Ubicado a menos de una hora de Madrid, Box Art Hotel La Torre propone una forma de prolongar un poco la sensación de libertad que se esfuma cuando terminan las vacaciones: cambiar durante una noche la ciudad por la Sierra de Guadarrama, las prisas por el silencio y la rutina por una mesa alrededor de la que dejar pasar las horas. Su Pack Experiencia Gastronómica reúne alojamiento, desayuno gourmet y el menú degustación Raíces y Brasas en KOMA, el restaurante del hotel, que vive una nueva etapa con Álex Marugán al frente de su cocina.
Parte del encanto comienza antes incluso de sentarse a la mesa. Box Art Hotel La Torre ocupa una casa neoclásica del siglo XIX en Collado Mediano convertida en un pequeño hotel boutique donde el arte, los libros, el diseño y la naturaleza forman parte de la experiencia. Aquí no hacen falta grandes planes. Llegar cuando todavía queda luz, pasear, dejar el teléfono a un lado, abrir una botella de vino o simplemente contemplar la Sierra de Guadarrama desde la habitación pueden ser suficientes para recuperar ese ritmo lento que parecía haberse quedado atrás con las vacaciones.
La experiencia puede disfrutarse en cualquiera de las 7 habitaciones del hotel, pero la mejor opción sin duda es la Suite Torre, un dúplex panorámico de 50 metros cuadrados distribuido en dos plantas y abierto a las vistas de la sierra. En la planta superior, una bañera exenta invita a convertir el final del día en uno de esos momentos en los que no hay ningún sitio al que llegar después.
Memoria y técnica en manos de un gran chef
Al caer la tarde, el viaje cambia de escenario y se traslada a KOMA. El restaurante, reconocido por la Guía Michelin, inicia una nueva etapa de la mano de Álex Marugán, que encuentra en la sierra un lugar desde el que volver a mirar a la cocina más esencial: producto, territorio, memoria y fuego. Su filosofía toma forma en Raíces y Brasas, un recorrido de 11 pasos que habla precisamente de raíces, de producto cercano y de sabores que permanecen en la memoria; pero también del fuego, de la técnica y de una forma contemporánea de entender la cocina.
La experiencia comienza con pequeños bocados como el buñuelo de cocido, la croqueta de gamba al ajillo o la butifarra de corvina acevichada, antes de adentrarse en el territorio con unas verduras de temporada con emulsión de cabra, miel fermentada y trufa de primavera, antes de una trucha de la Sierra ahumada en KOMA con caldo corto de sus espinas tostadas. Los sabores ganan intensidad en el apartado de guisos y parrilla, con verdinas con rape en recado negro y crema fresca, sope de cuello de cordero con mole vadouvan y yogur de cabra, y un corte de vaca vieja madurada de Collado con salsa Périgord de Tuber borchii y pimiento asado a la llama. El final vuelve a conectar con el paisaje a través de un helado de tomillo limonero con galleta de miel, antes de cerrar con Los Puches de KOMA.