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Los bañadores ERES son perfectos para optimizar la silueta

Redacción | Martes 09 de julio de 2019

Desde sus inicios ERES, ha empleado técnicas de corte y tejidos tecnológicos con el objetivo de moldear el cuerpo femenino, realzar sus formas y adaptarse a todas las morfologías, como si fuese una segunda piel.

El “arte del cuerpo” para ERES es sinónimo de un profundo conocimiento y un dominio de la técnica del corte y los tejidos. El corte de los trajes de baño y de las prendas de lencería, riguroso, pensado para respetar la estructura del cuerpo y realzar sus formas, esconde, tras su aparente sobriedad, multitud de detalles técnicos, tales como los bordados de cadeneta o los montajes planos de los modelos. La definición de las líneas y las formas depuradas hacen que las prendas ERES estén pensadas para todas las mujeres y les permitan adaptarse perfectamente a todas las morfologías.

El tacto, el cuerpo y la calidad de los tejidos son esenciales para ERES.
Desde siempre, la marca ha empleado tejidos tecnológicos, innovadores, suaves y cómodos. Ya en 1968, los trajes de baño de la Casa se confeccionaban en un tejido de elastano, un hilo entonces recién inventado. Luego vino el tejido Peau Douce, capaz de esconder los pequeños defectos, o el Parachute Light con su auténtico efecto segunda piel. A partir de 1998, la lencería prosigue esta búsqueda de los tejidos eficaces, tan suaves y livianos que apenas se notan sobre la piel, como si se tratase de un calco invisible, un secreto que no deseamos revelar: el Taffetas Plume, elástico y ligero como el aire, el Jersey Lumière, fino y resistente, el encaje más delicado de las máquinas Leavers de Calais, el tul, los encajes de Puy... Todos ellos aportan sujeción, confort y exigen un respeto de las técnicas de fabricación artesanal francesa, garantía de una calidad irreprochable.

En ERES, el traje de baño moldea el cuerpo femenino, lo magnifica gracias a una serie de hábiles juegos de cortes, sin rellenos ni ballenas, con tejidos exclusivos y cómodos, que se ajustan al cuerpo y con un diseño depurado que se ha convertido en uno de los códigos de la marca. Nace la idea de un traje de baño como segunda piel, de una calidad irreprochable. Más que un estilo, es una filosofía que escenifica el “arte del cuerpo”.

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