TURISMO INTERNACIONAL

Viajes o excursiones con frío

Redacción | Martes 29 de enero de 2019

En el Hemisferio Norte estamos ya en pleno invierno. Hace frío y el tiempo es desapacible, pero no por ello perdemos nuestras ganas de viajar y descubrir mundo. La temporada de invierno puede ser un momento tan bueno como cualquier otro para realizar ese viaje, esa escapada o la excursión senderista que llevas tanto tiempo deseando hacer. Eso sí, debes preparar tu mochila con todo lo necesario para minimizar el impacto de las inclemencias del tiempo.

Destinos fríos y espectaculares hay muchos. Por ejemplo, los fiordos de Noruega. O, sin salir de los países escandinavos, los milenarios bosques de Laponia (Finlandia), lugares únicos para disfrutar del fascinante espectáculo de la aurora boreal. En Laponia puedes incluso pasar la noche en un hotel de hielo, que se reconstruye cada año. ¿Y qué decir de una visita a la isla volcánica de Islandia, con sus géiseres y sus impresionantes paisajes, que puedes recorrer en espectaculares rutas de trekking? Por supuesto, el frío no está sólo en Europa. ¿Puede haber algo más espectacular que los glaciares del Cabo de Hornos, en Chile? ¿Algo más intrépido que recrear la ruta patagónica de Charles Darwin a bordo del Beagle?

Si lo tuyo es el turismo de deporte, es posible que estés acostumbrado al frío intenso de las estaciones de esquí. Lo mismo ocurre si te gusta la montaña, ya sean los Alpes, los Pirineos o cualquiera de los muchos macizos montañosos que tenemos en España, y que son ideales para escapar un fin de semana y desconectar de la rutina diaria.

Aunque prefieras los destinos urbanos, y evites el turismo de aventuras por la comodidad de la ciudad, tampoco te librarás del frío. Las estampas de Nueva York nevado son espectaculares, y se reproducen cada pocos inviernos. Y Europa no le va a la zaga: prueba a viajar a Berlín, París o Viena en estos meses. ¡Y qué decir de Moscú!

Al final, es imposible escapar del invierno, y de todo lo que conlleva: temperaturas frías, tiempo desapacible, posiblemente lluvia o nieve, y viento. Sin embargo, lo que sí es posible, y hará de tu viaje una experiencia tan enriquecedora como siempre, es prepararlo teniendo en cuenta que no es lo mismo viajar en invierno que en cualquier otra época del año, y que, por eso, tu maleta debe incluir, por ejemplo, ropa adecuada para las bajas temperaturas.

Lleva la ropa adecuada

Por eso, en invierno, más que nunca, lleva la ropa justa e idónea. Lo ideal es utilizar el principio de la cebolla, es decir, llevar tres capas de ropa con las que crear un microclima que proteja nuestro cuerpo de las inclemencias meteorológicas pero que al mismo tiempo ayude a evacuar nuestro sudor. Si conoces los tejidos, y sabes de qué material está hecha cada prenda, sabrás también ordenarlos adecuadamente para garantizar la transpiración y que cada uno cumpla su función. Por ejemplo, se podría utilizar una primera capa traspirable de fibra sintética o lana pegada al cuerpo que deje pasar el sudor, una segunda capa que abrigue como puede ser un forro polar y una tercera que nos proteja del viento y la lluvia como podría ser una chaqueta softshell o un chubasquero.

Un truco esencial cuando se viaja a un sitio frío es el de proteger las extremidades, porque son especialmente sensibles. Por eso, no viene mal acumular un par de pares de calcetines en los pies, aunque hoy dispones de unas gamas muy completas de calcetines térmicos especialmente diseñados para combatir el frío durante un día de excursión montañera. En cuanto a las manos, deberás valorar si te conviene cubrirlas con unos guantes al uso, o con unos mitones que te permitan manipular las cosas con más facilidad. Otra opción es disponer de unas manoplas desmontables, para poder tomar fotografías y volver a resguardar tus manos cuando termines.

En cuanto al calzado, olvídate de las zapatillas deportivas con las que tan bien te ves: el invierno es el momento de calzar unas buenas botas que impidan que el frío te entre por los pies. Si son impermeables, mejor.

Hay otros accesorios imprescindibles: bufandas, una braga polar que pueda resguardarte la nariz y las orejas, un buen gorro de lana, unas mallas y, quizás, unas orejeras que te mantengan las orejas siempre calientes. Olvídate de esa cazadora vaquera que tan bien te queda. Es más, olvídate del tejido vaquero, también de los pantalones, porque apenas abrigan. En su lugar, pantalones impermeables o, como mínimo, de pana.

Con estos consejos elementales (y quizá añadiendo un termo que pueda llevar una bebida caliente con la que entrar en calor), podrás hacer una maleta ajustada a lo que necesitas para el frío, y disfrutar de tu viaje invernal tanto como lo harías en primavera, o incluso más.

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