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Palacio Poznansk
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Palacio Poznansk (Foto: M. Kawczynski)

Lodz, una ciudad polaca diferente

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Ubicada en el centro de Polonia, la ciudad de Lodz, fundada en 1423, se encuentra a unos 120 kilómetros al sudoeste de Varsovia, un antiguo centro textil del país.
Durante siglos fue un pequeño centro manufacturero, que creció explosivamente en la segunda mitad del siglo XIX, transformándose en el centro de la industria textil polaca. Sufrió la destrucción de la II Guerra Mundial, albergando durante la ocupación alemana uno de los guetos judíos más grandes de Europa.
Durante la posguerra la ciudad, continuó con la tradición textil. En los años 70 experimentó un amplio programa de desarrollo industrial, instalándose nuevas industrias y modernizándose las existentes.

En Lodz, las antiguas fábricas textiles son ahora espacios modernizados convertidos en museos o centros culturales y artísticos

El escritor Wladyslaw Reymont, Premio Nobel de Literatura polaco, se refirió a Lodz en su famosa novela "La Tierra Prometida", donde narra la historia de una urbe que data de 1423, venida a menos en siglos posteriores, para resurgir, gracias a la industria textil y de cine, a finales del s. XIX.

Lodz, seduce al visitante por su imagen reinventada, donde las antiguas fábricas textiles o plantas eléctricas son ahora espacios modernizados convertidos en museos o centros culturales y artísticos.

La calle Piotrkowska, una de las más largas en Europa, es la principal arteria de la ciudad por donde pasear y observar fachadas modernistas de antiguas casas burguesas o disfrutar en alguno de los numerosos y curiosos locales gastronómicos.

Además, los amantes de cine no deben perderse la visita a la Escuela Superior de Cine, una de las más conocidas en esta parte de Europa, junto al centro de producción de cine aún en funcionamiento.

A pesar de tratarse de una ciudad antigua, sus monumentos más importantes tienen poco más de un siglo; creció y se desarrolló gracias a la industria textil que en esta localidad (cuyo nombre quiere decir “barca” en español) encontró condiciones idóneas para crecer con toda su fuerza. Su céntrica localización permitió a los jóvenes emprendedores del siglo XIX llegar a Lodz desde otras regiones polacas, de Alemania y Rusia, incluidos sus ciudadanos de origen judío, todos ellos para construir sus fortunas.

Dado que Lodz no puede ofrecer monumentos más antiguos que otras ciudades polacas, destaca por el dinamismo de su desarrollo desde hace más de un siglo y que continúa hoy en día.

Cada año, a finales de verano, se reproduce la vida de los representantes de las cuatro culturas: polaca, ortodoxa, judía y alemana, a través del Festival del Diálogo de las Cuatro Culturas, con una oferta cultural variopinta y muy original.

Lodz es la ciudad natal de personajes como Artur Rubinstein, famoso pianista reconocido mundialmente; Julian Tuwim, uno de los poetas más populares del s. XX en Polonia, etc. Pasaron por ella también Wladyslaw Reymont, Premio Nobel de Literatura o Roman Polanski, famoso director de cine (La semilla del diablo, Chinatown, El Pianista, entre muchos otros títulos) que hizo su carrera superior en la Escuela Superior de Cine, una de las más prestigiosas en esta parte de Europa. Y ya que aquí se encuentran grandes estudios de producción de cine y existe la avenida de la fama de los grandes del cine nacional y europeo, la similitud a Hollywood, incluso al pronunciar el nombre de Lodz, es más que justificado.

La calle más larga del país

Piotrkowska, con sus siete kilómetros ininterrumpidos de arquitectura de prestigio, fue el escaparate de lujo de la capital de la industria textil rusa hasta 1917. Además de sus muchos imponentes edificios, no hay que perderse el espacio mágico que ha creado Joanna Rajkowska en el patio interior del nº3 o el complejo Off Piotrkowka, entre los números 138 y 140, donde se concentra la movida alternativa.

Impresionantes palacios

Al principio del siglo XIX Lodz atrajo a magnates de toda Europa Central que no tardaron en construir grandes mansiones. Además de las que se pueden ver en la calle Piotrkowska quedan unos doscientos palacios. El más espectacular es el que mandó construir Izrael Kalmanowicz Poznaski hoy convertido en el Museo Municipal, pero hay otros muchos absolutamente espléndidos, como el de los Herbst.

