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Holanda, el país del agua

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Holanda y EL AGUA: dos conceptos inseparables. Uno piensa naturalmente en las costas sin fin; pero detrás de ellas se esconde un fascinante paisaje de acequias, canales, estanques, lagos y ríos. Los icónicos molinos, las estaciones de bombeo, los pólders y diques son parte del paisaje cotidiano del país, resultado de la relación tan especial con el agua durante siglos.

Desde hace siglos, los holandeses han sabido utilizar el agua en su beneficio

Holanda tiene una historia única muy influenciada por la propia mentalidad. Casi un tercio del país está situado por debajo del nivel del mar. Así que es esencial ser pragmático, ingenioso y, a veces, audaz para gestionar esta situación. Holanda debe al agua, no solo sus espacios y su belleza, sino también su riqueza.

Tratar el agua con inteligencia

Desde hace siglos, los holandeses han sabido utilizar el agua en su beneficio. Algo que se comenzó viviendo en lomas artificiales y construyendo diques, presas y esclusas de retención. Más adelante se desarrollaron los molinos, las bombas de agua y las máquinas a vapor, permitiéndoles incluso ganarle terreno al agua. Esta perseverancia e ingenio ha proporcionado a Holanda beneficios sin precedentes, haciendo que este país sea conocido en la actualidad por su gestión del agua. El Rey Willem-Alexander es un defensor a nivel internacional de una buena gestión del agua.

Hermosos paisajes de pólder

En Holanda se puede encontrar multitud de pólders y lagunas desecadas, como Beemster y Schermer. Asimismo la nueva provincia de Flevoland fue creada de cero gracias a la construcción de un gran pólder. Hoy existen modernas ciudades en lo que antes era agua y en lo que fueron islas, rodeadas de campos de cultivo cubiertos de coloridos tulipanes y grandes espacios naturales de naturaleza virgen. En resumen: estos paisajes únicos, creados por los propios holandeses, son muestra del ingenioso tratamiento del agua de este país.

Patrimonio icónico

Para evitar inundaciones los holandeses construyeron molinos y estaciones de bombeo, como por ejemplo los molinos de Kinderdijk y la estación de Woudagemaal. Ejemplos tan icónicos, que la UNESCO los declaró Patrimonio de la Humanidad. También hay impresionantes obras hidráulicas del siglo XX, como el Afsluitdijk y las obras del Delta. Estas construcciones se cuentan entre las obras hidráulicas más antiguas e impresionantes del mundo, y en la actualidad constituyen atractivos destinos turísticos de Holanda.

Paisajes ricos en agua

Vivir en la frontera entre la tierra y el agua significa también que en Holanda también pueden encontrarse hermosos paisajes acuáticos en lugares donde en algún momento del pasado se rompió un dique y la tierra desapareció bajo el agua. Así surgió una nueva naturaleza en la que se pueden descubrir muchas cosas. Un buen ejemplo de ello es el parque natural De Biesbosch, un laberinto lleno de ríos, cuencas hidrográficas, bosques de sauces y caprichosos arroyos de aguas cristalinas. Pero también Weerribben-Wieden; una turbera rica en aguas todavía habitada y salpicada de idílicos pueblecitos junto al agua como Giethoorn. Ambas zonas tienen el estatus de Parque Nacional.

Los icónicos molinos, las estaciones de bombeo, los pólders y diques son parte del paisaje cotidiano del país

Prósperas ciudades

En las ciudades históricas holandesas queda patente que el agua ha sido origen de grandes riquezas. El transporte por aguas interiores y el comercio de ultramar generó un gran número de empleos y riqueza que alcanzó su punto álgido en el Siglo de Oro. Así en muchas ciudades, como en Dordrecht, la ciudad más antigua de Holanda, pueden verse muelles, puertos y hermosas obras hidráulicas centenarias como sus fantásticos canales y puentes. Barcos de recreo con numerosos turistas navegan junto a las majestuosas mansiones y acogedoras terrazas.

Disfrutar del agua y en el agua

Naturalmente los holandeses no solo han utilizado el agua para el comercio y el transporte, sino también para el recreo. No sorprende que los holandeses brillen a menudo en deportes acuáticos, es algo que traen desde la cuna. Además, Holanda es por excelencia un país en el que siempre se puede ir en bicicleta, pasear y disfrutar de la gastronomía junto al agua.

Cada año Holanda recibe la visita de millones de turistas que disfrutan de la belleza y riqueza que ofrece el país del agua. Estos visitantes tienen la oportunidad de ver las obras hidráulicas más grandes del mundo, como el Afsluitdijk y las obras del Delta. Pero también de montar en bicicleta sobre los diques, a lo largo de pólders históricos, o de navegar por hermosos paisajes. Además, Holanda tiene multitud de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, como los molinos Kinderdijk, la antigua isla de Schokland y el Woudagemaal, y también el Zuiderzeemuseum de Enkhuizen, que merecen una visita. En resumen: todos ellos lugares y experiencias excepcionales que hacen que la relación única entre Holanda y las aguas sea un «imprescindible» para visitantes de todo el mundo.

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