El Teatro Español muestra en su temporada 2026/2027 una clara apuesta por la producción propia y un gran eje temático: la Generación del 27 entendida no como una reliquia literaria, sino como una conversación viva con el presente. Buena parte de la programación se integra dentro del proyecto “Madrid en la Generación del 27”, articulando una temporada que combina memoria, revisión crítica y grandes nombres de la escena contemporánea.
Federico García Lorca ocupa el centro absoluto de esta propuesta y estará presente en las tres salas del teatro. En la Sala Principal, Yerma abrirá el gran ciclo lorquiano, mientras que El cante jondo: Teoría y juego del duende explorará la relación del poeta con la música popular y el concepto del duende. En la Sala Pequeña se podrá ver Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, una de las piezas más poéticas y singulares de Lorca, y el Salón de los Balcones acogerá Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, completando así un homenaje transversal que recorrerá toda la temporada.
Pero el Español quiere ampliar el foco más allá de Lorca. La programación reivindica también a varias creadoras y autores menos frecuentados de la Edad de Plata y del propio 27: Luisa Carnés, Victorina Durán, María Zambrano, Ernestina de Champourcin, Concha Méndez, Rafael Dieste o Manuel Altolaguirre protagonizan uno de los ciclos más ambiciosos dedicados hasta ahora a las voces olvidadas de aquella generación. Textos escritos entre la vanguardia, la guerra y el exilio que vuelven ahora a escena para dialogar con el presente.
Grandes títulos y nombres destacados
La Sala Principal arrancará temporada el 19 de septiembre con Personas, lugares y cosas, de Duncan Macmillan, uno de los éxitos recientes del Español. La obra, dirigida por Pablo Messiez y protagonizada por Irene Escolar, vuelve tras el éxito de la pasada temporada para abordar la adicción y la reconstrucción personal desde una mirada profundamente humana.
A partir del 30 de octubre llegará Yerma, dirigida por Eduardo Vasco y protagonizada por Lara Grube. La tragedia lorquiana sobre el deseo frustrado de maternidad mantiene intacta su fuerza y actualidad, conectando temas como el cuerpo, la presión social o el deseo femenino con debates plenamente contemporáneos.
Otro de los platos fuertes será Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, que regresará al lugar donde se estrenó originalmente en 1949. Helena Pimenta dirige esta nueva producción protagonizada por Gloria Muñoz, Marta Poveda y David Luque, entre otros, recuperando uno de los grandes clásicos del realismo social español.
En marzo, el teatro dedicará unos días a El cante jondo: Teoría y juego del duende, espectáculo inspirado en las conferencias de Lorca y producido por el Patronato Lorca de Granada. Ginés García Millán encabezará un montaje que mezclará palabra, cante y baile flamenco con artistas como Aurora Vargas, Antonio Reyes, Jesús Méndez y Pastora Galván.
La programación contemporánea tendrá también nombres internacionales de peso. Del 18 de marzo al 2 de mayo llegará 7 minutos, del italiano Stefano Massini, dirigida por Sergio Peris-Mencheta y protagonizada por Blanca Portillo. El montaje parte de una aparentemente pequeña negociación laboral —la reducción de siete minutos de descanso— para construir un intenso thriller político sobre el poder y la solidaridad.
La temporada de la Sala Principal se cerrará con La gaviota, de Chéjov, dirigida por Miguel del Arco y protagonizada por Carmen Machi. Una nueva lectura contemporánea del clásico ruso sobre el arte, los deseos frustrados y el paso del tiempo.
La Sala Pequeña reivindica otras voces del 27
La Sala Margarita Xirgu apostará por una programación especialmente centrada en textos menos conocidos y en nuevas miradas sobre el siglo XX.
La temporada comenzará con el regreso de El nudo gordiano, de Johnna Adams, dirigida por Israel Elejalde, un intenso duelo interpretativo entre María Morales y Eva Rufo sobre la culpa, la educación y el dolor.
En noviembre llegará Me casé por alegría, de Natalia Ginzburg, en una producción propia dirigida por Fran Weber y protagonizada por Lucía Quintana. Será el estreno en España de esta comedia agridulce sobre las relaciones de pareja y las ilusiones del matrimonio.
Ya en 2027 regresará Lorca con Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, dirigida por Pedro Casas, una pieza que mezcla poesía, humor y tragedia para explorar el deseo y la transformación personal.
La reivindicación de las mujeres del 27 ocupará buena parte de la segunda mitad de la temporada. El eslabón perdido, adaptación de la novela de Luisa Carnés dirigida por César Barló; Al margen, de Victorina Durán; y La tumba de Antígona, de María Zambrano, completan un tríptico dedicado a figuras fundamentales que durante décadas quedaron fuera del canon oficial.
El Salón de los Balcones, dedicado a las voces olvidadas
El Salón de los Balcones–Andrea D’Odorico se convertirá esta temporada en un espacio casi íntegramente dedicado a recuperar autores y autoras desplazados por el exilio, la censura o el olvido.
Por allí pasarán Duermen bajo las aguas, de Carmen Kurtz; Las cartas boca abajo, de Buero Vallejo; Al amanecer, de Rafael Dieste; El solitario, de Concha Méndez; La casa de enfrente, de Ernestina de Champourcin; El espacio interior, de Manuel Altolaguirre; y Mi vida: relato de un hombre de provincias, de Chéjov.
Especial relevancia adquiere la presencia conjunta de Concha Méndez, Ernestina de Champourcin y Manuel Altolaguirre, tres nombres fundamentales del entorno del 27 que rara vez habían compartido programación en un gran teatro público madrileño.
Una temporada para pensar el teatro y la memoria
La programación se completará con varios coloquios dedicados a contextualizar los montajes y abrir debates sobre el teatro del siglo XX. Entre ellos destacan encuentros sobre la trilogía rural de Lorca, el “otro teatro del 27”, el exilio de Buero Vallejo y Luisa Carnés o el papel de figuras como Victorina Durán y María Zambrano.
Con esta nueva temporada, el Teatro Español no solo recupera grandes textos y nombres esenciales de la literatura dramática, sino que plantea una revisión crítica de la memoria cultural española. Una programación que combina clásicos, nuevas lecturas y rescates necesarios para demostrar que muchas de aquellas voces siguen hablando directamente al presente.