La calle Piotrkowska, una de las más largas en Europa, es la principal arteria de la ciudad

Arquitectura industrial

Estos riquísimos industriales no sólo compitieron por tener grandes casas pero también las fábricas 'más hermosas'. Entre todas ellas en esta 'Tierra Prometida', como se conocía a Lodz, la más vistosa es Ksiezy Mlyn, el complejo industrial creado por K.W. Scheibler que incluía colegios, hospital y todo tipo de servicios para sus empleados pero sólo es la punta del iceberg. Se ha creado una ruta para conocer los principales puntos de interés.

Centro de la Ciencia y la tecnología

Este excelente museo ubicado en una gigantesca central eléctrica, es el centro del ambicioso proyecto EC1 que está revitalizando con la ayuda del cineasta David Lynch y el arquitecto RobKrier toda una zona industrial de la ciudad. Otro de los edificios clave de la zona es la futurista estación de tren Fabryczna y la última novedad es un precioso planetario.

Cementerios

Como era de suponer de los magnates de Lodz, tampoco descuidaron sus últimas moradas. Por un lado está el 'Antiguo Cementerio' donde se enterraron los católicos, protestantes y ortodoxos que es un verdadero museo de escultura del siglo XIX, destacando la iglesia neogótica del panteón de los Scheibler, considerado el monumento funerario más grandioso de Polonia. Y por otro, el judío, el más grande de Europa, donde llama la atención, entre otras maravillas, la tumba de Izrael Poznanski.

Centro Manufaktura

Desde 2006 la gran atracción de Lodz es sin duda este inmenso complejo ubicado en unas antiguas fábricas del magnate Poznanski. Allí se han creado varios museos incluidos el excelente MS2 especializado en arte contemporáneo y el Experymentarium; un magnífico hotel de diseño (Vienna House Andel's); una docena de restaurantes, varios grandes almacenes y un centro de ocio de última generación que atrae a miles de visitantes, por ahora mayormente polacos.

Arte urbano

Aunque en todas las grandes ciudades polacas hay arte urbano interesante quizás donde se ha desarrollado con más vitalidad e imaginación sea en Lodz. Gracias a la Urban Forms Foundation se celebra un festival desde 2011 que ha patrocinado más de 80 murales de los creadores más significativos del género. El más famoso es el que se ha dedicado a Artur Rubinstein, uno de los hijos predilectos de la ciudad pero tampoco hay que perderse otros, como el del español ARYZ o el del chino DALeast.

El legado judío

En 1939 una tercera parte de la población (233.000 personas) eran judías, creándose el segundo mayor gueto del país. Al contrario del de Varsovia, se conservan muchos rincones intactos que permiten seguir un recorrido de más de 7 kilómetros. Se ha creado una ruta que también permite conocer otros lugares significativos como la principal sinagoga que se encontraba fuera del recinto o la sede de la Gestapo.

Lodz, la ciudad del cine

Desde que en 1948 el gobierno polaco decidió concentrar su industria cinematográfica en Lodz, la ciudad recobró un cierto esplendor convirtiéndose en el Hollywood del este de Europa. No hay que perderse el Museo del Cine, ubicado en el grandioso palacio de KarolScheibler; La Escuela de Cine que también ocupa otro edificio notorio; El 'Walk of Fame' o Paseo de las estrellas que se encuentra en el entorno del Grand Hotel de la calle Piotrokowska y otros muchos rincones relacionados con directores, como Polanski, Wajda, Holland o Kieslowski.

Cuando Varsovia quedó en ruinas tras la II Guerra Mundial, la industria polaca del cine se trasladó a Lodz

Cuando Varsovia quedó en ruinas tras la II Guerra Mundial, la industria polaca del cine se trasladó a Lodz; y allí se quedó para siempre. Por ello hay elementos del séptimo arte repartidos por toda la ciudad. La principal atracción es el Museo Cinematográfico, cerca de la Escuela Nacional de Cine, en la cual estudiaron antaño grandes directores como Krzysztof Kieślowski y Andrzej Wajda.

Esta institución combina dos elementos patrimoniales de la ciudad, ya que está situada en el Palacio Scheibler, la antigua mansión del ‘rey del algodón’ Karl Scheibler, cuya fábrica textil –cerca de allí– tejía sus productos. Algunas salas conservan el elegante estilo de la mansión original y han servido de localizaciones en rodajes de películas históricas

Las exposiciones del museo incluyen escenarios, objetos de películas y material técnico de varias épocas. Es un fascinante muestrario del mundo del cine, en el cual destacan un perfil de la estrella polaca del cine mudo Pola Negri, enormes mesas de montaje antiguas, y las marionetas de una popular serie de animación de los años ochenta, protagonizada por un pingüino llamado Pik-Pok.

