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Los vinos que mejor armonizan con los platos típicos de Semana Santa
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Los vinos que mejor armonizan con los platos típicos de Semana Santa

lunes 29 de marzo de 2021, 11:27h

Vinoselección, el club de vinos más importante, antiguo y numeroso de España –fue fundado en 1973 por Massimo Galimberti y cuenta con más de 160.000 suscriptores en la actualidad–, ha elegido los vinos ideales para acompañar las recetas propias de la Cuaresma y de la Semana Santa, que excluyen la carne de sus ingredientes. Del Domingo de Ramos al de Resurrección, el club nos sugiere cinco vinos y cinco platos representativos de nuestra gastronomía más casera y tradicional para que disfrutemos en familia.

DOMINGO DE RAMOS: patatas viudas a la riojana y Oinoz Crianza 2016 (D.O.Ca. Rioja)

Este sabroso guiso, tan popular en estas fechas, se basa en la receta de las patatas a la riojana (con pimiento, cebolla, ajo, pimentón, aceite, sal, laurel, etc.) pero prescinde del chorizo –de ahí lo de viudas–. Para acompañarlas, Vinoselección apuesta por Oinoz Crianza 2016, un vino de las bodegas Carlos Moro galardonado con tres medallas de oro en diferentes concursos internacionales. Elaborado con la variedad tempranillo, procedente de viñas viejas ubicadas en los municipios de San Vicente de la Sonsierra y Labastida, y con una larga crianza (12 meses en barrica de roble francés y americano y 12 meses más en botella), se trata de un tinto con buena estructura, equilibrio y elegancia.

JUEVES SANTO: sopas de ajo y Románico 2018 (D.O. Toro)

Austera, nutritiva e ideal para entrar en calor, esta sopa típica castellana se prepara con pan, ajo, huevo (entero o batido), sal, aceite y pimentón. Para acompañar esta reconfortante sopa –apta para seguir las costumbres religiosas, ya que no incluye carne–, Vinoselección propone un vino igualmente castellano: Románico 2018, de la bodega Teso La Monja, dirigida por el prestigioso enólogo Marcos Eguren. Un vino considerado la máxima expresión de la uva tinta de Toro, cosechada de forma manual, envejecido seis meses en barricas de roble francés. Equilibrado y con buena estructura tánica, ofrece notas de frutos rojos y de regaliz.

VIERNES SANTO: potaje de vigilia y Viña Sastre Crianza 2017 (D.O. Ribera del Duero)

El potaje es el plato por excelencia de la Semana Santa, legado de la historia culinaria de nuestro país. Suele servirse todos los viernes de Cuaresma, periodo de abstinencia que comienza el miércoles de Ceniza y que prohíbe el consumo de carne, según el precepto católico. Su origen se remonta a la época medieval, cuando en el interior de la península se popularizó el bacalao en salazón –la mejor forma de conservar el pescado lejos del mar–; el resto de ingredientes son los garbanzos, las espinacas, el huevo duro, el aceite, el ajo, la cebolla y el pimentón. Vinoselección sugiere acompañarlo con Viña Sastre Crianza 2017 (Bodegas Hermanos Sastre), de La Horra (Burgos), un ribera fiel al terruño caracterizado por su potencia, madurez y complejidad.

SÁBADO SANTO: bacalao al pilpil y Concertum 2019 (D.O. Rías Baixas)

Descubierto por marinos portugueses y vascos en las lejanas aguas de Terranova, este nutritivo pescado es uno de los más arraigados en nuestra gastronomía y protagonista absoluto de la Semana Santa. Se suele guisar de muchas formas, pero al pilpil es una de las más populares: los lomos desalados se cocinan lentamente con aceite de oliva, ajo y guindilla. En la copa, Concertum 2019, un delicioso blanco de la D.O. Rías Baixas perfecto para acompañar pescados. Está elaborado a partir de un coupage muy gallego en el que el albariño se complementa con godello, loureiro, treixadura y caiño blanco. El resultado es un vino de intensidad alta en nariz, largo en boca, con cuerpo, persistente, con una acidez equilibrada y agradable.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: torrijas, buñuelos y Enrique Mendoza Moscatel de la Marina Blanco Dulce (D.O. Alicante)

Las torrijas son el dulce por excelencia de la Semana Santa española. Es difícil resistirse a estas rebanadas de pan empapadas en leche (o vino, según costumbres), rebozadas en huevo y fritas en aceite, con azúcar y canela. Compiten con otro postre típico, los buñuelos: bolitas de masa de harina fritas, habitualmente rellenas, y rebozadas en azúcar. Nada mejor que combinarlas con un vino dulce natural como Enrique Mendoza Moscatel de la Marina, un monovarietal goloso, amable y ligero, de alta acidez cítrica, elaborado por una de las bodegas más importantes de la D.O. Vinos Alicante.

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