. A través de esta se accede a las partes más populares del zoco y al museo de la Torre de David. De esta puerta partía la carretera que comunicaba Jerusalén con el puerto de Jaffa, en el Mediterráneo, por lo que era también la puerta de entrada de los peregrinos judíos y cristianos que llegaban a Europa.

Puerta Nueva. Es la única entrada que no forma parte del diseño original de las murallas del siglo XVI. Fue construida en 1887, en los primeros tiempos del Imperio Otomano, para facilitar el acceso a los peregrinos cristianos que acudían a los lugares santos situados en el interior de las murallas.

Puerta de Damasco. Es la más grande e importante de Jerusalén. La puerta que consta de mayores defensas arquitectónica de todas las de la ciudad antigua. Se encuentra en la pared norte y apunta hacia la capital de Siria, de donde toma el nombre. Brinda acceso directo al multitudinario zoco del barrio musulmán. Bajo esta puerta del siglo XVI, los arqueólogos descubrieron parte de la entrada a Jerusalén construida por el emperador Adriano en el siglo II.

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