Estrellas y estatuas repartidas por Lodz

Existe otra dosis de glamour –que es gratis– repartida por las aceras de Piotrkowska, la atractiva calle principal de Lodz, flanqueada por decorativas fachadas de la gran época industrial de la ciudad, en el s. XIX.

La Avenida de las Estrellas es una colección de placas en forma de estrella próxima al Grand Hotel, que rinde homenaje a los grandes del cine polaco (quién esté interesado en las estrellas de verdad’, puede ir al nuevo Planetarium de alta tecnología, en el dinámico centro cultural EC1).

En Piotrkowska es buena idea contemplar los monumentos que rinden homenaje a los otros genios creativos de la ciudad. Frente al número 78 hay un piano de bronce en honor del pianista Arthur Rubinstein, y frente al número 104 está el banco de Tuwim, en recuerdo del poeta Julian Tuwim. En el número 135 se halla una estatua del Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont, sentado sobre un gran baúl.

Para redondear esta colección cultural se puede visitar la excelente selección de museos de arte de la ciudad. El MS1 Museum of Art expone principalmente obras de arte del s. XX, con artistas polacos alineados junto a las obras de pintores como Picasso o Chagall. Su galería hermana, el MS2 Museum of Art, expone obras contemporáneas más provocadoras en un antiguo molino textil.

Fábricas en exposición

Es fácil seguir el hilo argumental de la historia de Lodz, su época como industria textil, a través de la arquitectura que dejó tras de sí. Se puede pasear por Manufaktura, que antaño era un extenso recinto fabril y se ha convertido en un centro comercial y de ocio. Alberga en su interior el Museum of the Factory, que ilustra el mundo industrial perdido que antaño prosperó en él.

En el mismo vecindario se puede visitar el City Museum of Lodz, que ocupa el que antaño fue el lujoso hogar del magnate textil Izrael Poznański. Destacan los paneles de madera, los vitrales de las ventanas y el salón de baile, y se puede descubrir una parte del pasado de la ciudad. En el exterior, el museo cambia el glamour por la realidad con el Dętka Canal Tour, un circuito guiado por la antigua red de alcantarillado de la ciudad, bajo las calles.

Manufaktura, es un inmenso complejo ubicado en unas antiguas fábricas del magnate Poznanski

Otros dos ejemplos de la historia de la época industrial y del esplendor arquitectónico son el Central Museum of Textiles, en el molino textil más antiguo de la ciudad; y el Herbst Palace, que antaño fue el majestuoso hogar de la familia Herbst, restaurado y amueblado para recordar su apariencia original. Se halla en un barrio interesante, conocido como Księży Młyn y diseñado por Karl Scheibler como una colonia de trabajadores del s. XIX.

Muchos de los industriales y trabajadores de la ciudad eran judíos, una comunidad que quedó devastada por la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial. Aquel trágico período se recuerda con el memorial de la estación Radegast, una antigua estación de tren desde la cual los judíos eran transportados a los campos de la muerte de la Alemania nazi, incluido Auschwitz. Está cerca del Cementerio Judío, el mayor cementerio judío de Europa.

Comer y beber en Lodz

El panorama culinario de Lodz parece ideal: la ciudad es lo suficiente grande para ofrecer una buena variedad de opciones y no está tan abarrotada de visitantes para que proliferen los restaurantes-trampa para turistas. Como resultado, se puede comer y beber muy bien junto a los lugareños, sobre todo en la calle Piotrkowska y sus alrededores.

Anatewka es un popular y céntrico restaurante que sirve cocina judía, incluidos platos de pato y ganso, con música en directo de fondo. Cerca de allí, Ato Sushi elabora auténtica comida japonesa, y Ganesh es famoso por la calidad de su cocina india. Para saborear platos típicos polacos se puede ir a Galicja, en el recinto Manufaktura; que, en su interior de aspecto rústico, además de ricos platos sirve una buena selección de cervezas regionales.

El café ha ganado mucho terreno en Polonia en los últimos años, y Łódź tiene su lote de cafés nuevos y modernos. Przędza es un café pequeño pero logrado, con una buena selección de cafés y tartas caseras. Si se prefiere un café más espacioso se puede ir al Grand Coffee, que hace honor a su nombre.

Al caer la noche lo mejor es ir de bares. Uno de los nuevos locales más de moda de la ciudad es Owoce i Warzywa, un bar moderno con mobiliario retro y cervezas artesanales poco conocidas. Por otro lado, OFF Piotrkowska, un conjunto de boutiques, estudios, cafés y bares que ocupan la planta de una antigua fábrica situada detrás de Piotrkowska, es un lugar muy animado por las noches; y se puede ir a tomar un cóctel en Spaleni Słońcem, de estilo industrial.

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