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Puerto de La Luz, la puerta de Las Palmas al mundo
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Puerto de La Luz, la puerta de Las Palmas al mundo

martes 29 de septiembre de 2026, 10:30h

Hay hitos que marcan la historia contemporánea de las ciudades y, en el caso de Las Palmas de Gran Canaria, el 26 de febrero de 1883 selló un momento clave: aquel día comenzó a construirse el Puerto de La Luz —conocido hoy comercialmente como Puerto de Las Palmas—, un acontecimiento que no solo impulsó la vida económica, social y cultural de la ciudad, sino que dio un nuevo giro a su identidad, esa que hoy la caracteriza: diversa, cosmopolita y abierta al mundo.

Marcada durante siglos por la influencia del Atlántico y por su ubicación estratégica —Cristóbal Colón la colocó en el mapa como punto de avituallamiento y puente hacia América—, Las Palmas de Gran Canaria encontró a finales del siglo XIX en su nuevo puerto la vía para maximizar todo su potencial. Hoy en día, es uno de los puertos principales de España y Europa y el artífice de haber transformado por completo la economía y la sociedad de la capital grancanaria.?

En la actualidad, el Puerto de Las Palmas es un actor económico clave para la capital, la isla y el archipiélago: es el recinto portuario más importante del Atlántico medio y el más grande del archipiélago canario. Conectado con más de 180 puertos del planeta, es un centro logístico de primer orden y uno de los nexos de distribución de mercancías más importante de España. Conocido como la “gasolinera del Atlántico”, es también un gran centro de reparaciones navales, atracadero de flotas y base de eólica marina. Además, es una importante puerta de entrada de cruceros: en 2025 recibió a más de dos millones de cruceristas.

Convivencia de culturas en el paisaje cotidiano

Así, un puerto de esta magnitud no atrae solo mercancías: atrae gente. Durante más de un siglo, marineros, comerciantes y emigrantes de culturas como la británica, la india, la coreana, la italiana o la japonesa desembarcaron en la ciudad con su gastronomía, productos y tradiciones, elementos que se quedaron en Las Palmas de Gran Canaria hasta pasar a formar parte del paisaje cotidiano y han dotado al destino de la atmósfera cosmopolita que tanto la caracteriza.

Esta herencia sigue viva en la ciudad y se palpa en su día a día. En sus gentes, en sus tiendas, en sus mercados, en sus barrios y en sus mesas, el viajero encuentra un pequeño muestrario de continentes reunido en una sola capital atlántica. Esta convivencia entre diferentes culturas, sedimentada durante generaciones, es hoy uno de los grandes atractivos de la ciudad: la posibilidad de recorrer medio mundo sin salir de sus calles.

Las estancias de Cristóbal Colón en su camino al Nuevo Mundo fueron clave para la historia de Las Palmas de Gran Canaria. Para reparar sus carabelas antes de cruzar el Atlántico el navegante genovés fondeó en 1492 frente a una ciudad que todavía no imaginaba el papel que el mar acabaría otorgándole.

Ese papel empezó a escribirse en 1811 con la construcción del Muelle de Las Palmas en la zona de San Telmo, en la ciudad vieja; y dio un salto de gigante en 1881 con el proyecto de Puerto de La Luz en la bahía de La Isleta, firmado por dos hermanos isleños. El ingeniero Juan de León y Castillo redactó el proyecto técnico de una obra que promovió su hermano Fernando, entonces ministro de Ultramar. Se adjudicó a la compañía británica Swanston, que el 26 de febrero de 1883 clavó la primera piedra bajo un lema que resume bien el espíritu de la empresa: God bless our work.

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