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Casentino, un otoño diferente en la Toscana
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Casentino, un otoño diferente en la Toscana

jueves 08 de octubre de 2026, 10:15h

La Vía Francesca atraviesa los bosques de Casentino en un viaje que combina naturaleza, espiritualidad, pueblos y castillos bajo los colores del otoño.

Hay momentos del año en los que un paisaje parece adquirir una dimensión diferente. En Casentino, el otoño es uno de ellos. Los bosques se transforman con tonos amarillos, rojos y ocres, y los senderos que atraviesan este territorio de la Toscana permiten descubrir un paisaje en el que naturaleza, historia y espiritualidad llevan siglos caminando juntas.

Una de las mejores formas de adentrarse en este entorno es seguir la Vía Francesca, un itinerario que conecta algunos de los lugares más significativos del territorio y que encuentra en los bosques de Casentino un escenario especialmente atractivo durante los meses de otoño.

El recorrido tiene uno de sus puntos de referencia en Camaldoli, donde la presencia monástica forma parte del paisaje desde hace casi mil años. La Sagrada Ermita, situada a unos 1.100 metros de altitud y rodeada de bosque, conserva una singular configuración concebida para combinar la vida en comunidad con la soledad de la oración.

Alrededor de la iglesia se distribuyen una veintena de pequeñas celdas, concebidas como espacios independientes para la oración, el estudio y la meditación. Entre ellas se encuentra la celda de San Romualdo, fundador de la comunidad, cuya peculiar estructura interior recuerda la forma de un caracol.

La tradición también vincula a San Francisco de Asís con Camaldoli. Para quienes quieran prolongar la experiencia, la Sagrada Ermita dispone de una pequeña casa de huéspedes. A unos tres kilómetros, en el valle, se encuentra el Monasterio, la otra cara de la comunidad camaldolesa, ligada a la hospitalidad y a la vida comunitaria y que también ofrece alojamiento.

La huella de San Francisco en La Verna

El vínculo entre San Francisco y La Verna es todavía más estrecho. En esta montaña rocosa, que Dante habría descrito como una «roca virgen», el santo encontró uno de sus principales lugares de retiro y oración. Fue aquí donde, en septiembre de 1224, recibió los estigmas.

El santuario parece formar parte de la propia montaña, entre la roca y el bosque. Durante la visita, diferentes espacios permiten acercarse a la historia del lugar, desde la pequeña iglesia de Santa Maria degli Angeli hasta la Capilla de los Estigmas y el corredor que las conecta. La Basílica conserva además las conocidas terracotas de Andrea della Robbia, uno de los grandes atractivos artísticos del conjunto.

Pero el recorrido por Casentino ofrece otras paradas en las que historia, naturaleza y patrimonio vuelven a encontrarse. Una de las rutas conduce hasta la Abadía de Vallombrosa, rodeada por un extenso bosque cuya configuración también está estrechamente relacionada con la presencia de los monjes a lo largo de los siglos.

Desde allí, el viaje continúa hacia el valle del Casentino y Poppi, una de las localidades más representativas de la zona, dominada por el imponente Castillo de los Condes Guidi. La fortaleza, que se alza sobre el paisaje, recuerda el pasado medieval de un territorio marcado por las rutas, los señoríos y las antiguas vías de comunicación.

El itinerario puede prolongarse hasta Anghiari, una de las localidades amuralladas más singulares de la Toscana, situada sobre una colina con vistas al valle del Tíber. Sus calles y edificios históricos completan un recorrido en el que el paisaje y el patrimonio se suceden casi de manera natural.

Un otoño para caminar despacio

Más que un recorrido para hacer con prisa, Casentino invita a detenerse. De ermita en ermita, de castillo en castillo y de bosque en bosque, la ruta permite descubrir un territorio en el que la naturaleza marca el ritmo del viaje.

El otoño es, además, una de las mejores épocas para recorrer sus senderos y contemplar la transformación de los bosques. A esta experiencia se suma la programación de Otoño Lento, una agenda de actividades organizada en el entorno del Parque Nacional de los Bosques Casentinesi, que propone diferentes maneras de acercarse al territorio durante esta estación.

Un viaje en el que el patrimonio espiritual y medieval se encuentra con un paisaje que, cada otoño, convierte los bosques de Casentino en uno de los grandes escenarios naturales de la Toscana.

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