TURISMO INTERNACIONAL

Cuzco, 48 horas en el ombligo del mundo

Plaza de Armas
Redacción | Jueves 22 de noviembre de 2018

Para muchos

Cuzco es considerada una ciudad de paso para visitar el gran Valle Sagrado y el espectacular parque arqueológico de Machu Picchu.

Sin embargo, la antigua capital del Imperio Inca y conocido como el Ombligo del mundo, es una ciudad que bien vale una visita en sí misma. Sus calles empedradas, el tradicional estilo de vida de sus habitantes y una intensa vida gastronómica y nocturna, convierten a esta ciudad en una parada obligatoria en tu viaje a Perú. Su tamaño es ideal para visitar en un par de días, por lo que a continuación te proponemos una ruta de 48 horas por la ciudad de Cuzco.

Centro Histórico, Museos, Qorikancha, Mural Cuzco

Comenzamos el primer día en Cuzco visitando el casco histórico de la ciudad. El núcleo principal es la Plaza de Armas. Lo que en otra época fuera un importante centro ceremonial donde se celebraba cada año el Inti Raymi, hoy en día, es un atractivo que alberga una Pileta Republicana y la catedral, de arquitectura colonial, conectada con la Iglesia del Triunfo por el interior.

A continuación, podemos movernos por sus alrededores y disfrutar de algunos de los museos más importantes de la ciudad como el Museo de Arte Precolombino o el Museo Inka, con manifestaciones propias de la cultura andina. Y si lo que buscas es algo fuera de lo común, te recomendamos el Museo del Chocolate en la bonita Plaza Regocijo. La tradición del prestigioso cacao peruano se hace realidad en este lugar: visitas guiadas gratuitas, talleres de chocolate e incluso catas de diferentes tipos de cacao. Un plan que nos abrirá el apetito para la comida.

Alrededor de la plaza encontrarás una gran variedad de restaurantes de comida tradicional, pero os recomendamos Ceviche Seafood Kitchen. Con una carta y platos abundantes, podrás degustar la gastronomía costera peruana en una ubicación inmejorable. Y sí, el ceviche, en hasta cinco variedades diferentes, es uno de sus platos estrella.

Para bajar la comida, damos un pequeño paseo hasta llegar a Qorikancha. El templo del Dios Sol era una de las edificaciones más impactantes del Cuzco incaico y sus paredes recubiertas de oro daban testimonio de ello. Sin embargo, tras la llegada de los españoles se reconvirtió en la Iglesia y Convento de Santo Domingo que ha llegado hasta nuestros días.

Seguimos caminando hasta llegar al Mural Cuzco, una obra pictórica de 50 metros de ancho y 6 metros de alto, ubicado en la avenida El Sol. Deléitate con los colores de este precioso fresco y admira los 3.000 años de historia peruana resumidos es una pared.

Tras un día de turismo, lo ideal es desconectar en alguno de los bares de la ciudad. Muchos de ellos cuentan con música en vivo donde el ambiente es realmente festivo. Te recomendamos la República del Pisco, un espacio que conjuga belleza y sofisticación y te brinda la mejor coctelería, música y gastronomía para pasar un momento especial y divertido. Y si te sobran energías, la discoteca Changos Cuzco es una discoteca popular de la ciudad con buena música y un ambiente inmejorable.

Convento de Santa Clara – Mercado Central de San Pedro – Barrio San Blas

El segundo día será una ruta por el Cuzco religioso y artesano. En torno a las 10:30h nos dirigiremos a la Plaza de San Francisco. Más pequeña que la Plaza de Armas, en un lado encontramos la iglesia de San Francisco y en el otro, casonas coloniales. En una de sus esquinas (a media manzana) se encuentra el arco de Santa Clara, considerado desde 1972, Patrimonio Cultural de la Nación como Monumento Histórico Artístico.

El museo de San Francisco se encuentra en la plaza del mismo nombre. San Francisco de Asís, de infraestructura muy cuidada, su visita es recomendable para conocer la historia de Cuzco desde la perspectiva histórico-religiosa.

Ya a la hora de comer, nos adentramos en el popular Mercado Central de San Pedro. Se trata del mercado más antiguo de la ciudad, construido en 1925 por Gustav Eiffel, quien también construyó la Torre Eiffel de París. De estilo colonial, su interior es una fiesta de aromas y productos tradicionales cusqueños: maíz, papa, aguaymanto, duraznos, plátanos, yuca, y un largo etcétera de alimentos peruanos. En el mercado podrás probar los platos típicos y zumos de frutas y verduras recién exprimidos; sin duda, una opción barata y perfecta para adentrarte en la cultura gastronómica peruana.

Paseamos hasta el otro lado de la Plaza de Armas para llegar al Barrio de San Blas. Esta zona será la última parada de nuestra escapada a Cuzco. Primero nos dirigiremos al Museo de Santa Catalina, que con pinturas de la escuela cusqueña de los siglos XVII y XVIII, enormes tapices de la época colonial y una sala capitular donde se puede admirar el colorido de las pinturas coloniales. Para terminar nuestra ruta religiosa, podemos dirigirnos a la Plaza de San Blas y visitar su templo edificado en 1563.

Finalizada nuestra visita cultural, nos queda dejarnos llevar por el entramado de calles estrechas y empinadas y hermosas casas de estilo colonial que forman el conocido como Barrio de los Artesanos, ya que muchos de los mejores talleres de artesanía y galerías de arte de la ciudad se encuentra en San Blas. Destacamos la Galería de Hilario Mendivil y la de Antonio Olave. La familia Mendivil posee una imaginería rápidamente reconocible: personajes religiosos de cuellos largos inspirados en la fauna del ande cusqueño. Por su parte, los famosos niños Manuelitos de Olave son conocidos en todo el mundo por el detallismo con el que están hechos, utilizando dientes hechos de plumas de aves, ojos de cristal y cabellos naturales.

Para cenar, en la zona encontramos gran variedad de restaurantes y bares donde comer, beber y disfrutar de buena música. Terminamos nuestro periplo en el Mirador de San Blas, desde donde podemos admirar la ciudad de Cuzco y grabar en la memoria esta hermosa postal hasta nuestra próxima visita.

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